viernes, 22 de mayo de 2009

TEORIA DE JUEGOS APLICADO A PROBLEMAS ECOLÓGICOS

Por: Alfredo Calderón Serrano

acalderon@puce.edu.ec


Introducción

“Actualmente el ser humano independientemente de su modelo político en que vive o en que comulgue, está depredando la naturaleza, ya que los recursos que disponemos son limitados.”

La demostración de la valides del anterior párrafo, en el cual no soy el único que lo formula, se lo puede demostrar mediante el uso de “la teoría de juegos”. Específicamente por el problema de “la tragedia de los comunes”, el cual fue formulado por Garret Hardin en 1968, mas adelante lo explicaré ampliamente.

Mi hipótesis es que la única manera que tenemos para detener este desastre, es la creación de una nueva moral, acompañado de una normativa, en la que se prohíba el daño a la naturaleza.


Por ello empezaré por explicar que es teoría de juegos, luego entraremos al problema de la “tragedia de los comunes”, donde extraeré algunas ideas que servirán de base para el sustento de mi hipótesis, posteriormente presentaré algunas reacciones tanto favorables como desfavorables al escrito por Hardin. Y por último las conclusiones.

Pero, en relación con dicho debate, en ese mismo artículo el autor realizaba un alegato sobre el hecho de que la libertad de las decisiones individuales en un medio común arruina finalmente a todos.


Que es Teoría de Juegos

La teoría de juegos es un área de la matemática aplicada que utiliza modelos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos (los llamados juegos) y llevar a cabo procesos de decisión. Sus investigadores estudian las estrategias óptimas así como el comportamiento previsto y observado de individuos en juegos. Tipos de interacción aparentemente distintos pueden, en realidad, presentar estructuras de incentivos similares y, por lo tanto, se puede representar mil veces conjuntamente un mismo juego.

Se formalizó por primera vez a partir de los trabajos de John Von Newman y Oskar Morgenstern, antes y durante la Guerra Fria. Pasó al conocimiento popular por el libro (1998) y la película (2001) “Una mente brillante”, el cual es la biografía del premio Novel de Economía John Forbes Nash. Se la ha usado en Biología, Economía, Negociación, Psicología, Filosofía, Informática (existen aplicaciones que la tratan conjuntamente con la Computación Evolutiva), entre otras ciencias. Además se la usado en programas de televisión como “Amigo o Enemigo (USA)”, “Seis a traición (España)”, Supervivientes (USA).


La teoría de juegos nació con el objetivo de analizar el comportamiento de las personas en situaciones con conflictos de intereses, es decir, nos ayuda a crear modelos sobre los cuales razonamos para elegir las estrategias que nos conduzcan a resultados óptimos, donde todos los participantes del proceso ganen de alguna medida.


La teoría de juegos proporciona solamente modelos de las situaciones reales, por lo que, frecuentemente, las conclusiones que dichos modelos aportan son sólo pautas generales de comportamiento, que nos proporcionarán normas de actuación más precisas en tanto el modelo refleje con más precisión la realidad.

Gracias a estos estudios contamos con conceptos como:


Concepto

Descripción

Estrategias dominantes

Una estrategia dominante para un jugador es una estrategia que siempre le dará una retribución más alta sin importar las estrategias que los otros jugadores escojan.

Equilibrio de Nash

Una combinación estratégica (Si*, S-i*) es un equilibrio de Nash si cualquier jugador que se desvíe de forma unilateral obtendrá menos retribución.

Eficiencia de Pareto

Una combinación estratégica es una eficiencia de Pareto si no hay otra combinación estratégica que incremente la retribución de un jugador sin decrementar la retribución de otro jugador.

Forma extensiva

Es la forma de representar un juego por medio de un grafo (un conjunto de aristas y nodos) también conocido como árbol del juego, en donde los nodos representan a los participantes del juego y las aristas las estrategias de dichos participantes.

Forma normal

La forma normal de un juego es una lista de todas las estrategias para todos los jugadores, junto con las recompensas esperadas para cada posible elección de estrategias (una para cada participante).

Juegos de suma cero

El beneficio total para todos los jugadores del juego, en cada combinación de estrategias siempre suma cero. Es decir el jugador se beneficia a expensas del otro, uno gana y el otro pierde, se gana exactamente la cantidad que pierde el oponente.

Juego de suma no cero

Cuando los desenlaces tienen resultados netos mayores o menores que cero.

Juego Simétrico

Es un juego en que las recompensas por jugar una estrategia en particular dependen sólo de las estrategias que empleen los otros jugadores y no de quien las juegue. Si las identidades de los jugadores pueden cambiarse sin que cambien las recompensas de las estrategias, es simétrico.

Juego Asimétrico

Este juego depende de las estrategias tanto del jugador como de las que jueguen los otros jugadores.

Juegos cooperativos

Se caracteriza por un contrato que puede hacerse cumplir. Por ejemplo, la solución de Nash para le negociación exige que la inversión sea justa y eficiente.

Juegos simultáneos

Son juegos en que los jugadores se mueven simultáneamente o en los que éstos desconocen los movimientos anteriores de otros jugadores.

Juegos secuenciales o dinámicos

Son juegos en los que los jugadores posteriores tienen algún conocimiento de las acciones previas. Este conocimiento puede ser incompleto, por ejemplo, no realizó tal acción, pero no se qué acción realizó.

Juegos de Información perfecta

Es un subconjunto de los juegos secuenciales. Es de información perfecta si todos los jugadores conocen los movimientos que han efectuado previamente los otros jugadores.

Juegos de Información completa

Requiere que cada jugador conozca las estrategias y recompensas del resto, pero no necesariamente las acciones.

Juegos de longitud infinita (Super Juegos)

Los juegos estudiados por los economistas y la vida real finalizan tras un número finito de movimientos. Los juegos matemáticos puros y la teoría de conjuntos estudian juegos de infinitos movimientos.

La tragedia de los comunes


La tragedia de los comunes es un tipo de trampa social, normalmente económica, que lleva a un conflicto social sobre los recursos al implicar intereses o beneficios individuales y bienes públicos. Es la sobreexplotación de un recurso cuando no existe el interés y la responsabilidad individual en su conservación, debido a que el recurso no es propiedad privada y carece de dueño particular: "si algo es de todos, nadie lo cuida y se termina acabando."


El término se deriva de una comparación hecha por William Foster Lloyd con las propiedades en las villas medievales en su libro sobre demografía de 1833. Más tarde, el término ha sido popularizado por Garrett Hardin en un ensayo La tragedia de los comunes (1968). Sin embargo, la teoría fue creada por Aristóteles y Tucídides. Hoy en día es un texto recurrente cuando se analiza ecología.


Garrett Hardin (1915-2003) fue un ecologista norteamericano, Catedrático de Ecología Humana y autor de numerosos libros y artículos sobre superpoblación, siendo el más famoso su ensayo antes mencionado.


A continuación presento extractos del texto original de Garret Hardin, publicado en 1968, traducido por Horacio Bonfil Sanchez.

“En nuestros días (aunque no en tiempos anteriores) las soluciones técnicas son siempre bienvenidas. A causa del fracaso de las profecías, se necesita valor para afirmar que una solución técnica deseada no es factible. Wiesner y York tuvieron esta valentía publicándolo en una revista científica, e insistieron en que la solución al problema no se iba a hallar en las ciencias naturales. Cautelosamente calificaron su afirmación con la frase "De acuerdo con nuestro ponderado juicio profesional...". Si estaban en lo correcto o no, no es de relevancia para el presente artículo. Más bien, la preocupación aquí se refiere al importante conjunto de problemas humanos que pueden ser denominados "problemas sin solución técnica", y de manera más específica, con la identificación y la discusión de uno de ellos.”

“El conjunto de los "problemas sin solución técnica" tiene miembros. Mi tesis es que el "problema poblacional", tal como se concibe tradicionalmente, es un miembro de esta clase. Y dicha concepción tradicional requiere cierta reflexión. Es válido decir que la mayor parte de la gente que se angustia con el problema demográfico busca una manera de evitar los demonios de la sobrepoblación sin abandonar ninguno de los privilegios de los que hoy goza. Piensan que las granjas marinas o el desarrollo de nuevas variedades de trigo resolverán el problema "tecnológicamente". Yo intento mostrar aquí que la solución que ellos buscan no puede ser encontrada. El problema poblacional no puede solucionarse de una manera técnica, de la misma forma que no puede ganarse el juego del gato.”

En estos dos párrafos plantea que el problema poblacional, no posee solución técnica. En este punto otros pensadores, que en mi opinión son demasiado optimistas, proponen que Hardin no toma en cuenta la “creatividad humana”.


“La población, como lo dijo Malthus, tiende de manera natural a crecer "geométricamente", o como decimos hoy, exponencialmente. En un mundo finito esto significa que la repartición per cápita de los bienes del mundo debe disminuir. ¿Es acaso el nuestro un mundo finito?”.

Thomas Robert Malthus (Dorking, 14 de febrero de 1766 - Bath, 23 de diciembre de 1834) fue un economista inglés, considerado el padre de la demografía. Es conocido principalmente por su Ensayo sobre el principio de la población (1798), en el que se expone el principio según el cual la población humana crece en progresión geométrica, mientras que los medios de subsistencia lo hacen en progresión aritmética. Así, llegará un punto en el que la población no encontrará recursos suficientes para su subsistencia (catástrofe maltusiana). Aunque él no lo dejó escrito y no hay constancia de que lo pensase así, comúnmente se le achaca el corolario a esta teoría de que los recursos son limitados y el ser humano está condenado a la extinción.


“Un mundo finito puede sostener solamente a una población finita; por lo tanto, el crecimiento poblacional debe eventualmente igualar a cero. (El caso de perpetuas y amplias fluctuaciones por encima y por debajo del cero es una variante trivial que no necesita ser actualizada). Cuando esta condición se alcance, ¿cuál será la situación de la humanidad? Específicamente ¿puede ser alcanzada la meta de Bentham de "el mayor bienestar para la mayor cantidad de individuos?" No, por dos razones, cada una suficiente por sí mismo. La primera es de orden teórico. No es matemáticamente posible maximizar dos variables (o más) al mismo tiempo. Esto fue claramente posible demostrado por Von Neumann y Morgenstern.”

Jeremy Bentham (1748-1832) fue un pensador inglés, padre del utilitarismo. Escribió el libroIntroducción a los principios de moral y legislación” (1789). En ella preconizaba que todo acto humano, norma o institución, deben ser juzgados según la utilidad que tienen, esto es, según el placer o el sufrimiento que producen en las personas. A partir de esa simplificación de un criterio tan antiguo como el mundo, proponía formalizar el análisis de las cuestiones políticas, sociales y económicas, sobre la base de medir la utilidad de cada acción o decisión. Así se fundamentaría una nueva ética, basada en el goce de la vida y no en el sacrificio ni el sufrimiento. El objetivo último de lograr la mayor felicidad para el mayor número.

Y justamente, los trabajos de Von Newmann y Morgestern, mentalizadores de la teoría de juegos probaron fehacientemente que no es posible maximizar más de dos variables a la vez.


“La siguiente razón surge directamente de los hechos biológicos. Para vivir, cualquier organismo debe disponer de una fuente de energía (comida, por ejemplo). Esta energía se utiliza para dos fines: conservación y trabajo. Un hombre requiere de aproximadamente 1600 kilocalorías por día ("calorías de manutención") para mantenerse vivo. Cualquier cosa que haga aparte de eso se definirá como trabajo, y se apoya en las "calorías trabajo" que ingiera. Estas son utilizadas no solamente para realizar trabajo en el sentido en que comúnmente entendemos la palabra; son requeridas también para todas las formas de diversión, desde la natación y las carreras de autos, hasta tocar música o escribir poesía. Si nuestra meta es maximizar la población, es obvio lo que debemos hacer: lograr que las "calorías trabajo" por persona se acerquen a cero tanto como sea posible. Nada de comidas de gourmet, nada de vacaciones, nada de deportes, nada de música, nada de arte... Creo que cualquiera coincidirá, sin argumento o prueba, que maximizar la población no maximiza los bienes. La meta de Bentham es imposible. Para alcanzar esta conclusión he asumido el supuesto común de que el problema es la obtención de energía. La aparición de la energía atómica ha iniciado el cuestionamiento de esta suposición. Sin embargo, dada una fuente infinita de energía, el crecimiento poblacional sigue siendo una cuestión ineludible. El problema de la adquisición de energía es reemplazado por el de su disipación, como agudamente lo ha demostrado J H. Fremlin. Los signos aritméticos del análisis están, como lo estuvieron, invertidos; pero la meta de Bentham sigue inalcanzable.”

En el año de 1990 contestó a la pregunta de una periodista que le cuestionaba que en la época del imperio romano ya se pensaba que la población no alcanzaba para el alimento que existía y se decía bienvenida la guerra para que baje la población. A lo que contestó que el cuestionamiento no es nuevo, en esa época no se pensaba que el ser humano encuentre otras fuentes de energía como la atómica, pero ahora tenemos otro problema, ¿qué hacemos con los residuos atómicos que son altamente tóxicos?, empezaremos a buscar basureros y ¿qué pasará cuando ya no lo encontremos?. Seguimos en el problema de la finitud.


“Deseamos los máximos bienes por persona; ¿pero qué es un bien? Para una persona puede ser la naturaleza preservada, para otros centros de ski por mayor. Para una pueden ser estuarios donde se alimenten patos para caza, mientras que para otra pueden ser terrenos para fábricas. Comparar un bien con otro es, solemos decir, imposible, porque estos bienes son inconmensurables, y los inconmensurables no pueden compararse.”

En este punto empieza su cuestionamiento a la idea que tenemos de un bien, el cual puede ser un deseo o un objeto.

“Poco progreso lograremos en la búsqueda de un tamaño óptimo de población mientras no exorcicemos de manera explícita al espíritu de Adam Smith en el campo de la demografía práctica. En asuntos económicos La riqueza de las naciones (1776) popularizó la "mano invisible", la idea de un individuo que "buscando solamente su propio beneficio", logra "dejarse llevar por una mano invisible a promover... el interés público". Adam Smith no afirmó que esto fuera invariablemente cierto, y quizás no lo hizo ninguno de sus seguidores. Pero contribuyó con una tendencia dominante de pensamiento que desde entonces interfiere con las acciones positivas basadas en análisis racionales, a saber la tendencia a asumir que las decisiones tomadas en lo individual serán, de hecho, las mejores decisiones para la sociedad en su conjunto. Si esta suposición es correcta justifica la continuidad de nuestra actual política de “laissez faire” en cuestiones reproductivas. Si es correcta podemos asumir que los hombre controlarán su fecundidad de tal manera que lograrán una población óptima. Si la suposición es incorrecta, necesitamos examinar las libertades individuales para ver cuáles son defendibles.”


La frase "laissez faire, laissez" es una expresión francesa que significa "dejad hacer, dejad", refiriéndose a una completa libertad en la economía: libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral, y mínima intervención de los gobiernos. Fue usada por primera vez por Jean-Claude Marie Vicent de Gournay, fisiócrata del siglo XVIII, contra el intervencionismo del gobierno en la economía.

Hardin en este punto anterior empieza a esbozar su cuestionamiento al crecimiento demográfico.

“La refutación de la mano invisible en el control poblacional se encuentra en un escenario descrito inicialmente en un panfleto poco conocido de 1833 por un matemático amateur llamado William Forster Lloyd (1794-1852). Podemos llamarlo "la tragedia de los recursos comunes", utilizando la palabra tragedia como la usó el filósofo Whitehead: "La esencia de la tragedia no es la tristeza. Reside en la solemnidad despiadada del desarrollo de las cosas"”.

A continuación la “tragedia de los recursos comunes en palabras de Hardin:

"La tragedia de los recursos comunes se desarrolla de la siguiente manera. Imagine un pastizal abierto para todos. Es de esperarse que cada pastor intentara mantener en los recursos comunes tantas cabezas de ganado como le sea posible. Este arreglo puede funcionar razonablemente bien por siglos gracias a que las guerras tribales, la caza furtiva y las enfermedades mantendrán los números tanto de hombres como de animales por debajo de la capacidad de carga de las tierras. Finalmente, sin embargo, llega el día de ajustar cuentas, es decir, el día en que se vuelve realidad la largamente soñada meta de estabilidad social. En este punto, la lógica inherente a los recursos comunes inmisericordemente genera una tragedia.”

Y continúa:

“Como un ser racional, cada pastor busca maximizar su ganancia. Explícita o implícitamente, consciente o inconscientemente, se pregunta, ¿cuál es el beneficio para mí de aumentar un animal más a mi rebaño? Esta utilidad tiene un componente negativo y otro positivo.
1. El componente positivo es una función del incremento de un animal. Como el pastor recibe todos los beneficios de la venta, la utilidad positiva es cercana a +1.

2. El componente negativo es una función del sobrepastoreo adicional generado por un animal más. Sin embargo, puesto que los efectos del sobrepastoreo son compartidos por todos los pastores, la utilidad negativa de cualquier decisión particular tomada por un pastor es solamente una fracción de -1.

Al sumar todas las utilidades parciales, el pastor racional concluye que la única decisión sensata para él es añadir otro animal a su rebaño, y otro más... Pero esta es la conclusión a la que llegan cada uno y todos los pastores sensatos que comparten recursos comunes. Y ahí está la tragedia. Cada hombre está encerrado en un sistema que lo impulsa a incrementar su ganado ilimitadamente, en un mundo limitado. La ruina es el destino hacia el cual corren todos los hombres, cada uno buscando su mejor provecho en un mundo que cree en la libertad de los recursos comunes. La libertad de los recursos comunes resulta la ruina para todos.”

Aquí claramente se observa la “teoría de juegos”, con el concepto del “equilibrio de Nash” en que cada jugador por su racionalidad buscará ganar, el resultado es que todos ganan “a un corto plazo”, pero a la final todos terminan perdiendo a un largo plazo.

“De manera similar la lógica de los recursos comunes ha sido entendida por largo tiempo, quizás desde la invención de la agricultura o de la propiedad privada en bienes raíces. Pero ha sido comprendida principalmente en casos específicos que no son suficientemente generalizables. Incluso en nuestros días, ganaderos que rentan tierras nacionales en el Oeste demuestran apenas una comprensión ambivalente al presionar constantemente a las autoridades federales para que incrementen el número de cabezas autorizadas por área hasta un punto en el cual la sobreexplotación produce erosión y dominio de malezas. De manera similar, los océanos del mundo continúan sufriendo por la supervivencia de la filosofía de los recursos comunes. Las naciones marítimas todavía responden automáticamente a la contraseña de "la libertad de los mares". Al profesar la creencia en los "inagotables recursos de los océanos", colocan cerca de la extinción, una tras otra, a especies de peces y ballenas.
Los parques nacionales son otra instancia donde se muestra la forma en que trabaja la tragedia de los recursos comunes. En el presente se encuentran abiertos para todos, sin ningún límite. Los parques en sí mismos tienen una extensión limitada —sólo existe un Valle de Yosemite— mientras que la población parece crecer sin ningún límite. Los valores que los visitantes buscan en los parques son continuamente erosionados. Es muy sencillo, debemos dejar de tratar a los parques como recursos comunes... o muy pronto no tendrán ningún valor para nadie.”

Al leer estos párrafos me vino a la cabeza nuestro parque de Quito llamado “La Carolina”, en este momento es muy difícil ir un domingo por la cantidad de gente que existe en él, ¿llegará un momento que empecemos a restringir su entrada?, me parece que sí, pero a un largo plazo.

“¿Qué debemos hacer? Tenemos varias opciones. Podemos venderlos como propiedad privada. Podemos mantenerlos como propiedad pública, pero asignando adecuadamente quien ha de entrar. Esto debe ser con base en la riqueza, a través del uso de un sistema de adjudicación. También podría hacerse con base en méritos, definidos por estándares acordados. O podría ser por sorteo. O bien ser con base en el sistema de que el primero que llega entra, administrado a partir de filas. Estos, creo, son todos procedimientos objetables. Pero entonces debemos escoger, o consentir la destrucción de nuestros recursos comunes llamados parques nacionales.”

Hardin empieza a presentar sus soluciones al dilema, la cuales hasta este momento son las que han creado la polémica. Es decir, su cuestionamientos son considerados válidos, mas no las soluciones presentadas por él.

“El análisis del problema de la contaminación como una función de la densidad de la población descubre un principio de moralidad no siempre reconocido; específicamente: que la moralidad de un acto es una función del estado del sistema en el momento en que se realiza. Usar los recursos comunes como un pozo sin fondo no daña a la población en general en zonas vírgenes o poco explotadas, simplemente porque no existe dicha población; el mismo comportamiento en una metrópolis es insostenible. Hace ciento cincuenta años un hombre de las praderas podía matar un bisonte americano, cortarle solamente la lengua para cenar y desechar el resto del animal. No se podría considerar en ningún sentido que fuera un desperdicio. Hoy en día, cuando quedan sólo algunos miles de bisontes, nos sentiríamos abrumados con este comportamiento.”

Aquí empieza la construcción de una moralidad nueva en base a la no depredación y es la que tomo de base para mi hipótesis planteada al inicio. Me apoyo adicionalmente en las ideas del filósofo inglés Derek Parfit cuando trata este mismo problema, el cual dice: “el propio interés prescribe que, para llegar a soluciones óptimas de Pareto estables, los individuos deben ser educados en teorías morales contrarias a la satisfacción del propio interés. Lo cual, en vedad, resulta paradógico.

Derek Parfit (nacido en 11 de diciembre, 1942) es un filósofo británico que se especializa en problemas de identidad personal, la racionalidad y la ética, y las relaciones entre ellos. His 1984 book, Su libro, “Razones y personas” ha sido muy influyente. He has worked at Oxford for the whole of his academic career, and is presently a Senior Research Fellow at . Ha trabajado en Oxford y. también es Profesor Visitante de Filosofía en la Universidad de Nueva York, la Universidad de Harvard y la Universidad de Rutgers.

Más adelante, Hardin, plantea que la “concientización”, por ejemplo, mediante una fotografía llevaría diez mil palabras validarlo, ya que la esencia del argumento hay que presentarlo en palabras. Por ello, el camino no es la concientización, la única forma es la “coerción” a los individuos, si exactamente, en otras palabras limitar la libertad. Para Hardin esta es hacia la reproducción. En este punto discrepo, en todo lo demás sustenta mi hipótesis, pero hacia el control ambiental, es decir a la protección de la naturaleza.

Hardin se sustenta esta coerción en varios razonamientos, extraigo cuatro que a mi parecer son contundentes:

El primero:

“…¿Ha evitado algún presidente durante las últimas generaciones caer en llamados a los sindicatos para que voluntariamente moderen sus demandas por mejores salarios, o a las compañías acereras para que bajen voluntariamente sus precios? No puedo recordar ninguno. La retórica utilizada en dichas ocasiones está diseñada para producir sentimientos de culpa en los no cooperadores.

Por siglos se asumió sin prueba que la culpa era un valioso, incluso casi indispensable, ingrediente de la vida civilizada. Ahora, en este mundo postfreudiano, lo dudamos.

Paul Goodman habla desde un punto de vista moderno cuando dice: "Nada bueno ha salido del sentimiento de culpa, ni inteligencia, ni política, ni compasión. Los que sienten culpa no prestan atención al objeto, sino solamente a sí mismos, y ni siquiera a sus propios intereses, lo que podría tener sentido, sino a sus ansiedades"”.

El segundo:

“…Considérese el robo de un banco. El hombre que se lleva el dinero del banco actúa como si el banco fuera parte de los recursos comunes. ¿Cómo prevenir tal acción? Ciertamente no intentando controlar su comportamiento exclusivamente con base en llamados verbales a su sentido de responsabilidad. En vez de basarnos en propaganda seguimos el consejo de Fraenkel e insistimos en que el banco no forma parte de los bienes comunes; buscamos arreglos sociales definidos que mantendrán al banco fuera de ese ámbito. El que al hacer esto infringimos la libertad de los ladrones potenciales, no lo negamos ni lo lamentamos. La moralidad de un asalto a un banco es particularmente fácil de entender porque aceptamos la prohibición total de esta actividad. Estamos de acuerdo en decir "No robarás un banco", sin excepciones. Pero la moderación también puede ser generada por medio de la coerción. El cobro de impuestos es un buen medio coercitivo. Para mantener a los compradores moderados en el uso de espacios de estacionamiento en el centro de la ciudad, colocamos parquímetros para periodos cortos y multas de tráfico para periodos largos. Realmente no necesitamos prohibirle al ciudadano estacionarse tanto tiempo como desee simplemente necesitamos que sea cada vez más caro hacerlo. No es la prohibición, sino opciones cuidadosamente orientadas las que le ofrecemos. Un hombre de la Avenida Madison puede llamarlo persuasión; yo prefiero el mayor candor de la palabra coerción.

Coerción es una palabra sucia para la mayoría de los liberales de hoy, pero no necesita serlo por siempre. Como en el caso de otras palabras, su suciedad puede limpiarse por medio de la exposición a la luz, es decir, diciéndola una y otra vez sin apología o vergüenza. Para muchos, la palabra coerción implica decisiones arbitrarias de burócratas distantes e irresponsables; pero esto no es necesariamente parte de su significado. La única clase de coerción que yo recomiendo es la coerción mutua, mutuamente acordada por la mayoría de las personas afectadas.”

El tercero:

“Decir que acordamos la mutua coerción no es decir que requerimos disfrutarla o incluso, pretender disfrutarla. ¿Quién disfruta los impuestos? Todos nos quejamos de ellos. Pero aceptamos los impuestos obligatorios porque reconocemos que los impuestos voluntarios favorecerían la inconsciencia. Instituimos y (gruñendo) apoyamos los impuestos y otros medios coercitivos para escapar de los horrores de los recursos comunes.”

El cuarto y el más polémico:

“Cada nueva restricción en el uso de los recursos comunes, implica restringir la libertad personal de alguien. Las restricciones impuestas en un pasado distante son aceptadas porque ningún contemporáneo se queja por su pérdida. Es a las recientemente propuestas a las que nos oponemos vigorosamente; los gritos de "derechos" y de "libertad" llenan el aire. ¿Pero qué significa libertad? Cuando los hombres mutuamente acordaron instaurar leyes contra los robos, la humanidad se volvió más libre, no menos. Los individuos encerrados en la lógica de los recursos comunes son libres únicamente para traer la ruina universal; una vez que ven la necesidad de la coerción mutua, quedan libres para perseguir nuevas metas. Creo que fue Hegel quien dijo: "La libertad es el reconocimiento de la necesidad".

Pensamientos liberales

Extraigo opiniones de liberales (tomado de www.liberalismo.org) que se dieron a la muerte de Garret Hardin, específicamente del artículo llamado: “Garret Hardin, un nuevo Malthus”, escrito por el periodista José Carlos Rodríguez:

“Basado en esa poderosa idea, el microbiólogo luchó toda su vida contra el laissez faire en asuntos familiares y de la población. Dado que llegado el caso agotaríamos nuestros recursos, lo que necesitamos para evitar ese despropósito es llegar a un acuerdo mutuo para una coerción mutua, a través del gobierno. En particular lo que consideraba intolerable es la libertad de concepción, contra la que luchó toda su vida. Por ello favoreció la esterilización involuntaria de la población o el aborto como medida de control de población, sin hacer mención a los derechos de la mujer.
Después de negar su derecho a concebir un hijo es lógico que no recurriera a ese ardid. Hardin observó que la población no crece globalmente, sino “localmente” allá donde haya una mujer fértil. No sin cierta fruición, destacó que en China no se hablaba de los derechos a la reproducción de las mujeres o del derecho a la privacidad de los matrimonios. Allí, es cierto, no se detienen en preocupaciones liberales como los derechos de los individuos. Su propuesta de esterilización involuntaria estaba encaminada a los países en desarrollo y hay que recordar que en los 60’ y 70’ estas medidas se llevaron a cabo en varios países pobres, protegidas bajo el manto de una filosofía pretendidamente humanitaria. Esta es una forma de racismo y eugenesia que la izquierda se puede permitir y que es sólo un punto más sutil que otras. También en este sentido se puede decir que la vida de Hardin está ligada a la tragedia.”

“Hardin es como el científico del chiste. Éste llama a una araña y ella acude; y repite la llamada después de quitarle una pata tras otra y tras no acudir al quitarle la última pata concluye que sin las ocho extremidades la araña se vuelve sorda: el análisis es correcto pero la conclusión resulta descabellada. Garrett no se dio cuenta de que lo característico del capitalismo no es que cada uno persiga sus propios intereses, eso es propio de la naturaleza humana, sino el entramado institucional que lo sostiene; particularmente la propiedad privada, que soluciona, entre otros problemas, el suscitado brillantemente por el referido artículo de la revista Science. En efecto, cuando el acceso a los recursos no está abierto a todos, como literalmente plantea Hardin, sino que se restringe a quienes son propietarios de ellos, en lugar de los antisociales efectos que se producen con los bienes comunales, emerge un buen uso de los recursos, beneficioso para el conjunto de la sociedad y compatible con la búsqueda individual del beneficio. En definitiva, no es válido afirmar que “en un mundo competitivo con recursos limitados la total libertad de acción individual es intolerable”, ya que es precisamente la total libertad de acción la que es capaz de escapar de la coyuntural escasez por medio de la creatividad del hombre.”

Es verdad que Hardin no tomaba en cuenta la “creatividad del hombre”, pero ¿podría ser este la mano invisible?

“El temor suscitado por el autor se resolvería, por tanto no con menos sino con más economía de mercado. Nuestro miedo ha de ser en todo caso que no sepamos extender la economía de mercado y su institución más característica, la propiedad, a todos los recursos que devengan escasos, pero la iniciativa, la empresarialidad, es capaz de descubrir la escasez de los recursos y en la medida en que el sistema legal lo permita, apropiarse de ellos para incorporarlos a la corriente de bienes del mercado. Sólo así podremos liberarnos de la polución, podremos producir suficientes recursos para una población creciente y podremos en definitiva obviar todos los miedos vertidos por los Neo-Malthusianos. Es más, todas las predicciones pesimistas, desesperadas y porqué no decirlo, irresponsables y abiertamente mentirosas de instituciones como el Club de Roma, World Watch Institute e intelectuales como Paul Elrich o el propio Hardin han acabado siendo desmentidas. Todas sin excepción, sin posibilidad de interpretaciones o de reformulaciones. La población no ha dejado de crecer y con ella ha mejorado la educación, la alimentación o la esperanza de vida y la pobreza ha remitido de forma importante, especialmente en las últimas tres décadas.”

De acuerdo a este periodista la solución está en una mayor libertad de mercado en propiedad privada, pensamiento que resulta paradójico. En este punto podríamos estar cayendo en la tragedia de los anticomunes que dice:

“El concepto de “tragedia de los anticomunes”, se debe a Heller (1998), quien lo creó para hacer referencia a una situación en la cual varios agentes económicos tienen derechos de exclusión sobre un determinado recurso, pero ninguno de ellos tiene el derecho exclusivo de uso. Dicho autor se inspiró en ciertos problemas de implementación observados durante los procesos de privatización de activos públicos que tuvieron lugar en varios países de Europa del este, durante su transición desde el socialismo al capitalismo. El primer intento de modelizar formalmente la tragedia de los anticomunes es un artículo de Buchanan y Yoon (2000), quienes señalaron la existencia de cierta simetría formal entre la tragedia de los comunes y la tragedia de los anticomunes. Estos autores elaboraron un ejemplo estilizado que admite ambos problemas, y luego lo resolvieron utilizando una forma funcional particular.” (tomado de Germán Coloma, CEMA, Argentina).

“Resulta contradictorio que dedicara una vida a la investigación y a publicar numerosas obras alguien que piensa que “toda persuasión tiene lugar por medio de la coacción”. Quizá se equivocó de profesión. Pero es una contradictoria dualidad muy característica de muchos intelectuales. No se puede decir lo mismo de su último acto. El matrimonio Hardin era miembro de la Sociedad Hemlock, ahora llamada End-Of-Life Society, dedicada a trabajar en favor de la eutanasia. No podemos acercarnos a las profundas razones de estas dos personas de acabar con sus vidas; pero sí podemos decir que en cierto modo le da sentido a lo que ha sido la existencia de Garrtett Hardin.”

Aquí se nota la animadversión de un liberal a la propuesta de Hardin, que incluso se va a lo personal.

Conclusiones

En el ensayo de “La tragedia de los comunes” se observa claramente el problema de la “contraproductividad”, es decir, por ejemplo, si lo que deseas es evitar la comunicación, aumenta la comunicación, por ejemplo: una persona podrá trabajar sola en su casa y no tendrá que salir de ella hasta su muerte. En el ejemplo de la tragedia aquí analizado, se ve este efecto, al ubicar mayor riqueza, lo que has logrado a largo plazo es pobreza, ya que los comuneros terminan por depredar los pastizales.

Hardin en su vida fue atacado tanto por la izquierda, como por la derecha. Esto en mi parecer es lógico por cuanto derrumba la idea de la propiedad compartida (defendida por la izquierda) y por otro lado la idea de la libertad, no coercitiva (defendida por la derecha). Más aún por el lado de los conservadores por cuanto propone un control a la natalidad como única salida, en este punto clave para él, dejo abierto el debate.

La teoría de juegos demuestra que es puramente racional y nos sirve para de cierta manera poder predecir comportamientos de acuerdo a decisiones simuladas, que finalmente son solo pautas generales. Es decir la Teoría de Juegos es solo una herramienta matemática.

De acuerdo a Nash si todos los jugadores son racionales, buscarán el equilibrio, y éste es “hacer que todos ganen”. En la tragedia de los comunes lo racional es que todos depredemos, es decir la racionalidad es depredadora.

Existe una filósofa española llamada Paula Casal (proyecto Gran Simio), que sostiene que en comunidades indígenas se ha evitado la tragedia descrita en este trabajo, por cuanto la educación, las costumbres, los consejos de ancianos y otras instituciones sociales han sido la barrera que ha impedido esta tragedia.

Con respecto a la hipótesis planteada al inicio del presente trabajo, personalmente pienso que es la única manera de detener la depredación o la tragedia planteada por Hardin, ya que necesitamos de una nueva moral basada en la realidad actual, donde se ha probado que por primera vez el ser humano está aniquilando a la naturaleza (el calentamiento global). Esta realidad se ha convertido en una necesidad de sobrevivencia. Tomando la idea de Derek Parfit, debemos ser educados en “teorías morales” contrarias a la satisfacción del propio interés, y están deben ser llevadas a la categoría de normas, por ende necesitamos una normatividad que regule esta moral.

Por último, después de este análisis, si se lo puede decir, me vino a la cabeza, el “slogan” del gobierno actual: “La Patria ya es de todos”. Tomando las ideas de “La tragedia de los comunes”, si eso fuera una realidad, no podríamos evitar la catástrofe o la tragedia, porque al ser de todos, no es de nadie, no existiría “el cuidador”, y no habría límite en nuestras apetencias.

Bibliografía

Hardin, Garret, La Tragedia de los Comunes, 1968.

Varios Autores, Avances en Teoría de Juegos con Aplicaciones Económicas y Sociales, Bilbao, J.M., Fernández, F.R, Universidad de Sevilla, 2004.

Oswaldo Velez-Langs, Henry Gómez Rocha, John Acosta, Computación Evolutiva y Teoría de Juegos: Un híbrido para la automatización en sistemas de soporte a la negociación, 2006, España.

Capel, Horacio, EL DRAMA DE LOS BIENES COMUNES. LA NECESIDAD DE UN PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN, Universidad de Barcelona, 2003.

Rodríguez, José Carlos, Garret Hardin, un nuevo Malthus, www.liberalismo.org, 2003.

Wikipedia

Apuntes cuaderno de Filosofía Política, profesor Stepano Vinolo.

sábado, 9 de mayo de 2009

ELECCIONES ABRIL 26 2009 EN VOZ ALTA: Reflexiones y justificaciones sobre mi voto

Por: Sergio Vélez ValarezoC. C. 1701766857

Hay que partir distinguiendo y reconociendo que efectivamente vivimos un proceso de cambio de época (independientemente del desenlace del mismo, que en definitiva depende de la capacidad de acción colectiva de la humanidad en su conjunto), no sólo en Ecuador sino en el mundo. En este contexto, considero que en las elecciones del próximo domingo 26 de abril se enfrentan realmente -y vienen haciéndolo por lo menos desde hace dos años atrás-, dos posiciones político-ideológicas, dos concepciones éticas, dos intereses económicos, dos proyectos de sociedad, dos generaciones, etc., que están representadas por dos contendores: Rafael Correa y el resto.
¿QUIENES SON EL RESTO? o LA OPOSICIÓN A CORREA
LOS “RETRO”
En primer lugar, y constituyendo el grupo más voraz y peligroso, se encuentran los RETRÓGRADOS, es decir el conglomerado de los potentados “nacionales” y transnacionales, cuyos dolosos manejos económicos; abusivos y corruptos ejercicios de poder; inmorales conductas grupales e individuales; etc., han sido descubiertos -o en la actual jerga sociológica “visibilizados”-, están puestos en cuestión, y han comenzado a ser sancionados, eliminados y corregidos por el gobierno liderado por Correa, con la aprobación y apoyo de las dos terceras partes de la población; aprobación y apoyo corroborados en las últimas 4 0 5 contiendas electorales.
Este es el grupo que implantó la “partidocracia” -“orden” regido por la corrupción y la inequidad en todas sus formas-, y que ha posibilitado, sobretodo en las dos últimas décadas, el “bienvivir” de auténticas mafias, en desmedro del buen vivir de la mayoría de la población; BUEN VIVIR que acertada y felizmente fundamenta la Constitución vigente, orienta la construcción de un orden social sano para todos, y exige la reeducación y, si es del caso, el castigo de quienes aún pretenden mantener su “bienvivir”, atreviéndose incluso, y cínicamente como es su proceder, a creerse y autoreclamarse cristianos.
Hay que aclarar que este grupo no incluye a todos los empresarios, pues muchos de ellos, que actuaron apegados a las normas legales y morales, también fueron excluidos y perjudicados por el sistema “particrático”.

Pero no sólo integran el grupo RETRO, los inmorales incrustados en todos los grandes sectores económicos. También están otros, de menor cuantía, que se sumaron al “orden partidocrático” y lo aprovecharon para “negociar” y alcanzar privilegios grupales, familiares y/o individuales,-salvo contadas excepciones-, a nombre de los derechos y la equidad, y cuya revelación fue realizada y está siendo corregida por el Gobierno liderado por Correa. (“sacrificados”, y sagaces, “servidores públicos” del Banco Central, Petroecuador, etc. -que se “automerecieron” múltiples canonjías, por su complicidad con el statu quo-, y también elementos de otras instituciones, cuyos funcionarios se autobautizaron de obreros, y lograron “reivindicar” y “conquistar” la sindicalización, nada más que para saciar sus apetitos pancistas y abusar de las rentas estatales, aceptando la “ética” implantada por la “partidocracia”. (Adicionalmente, suplantaron al verdadero movimiento obrero que hoy, debido a ello, en buena medida también a la “caída del muro”, y a otros factores, tiene escasa presencia organizativa, deficiente representatividad y nula conciencia clasista.)

Estos elementos, (antiguamente bien llamados kikuyos) dueños aún del poder subrepticio en algunas instituciones públicas importantes, aparte de ser opositores a Correa, constituyen el principal obstáculo y son los que actualmente boicotean la aplicación de las profundas reformas y racionalización que requiere la institucionalidad estatal, a través de la cual deben y pueden superarse las perversiones sociales implantadas por el regimen partidocrático, y consecuentemente impedir que la Constitución se convierta en letra muerta.

En este grupo también caben varios dirigentes “populares” viciados por la partidocrocia y que aún mantienen liderazgos autocráticos, espurios y hacendatarios en algunos sectores sociales y regiones.

Saben que el gobierno de Correa ya ha demostrado su voluntad de cambiar esta realidad, y pretenden con su oposición que ese proceso no continúe, pues perjudica sus mafiosos intereses.
La pretensión del grupo Retro es consecuentemente restaurar el “orden” que les ha beneficiado, y que ha comenzado a derrumbarse. En síntesis, y figurativamente, intentan retomar la conducción del tren de la historia, para meter retro y estacionarlo en el desvencijado pasado. Tal cual lo hicieron con el tren físico que puso en marcha Alfaro. Para ello utilizarán todas las artimañas a las que están acostumbrados o puedan utilizar.

LOS “ULTRA”

El segundo grupo de oposición, aunque minoritario, y que se ha sumado prácticamente al primero, estaría situado en el polo opuesto, constituido por los ULTRAREVOLUCIONARIOS, de naturaleza aparentemente “izquierdista”, y cuya oposición se sustenta en creer -o mejor dicho justificar su oposición y participación electoral (en realidad su foto en los carteles, pues no han planteado alternativas sustentadas y convincentes), aduciendo que el Gobierno liderado por Correa no es suficientemente radical, no ha cumplido lo que ofreció, que se está “derechizando”, etc.

Retomando la figura anterior, este grupo, por haber ayudado a empujar el triunfo de Correa, está convencido que tiene derecho a la conducción del tren, que el conductor les pertenecía, y que se debe meter primera (máxima potencia) y a la vez alcanzar velocidad (recorrer en “cuarta”), lo cual es posible que pueda ser pensado por un niño o por alguien que desconoce el funcionamiento real de un artefacto de este tipo.

Dando muestras de sus inconsistentes propuestas, precaria experiencia, y encubiertas ambiciones; y, sobre todo, cegados o desorientados por la prevalencia del misticismo, mitificación, dogmatismo, y/o egocentrismo, no toman en cuenta la configuración del terreno, la carga que lleva el tren, el estado y capacidad del vehículo, y demás; como tampoco de las condiciones atmosféricas o ambientales existentes en cada momento del avance. Incluso, les lleva a olvidar que es necesario parar en algún momento, ignorando que el no hacerlo puede causar la fundición de la máquina.

Esta forma de pensar no es nueva en la historia. Casi siempre ha aparecido en procesos de significativo cambio social, habiendo sido ya identificada como “infantilismo”, y específicamente, en este caso concreto, poder diagnosticar que este grupo adolece de “ultrismo, enfermedad infantil del izquierdismo”, parafraseando la acertada caracterización realizada en su tiempo por uno de los grandes e históricos dirigentes de la Revolución Rusa, Vladimir Ilich Ulianov, Lenin.
La importancia socio-política de este grupo se asienta en la posibilidad de arrastrar consigo a valiosos sectores populares, especialmente étnicos) y de clase media, algunas de cuyas legítimas reivindicaciones aún no han podido ser atendidas en los dos escasos años de gobierno.

LOS “RESEN”
Para completar el escenario socio-político electoral descrito cabe distinguir también un sector, cuya oposición podría ser caracterizada como visceral o emocional, integrado por pequeños grupos, y sobre todo familias e individuos, que siendo, o considerándose, de izquierda, que efectivamente han liderado o participado protagónicamente en algunas o muchas luchas sociales, (no sólo nacionales), han sido, o han venido siendo, reconocidos como tales, pero que, sin embargo, se oponen a Correa incitados por el resentimiento, sea porque este ha eclipsado y dado al traste, en algunos casos, con sus aspiraciones presidenciales; no han sido convocados o el nuevo líder no ha requerido su auto-preciado apoyo, o no son parte del equipo conductor. Esta situación los ha inducido a autogenerar un escenario sicótico conformado por la presencia del injustificado olvido o falta de reconocimiento de su vieja militancia y sacrificio, así como por un intencionado desconocimiento de su predestinación y capacidad revolucionarias, por parte de Correa y de su gobierno.

(La verdad sea dicha. Muchos de ellos, por mucho dedicarse a subvertir el “orden” instituido, o a desarrollar su capacidad de “negociación” con el “enemigo de clase”, parece que olvidaron pensar, prefigurar y prepararse para asumir los retos que plantearía la construcción de la nueva sociedad ecuatoriana, como lo exige el presente momento, y por lo tanto se sienten excluidos del proceso)
Como es obvio, su ego-oposición los ha llevado a centrarse en la identificación de los individuos que vienen colaborando con el gobierno liderado por Correa, quienes habrían cumplido ese papel, -o efectivamente lo ejercieron-, en el regimen “partidocrático”. Para ellos, aparte de sentir que estos constituyen los usurpadores de su aspirada participación y aporte genuinamente revolucionarios, su presencia definiría la naturaleza “reaccionaria” del gobierno.

Sin dejar de tener razón en algunos casos, el resentimiento les impide, por una parte, ver la dirección que lleva el tren y su avance, independientemente de la presencia oportunista o inocua, -en algunos casos también útil-, de unos cuantos infiltrados (que efectivamente si los hay, incluso camuflados con vestimenta izquierdista); y, por otra parte, tampoco pueden mostrar su real posibilidad de “meter el hombro”, o “contribuir con un granito de arena”, para acelerar (si la consideran que está muy lenta) y/o mejorar la dirección (si estiman que no va en el sentido correcto); desempeñar con eficacia los retos prácticos que conlleva el proceso de cambio; menos aún, demostrar que puedan encargarse de la conducción, mediante el planteamiento de soluciones o alternativas creativas y viables.

En síntesis, se sienten y están atrapados por un “glorioso” pasado, irreconocido o desechado; una presencia incomprendida o “ninguneada”; y, consecuentemente, tampoco pueden pensar en participar de un futuro posible y mejor.

Algunos de ellos, sin querer reconocer su síndrome sicopatológico y menos aún explicarlo socialmente, han caído en el “autismo”, como bien lo definió el Presidente, y que según la psiquiatría es un “síntoma esquizofrénico que consiste en referir a su propia persona todo cuanto acontece a su alrededor”.

Como es de suponer, dentro de cada uno de estos grandes grupos existen subgrupos que se diferencian por tener algunas características particulares, y también singulares.

LA OPCIÓN CORREA

Pero no sólo la condición de descomposición y discapacidad que distingue a la oposición me llevan a respaldar y votar con conciencia, voluntad y fe por Rafael Correa, y selectivamente por la mayoría de candidatos de la lista 35 (en razón de los camuflados e infiltrados), sino también, y sobre todo, cuenta en la decisión su genuino, notable, lúcido y consecuente liderazgo, que ha logrado constituir un equipo solvente, honrado y eficiente (salvo excepciones, que con seguridad serán corregidas en su debido momento); y ha plasmado en realidad varias de las inveteradas y sanas reivindicaciones, planes y aspiraciones de la mayoría de los ecuatorianos, entre los cuales me cuento.

Considero además que la falta de rendición de cuentas de los gobernantes, instaurada por la partidocracia, encubierta por la inestabilidad y premiada por la impunidad, debe terminar, para poder avanzar hacia un mejor derrotero, como lo está llevando a efecto el Presidente Correa.
Para ello también es necesario que volvamos a confiar, a reconocer la sinceridad, comprobar la rectitud y la capacidad, premiar el esfuerzo, aceptar la justificación del error, y sobre todo, proponerse uno mismo realizar el esfuerzo de participar creativamente en el proceso de cambio, en y desde el sitio que nos encontremos, ejercitando además el derecho a la libre expresión, en forma idónea; sabiendo, además, que el reto es mayor, pues la oposición será más intensa y perversa, en tanto y en cuanto continúen concretándose los cambios.

De esta manera cumplo con el derecho y deber de expresarme para decir que no encuentro, al momento, mejor opción electoral que la liderada por RAFAEL CORREA, y que comprendo que es necesario y conveniente para el Ecuador apoyar su permanencia, avalada por las ejecutorias de sus dos años de gobierno, que son trascendentes, múltiples y en diferentes ámbitos, y que sólo pueden ser reprobadas y desconocidas por “RETROS”, “ULTRAS” y “RESEN”, a ninguno de cuyos grupos me siento pertenecer.

Creo en el lema que ha escogido para su gobierno: “mentes lúcidas, corazón ardiente y manos limpias”, y creo también que el Presidente estaría dispuesto a adoptar la famosa consigna de Eliécer Gaitán (con el cambio que exige en la actualidad uno de los derechos humanos fundamentales) cuando dijo:

Si avanzo, seguidme….
Si retrocedo, empujadme….
Si os traiciono, condenadme (a).
(a) Gaitán dijo aquí, en 1948: ¡ matadme !)

domingo, 19 de abril de 2009

CRISIS FINANCIERA: CARACTERIZACIÓN, ORIGEN, EFECTOS Y ALTERNATIVAS

Por: SERGIO VÉLEZ VALAREZO
Correo: servlez1@yahoo.com / servelez6@gmail.com
Quito, octubre de 2008


I. CARACTERIZACIÓN Y ORIGEN DE LA CRISIS

Múltiples análisis han coincidido en calificar la actual crisis económica que sacude al mundo como el derrumbe de una de las formas del capitalismo: el neoliberalismo.
Dichos análisis también señalan que el “terremoto financiero”, la recesión de Estados Unidos y potencias de Europa, y la depresión “que asoma en el mediano plazo en el planeta”, tienen su origen en la concentración de capitales y la especulación galopante de las empresas multinacionales, permitidas por la dinámica de la ganancia, el libre mercado y la ausencia de control del Estado.

LAS “HIPOTECAS BASURA” Y LA “BURBUJA INMOBILIARIA”

En esta ocasión la codicia del capital financiero se orientó al sector de los bienes inmuebles, en donde se produjo lo que se ha denominado “hipotecas basura” y “burbuja inmobiliaria”, teniendo como centro los Estados Unidos.

En los años setentas en los EE. UU., los bancos privados daban créditos hipotecarios a sus clientes, destinando para el efecto un porcentaje de sus fondos, terminado el cual dejaban de prestar.

En virtud del incremento de la demanda crediticia y la limitación de fondos de la banca privada, se crea una agencia gubernamental (Ginnie Mae) encargada de comprar la cartera hipotecaria de los bancos, con la finalidad de que estos tuvieran dinero líquido para seguir prestando.
Con esas carteras se armaban paquetes de hipotecas, y se emitían títulos valores con las hipotecas como garantía, para que otros inversionistas lo financien, que no es otra cosa que ceder el crédito para tener dinero y seguir prestando.

En 1998 se produjo una “innovación financiera” en EE. UU., que consistía en que los fondos para generar préstamos hipotecarios para adquirir propiedades inmobiliarias, ya no provenían solo de fuentes locales sino que podían comerciarse mediante la bolsa, permitiendo que los inversionistas extranjeros puedan invertir en esta área financiera.
En otras palabras, inversionistas extranjeros colocaban dinero para que se pueda financiar la compra de bienes inmuebles por parte de familias o individuos de EE. UU, demandando buenos retornos.

Allí es donde aparecen las hipotecas subprime (“hipotecas basura”), que buscan otorgar créditos a individuos cuyo nivel de ingresos, hasta ese momento, estaba catalogado como “riesgoso” para concederle un préstamo tradicional. Al “recalificarlos” como sujetos de crédito y asumir mayor riesgo, se les impuso una tasa mayor a la establecida para los individuos que si calificaban. De esta forma lograban darle rentabilidad y atraer fondos líquidos de inversionistas de todo el mundo.

La lógica de los inversionistas que apostaron a este tipo de inversión fue la siguiente “los precios de las propiedades inmobiliarias están destinados a subir (nunca han caído antes), si las personas que reciben el crédito no pueden pagarlo, entonces que se vendan las casas y se recupera lo invertido.” Todo se basó en un erróneo cálculo sobre los futuros precios del mercado inmobiliario de EE. UU.

En el 2002 el volumen de créditos subprime (hipotecas basura) representaba el 7% del mercado hipotecario, en el 2007 era del 12,5%. Cualquier observación rápida concluiría que es bajo el nivel que representan estos créditos, pero las apuestas a este tipo de inversión no fueron con dinero propio de un banco de inversión (hedge fund), sino de los inversionistas internacionales con quienes se endeudaron.

Por ejemplo, la audacia llegó al punto de que un banco prestatario local realizó préstamos hipotecarios “subprime” por 100 millones de dólares, de los cuales sólo 1 millón correspondía a recursos propios y los 99 restantes eran de los inversionistas externos.

La operación se basó en la confianza del mercado inmobiliario de EE. UU., considerando que el precio de los inmuebles se había mantenido al alza y ofrecía ganancias extraordinarias, pero la ambición no previó la posibilidad de precios decrecientes, en donde, por ejemplo, la caída de tan sólo el 1% de esos 100 millones, significaba que el banco prestatario local perdía todo su dinero, como en efecto ocurrió.

La gravedad radica en que gran parte del sistema financiero capitalista global incursionó en estas inversiones y la caída de los precios de inmuebles en los EE. UU., generó, además de perdidas abismales y quiebra de instituciones importantes, una crisis de confianza.

Los mercados que alimentan la avaricia son también esencialmente psicológicos; en contextos buenos esta se tiñe de optimismo, se vuelve eufórica y hace crecer los precios de manera geométrica, pero cuando las expectativas son negativas, se contagia de pánico.

Las instituciones involucradas en las inversiones de hipotecas subprime se encuentran en el problema de que los inversionistas quieren recuperar su dinero y los prestamistas no pueden devolverlo.

Hay que tomar en cuenta que desde hace tiempo fue denunciada la especulación inmobiliaria, que es el origen de esta crisis. Con tal de obtener ganancias, los bancos prestaron sin tener en cuenta la capacidad de pago; cuando explotó la ‘burbuja’ inmobiliaria, el valor de las ‘subprime’ (hipotecas basura) se desplomó.

LA ESPECULACIÓN FINANCIERA

El fenómeno inmobiliario se encuentra inmerso en uno de los vicios del sistema capitalista actual, cual es, la especulación financiera, que no constituye otra cosa que falsear el valor real de los bienes, basándose en el mecanismo de los “derivatives” (especulación), y en el “libre mercado”.
A grandes rasgos, los “derivaties”, que corresponderían a una ganancia extraordinaria de la inversión, que incluiría también el costo del riesgo, fueron aprovechados para negociar las acciones sustentadas en un falso precio.

La capitalización en acciones (stocks = economía real), en todo el mundo en 1990 fue de 37 trillones, y en el 2006 creció a 51 trillones.

De acuerdo a Morgan Stanley, el valor nominal de los derivados financieros en 1990 era de 5.7 trillones de dólares, mientras que a finales del 2006 era de 415 trillones de dólares.

Es decir, mientras que en 1990 el valor de la ganancia de las acciones fue del orden del 15,4% respecto al total del stock, en el 2006 dicho monto representó el 813,7%, como se ilustra en el siguiente gráfico.

Cuando los mercados son concebidos en términos de obtención de beneficios, no promueven -como dice la teoría clásica liberal- la eficiencia en los servicios, sino la concentración de la riqueza y la especulación. De esta forma, el valor económico real de los activos del planeta es ahora tres veces inferior a los instrumentos financieros (bonos, títulos, acciones, derivados, etcétera) emitidos tomando como referencia esos activos.

II. EFECTOS DE LA CRISIS FINANCIERA

DIMENSIÓN POLÍTICA
La crisis financiera que sacude a los mercados de Estados Unidos y Europa desde el año pasado, está permitiendo reconocer la necesidad de la intervención del Estado para mantener una economía sana.

Es decir, cuestiona la teoría de Milton Friedman y los Chicago Boys que aseguran que el mercado es capaz de corregirse a si mismo.

En 1981 Reagan expresó: “El Estado no es la solución, es el problema”. Bush ha tenido que renegar de ese principio, y pugnar por el salvataje estatal al avariento sector financiero, en desmedro de la mayoría de la población, como cuando hace unos meses atrás se negó a firmar una ley que por cinco mil millones de dólares les garantizaría seguro médico a nueve millones de niños pobres.

Es decir, el rescate (salvataje) financiero de Washington, que hasta el momento llega a un billón 600.000 millones de dólares, (que para tener idea de la dimensión representan más de 100 presupuestos anuales del Ecuador, sin sumar el salvataje europeo), es una afrenta para la humanidad, un desenmascaramiento de los codiciosos y una tremenda derrota de la doctrina basada en que el mercado resolvía todo; que consiguió debilitar al Estado casi en todo el mundo, y en varios casos degradarlo e inutilizarlo como mecanismo de control y organizador de los servicios públicos, como ocurrió en el Ecuador, para dar paso a la estafa y corrupción en contubernio con gobiernos inmorales que se apoderaron del poder y que, hoy, gracias a un gobierno honesto y patriota, han sido descubiertos y recibirán el castigo que merecen.

REPERCUSIÓN ECONÓMICA

► Depreciación del dólar y del euro.
► Disminución de la demanda de los países desarrollados y reducción de las exportaciones de los países proveedores.
► Reducción de precios de los productos exportables: petróleo y otros.
► Alza de los tipos de interés interbancarios ante la escasez de liquidez y pese a las inyecciones de los bancos centrales.
► Contracción del crédito y préstamos más caros para empresas y particulares.
► Reducción del monto de las remesas de los migrantes.

IMPACTO SOCIAL

El incremento general del desempleo se presenta como el principal e inmediato impacto social, adjunto al cual aparecerán otra serie de secuelas familiares y sociales: delincuencia, inseguridad, degradación, etc.

Además, los efectos económicos y políticos traen consecuencias humanas e individuales dramáticas, que en esta oportunidad se han manifestado a través de la ola de suicidios, causados por la pérdida de los ahorros y el embargo de las viviendas. El Diario El Comercio dio a conocer en su página WEB, el 14 de octubre pasado, las siguientes noticias:

“En California, un administrador de inversiones desempleado pierde una fortuna y en un acto de desesperación mata a su familia y se suicida. En Ohio, una viuda de 90 años de edad se pega un balazo en el pecho al ver que llegan alguaciles con una orden de desalojo de su modesta vivienda.

La crisis financiera que está barriendo a Estados Unidos ha comenzado a hacerse cada vez más violenta. En algunos lugares, las líneas directas de ayuda a personas con problemas están congestionadas, los servicios de asesoramiento psicológico se hallan en gran demanda, y los refugios para mujeres víctimas de violencia están repletos.

"Gran cantidad de personas nos han dicho que han perdido todo. Han perdido sus viviendas y sus empleos", dijo Virginia Cervasio, directora de un centro de atención a potenciales suicidas en el condado de Lee, en el suroeste de la Florida.

Pero las tragedias continúan apilándose:

La semana pasada, en Los Ángeles, un ex gerente de inversiones asesinó a su esposa, a sus tres hijos y a su suegra, antes de suicidarse.

Karthik Rajaram, de 45 años, dejó una nota diciendo que tenía problemas financieros y que al principio había pensado en suicidarse. Pero luego optó por asesinar a toda su familia pues era "más honorable", informó la policía.

"Era una perfecta familia norteamericana que fue destruida aparentemente por un hombre que se hundió en la desesperación absoluta", dijo Michel Moore, subjefe de policía de Los Ángeles.

En Tenesí, Pamela Ross, de 57 años de edad, se suicidó la semana pasada cuando alguaciles se dirigieron a su hogar con una orden de desalojo. El caso fue más trágico porque Pamela y su esposo habían recibido de un tribunal 10 días adicionales para apelar la ejecución de la hipoteca.

En Ocala, Florida, Roland Gore mató en marzo a su esposa y a su perro, le prendió fuego a su vivienda, que estaba en ejecución inmobiliaria, y luego se suicidó. El caso de Gore es uno de varios en que personas asesinan a sus mascotas o a sus cónyuges, destruyen sus propiedades o tirotean a la policía, antes de suicidarse.

El doctor Edward Charlesworth, un psicólogo clínico en Houston, dijo que la actual crisis está causando angustia crónica en el norteamericano medio. Las personas se sienten impotentes y en estado de pánico, y muestran su ira porque el gobierno las ha abandonado.”

"Esas personas sienten que en esta gran sociedad en que vivimos, hay que proteger a los individuos, no sólo a las corporaciones", dijo Charlesworth.”


III. ALTERNATIVAS
REFUNDACIÓN CAPITALISTA

El sistema capitalista se encuentra en crisis, y la magnitud de la misma tiene que ver con su supervivencia.

Para lograrlo, algunos aspiran que el salvataje, con dineros públicos, de las irresponsables financieras quebradas permita superar la crisis, aún reconociendo como lo hace Alan Greenspan, quien fue titular por 19 años de la Reserva Federal de EE.UU., quien declaró estar sorprendido por el "tsunami crediticio" que afecta a EE. UU., y que no supo prever.

Aspiran que el “reencauche” del sistema capitalista se logre nuevamente a costo del empobrecimiento de gran parte de las clases medias y pobres de todo el orbe.

Por su parte el Presidente francés Nicolás Sarkosy “pidió hoy a la Unión Europea que deje de ser "ingenua" sobre la aplicación de la libre competencia con los otros bloques económicos y que muestre más "voluntarismo" político para que sus propuestas sirvan de base al "nuevo orden mundial" que salga de la crisis.

"Europa tiene que prepararse. No tiene que ser la variable de ajuste del nuevo orden mundial. No tiene que ser ingenua, dejar sus empresas al acecho de todos los depredadores, ser la única en el mundo que no defiende sus intereses, que no protege a sus ciudadanos", señaló Sarkozy en un discurso sobre medidas de apoyo a la economía frente a la crisis.

Insistió en que "Europa tiene que sacar las lecciones de lo que ha pasado" y mostrar "un mayor voluntarismo que en el pasado", empezando por "una política comercial para responder al 'dumping' (competencia desleal) de todo tipo, políticas industriales y económicas porque "no puede ser la única que haga de la competencia un fin en sí cuando para los demás no es más que un medio".

A ese respecto, subrayó que la UE no puede ser la única que imponga constricciones ecológicas a sus empresas "sin tomar medidas de compensación para que no sean penalizadas por una competencia desleal", ni la única que abra sus mercados sin condiciones de reciprocidad, ni tener una moneda única sin políticas económicas coordinadas.

En un halago a la acción de la Unión en las últimas semanas, destacó que Europa "ha sabido unirse frente a la crisis hasta el punto de que se ha convertido en la principal fuerza de iniciativa y que ahora el debate se organiza en torno a sus ideas, de sus propuestas".

"La respuesta más fuerte a la crisis financiera es la que ha dado Europa. La cumbre mundial para refundar el capitalismo es Europa quien la ha propuesto. El nuevo orden mundial se construirá en torno a las propuestas de Europa", argumentó.

El presidente francés, que subrayó el carácter "excepcional" de la crisis, admitió que ésta "no ha acabado", "no es coyuntural", "tendrá consecuencias" y "no se puede resolver sin una intervención masiva de los Estados".

"Esta crisis pide urgentemente un nuevo orden económico, financiero, monetario, manifiesta una profunda necesidad de política", indicó Sarkozy, que recordó que habrá una cumbre mundial sobre la refundación del capitalismo el próximo 15 de noviembre en Estados Unidos, como lo ha propuesto.

Afirmó que esa cumbre será "una especie de nuevo Bretton Woods" (en alusión a la conferencia que a mediados de los 40 configuró el sistema financiero internacional), que "no está adaptado a nuestra época".

Sobre quiénes participarán en ese encuentro, se limitó a hacer una referencia genérica: "todos los responsables políticos de los grandes países industrializados y de los grandes países emergentes".

REEEMPRENDIMIENTO SOCIALISTA

Desde otra óptica, Samir Amín expresa que “frente a una situación en la cual, “el mundo vive el mayor de los desafíos, el reto es resolver la crisis actual cambiando el sistema de forma comprometida e imaginativa como se experimenta en América Latina en diversos ensayos de poder social y popular.”

Concordamos en que “en lo inmediato no se puede acabar con la arquitectura financiera mundial, “pero sí comenzar a vincularnos desde abajo, desde los pueblos del norte y el sur, para sincronizar las luchas que hoy se abren en el horizonte. Coincidimos con él en que “las fuerzas que estén divididas en esta etapa crítica del sistema están condenadas a ser aplastadas”.

Como manifestó Amín, al momento histórico presente debemos “situarlo como una crisis estructural, un sistema de capitalismo senil que no puede sobrevivir a menos que sea cada vez más destructivo de las sociedades, los pueblos y las naciones del planeta.”

Concordamos también con lo manifestado por Carmen Bohórquez, organizadora del Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, efectuado recientemente, que “países como Ecuador y Bolivia están marcando radicalmente la geometría del poder en el continente. “Podemos decir, sin temor a exagerar, que desde hace cierto tiempo el eje de la historia mundial se ha desplazado a América Latina”, en tanto que es la región donde se están dando cambios profundos así como propuestas originales de transformación social.

SOCIALISMO SIGLO XXI

En síntesis, la crisis actual del capitalismo debemos convertirla en una oportunidad para erradicar el sistema capitalista e implantar el socialismo, un socialismo para la sociedad del siglo XXI, que recoja lo mejor de la historia humana que ha pugnado por la felicidad y engrandecimiento de toda la especie.

Un gran filósofo social norteamericano del siglo XX, John Dewey, concluyó acertadamente diciendo: "La política es la sombra que la gran empresa proyecta sobre la sociedad", y así seguirá siendo, mientras el poder resida "en los negocios para beneficio privado a través de un control sobre la banca, sobre el suelo y sobre la industria, un poder que se ve ahora reforzado por el control sobre la prensa, sobre los periodistas y sobre otros medios de publicidad y propaganda".

Como lo sostiene el tratadista español Juan Carlos Monedero, “Hay una incompatibilidad esencial entre capitalismo y socialismo. No es posible pensar en un socialismo que no vaya a las raíces de las cuatro bases sobre las cuales se asienta el capitalismo: que todo se puede convertir en mercancía, incluido el amor; que lo que se produce en sociedad se hace de acuerdo a la oferta y la demanda; que los medios de producción son privados y que se produce para el mercado, es decir, no intercambiamos nuestros excedentes sino que intercambiamos dinero. Esos cuatro pilares capitalistas son incompatibles con el socialismo.”

Monedero también propone algunos valiosos criterios para la construcción del Socialismo del Siglo XXI, en su obra “El gobierno de las palabras: De la crisis de legitimidad a la trampa de la gobernanza”, que consideramos oportuno citar:

1. “El socialismo del siglo XXI debe, como pautas previas a toda discusión, encontrar una nueva definición de la naturaleza humana que no se base en falsos supuestos de bondad o maldad, e, igualmente, debe señalar e interpretar el momento histórico y geográfico desde y para el que habla.

2. El socialismo del siglo XXI no se define desde las vanguardias ni desde los parlamentos, sino que se construye con un diálogo social abierto y real alentado y posibilitado por los poderes públicos.

3. El socialismo del siglo XXI ha aprendido de los errores del siglo pasado y ya no intercambia justicia por libertad

4. El socialismo del siglo XXI es alegre, pues ha aprendido que un socialismo triste es un triste socialismo

5. El socialismo del siglo XXI apuesta por la educación como objetivo esencial a la búsqueda de una nueva subjetividad.

6. El socialismo del siglo XXI es tan profundamente respetuoso con la naturaleza que se torna en ecosocialismo o no podrá ser.

7. El socialismo del siglo XXI es profundamente femenino, consciente del mal uso o del uso insuficiente del caudal de las mujeres cometido durante toda la historia.

8. El socialismo del siglo XXI no tiene una alternativa total práctica al capitalismo de los siglos anteriores, si bien ha desarrollado un conocimiento claro sobre qué es lo que no le gusta.

9. El socialismo del siglo XXI es “violentamente pacífico”

10. El socialismo del siglo XXI debe reconstruir y reinventar las fronteras territoriales, políticas y culturales, propugnando a su vez un nuevo orden internacional.

11. El socialismo del siglo XXI tiene que poner en marcha la reconceptualización de la creación de la riqueza y la pobreza, creando para ello un Tribunal Internacional que siente las bases teóricas, políticas y morales para enfrentar el problema.

12. El socialismo del siglo XXI tiene que reconstruir la idea de los derechos humanos sobre la base del respeto a todas las culturas

13. El socialismo del siglo XXI necesita articular sus propios medios de comunicación, orientados por los valores que deben sostenerlo

14. El socialismo del siglo XXI sabe que a mayor participación popular, menor poder particular.

15. El socialismo del siglo XXI debe conjugar reforma, revolución y rebeldía para construir un mundo más justo.”

Estos postulados, con los cuales concordamos y los consideramos plenamente válidos, no son los únicos. Desde diferentes ópticas, espacios, sectores, lugares, se van proponiendo e incorporando nuevos lineamientos y tareas para el Socialismo del Siglo XXI, que como un gran mar recibirá el caudal de múltiples ríos, afluentes y vertientes de agua pura y no contaminada.

Debemos estar también de acuerdo con Ramón García, cuando plantea que debemos adoptar un idioma internacional neutral, reconociendo que la mejor posibilidad para ello la tiene el Esperanto, para poder superar el problema de que “Todo idioma nacional se impone como internacional porque el país que lo habla se impone primero económica y luego políticamente. Cuando España dominaba, toda persona culta tenía que hablar español; ahora, quien sólo habla español no es persona culta. La decadencia del RU y EUA será también la decadencia del idioma inglés.” Ya no podemos permitir que otro idioma nacional se imponga como internacional.

viernes, 3 de abril de 2009

POR UNA FILOSOFÍA DE LA HUMILDAD: REFLEXIONES SOBRE EL ESTADO

Lilián Álvaro Lugo
Maestría de Filosofía – Cuarto Semestre
Filosofía Política
Docente: Dr. Stéphane Vinolo
Quito, 26 de marzo de 2009


ANTECEDENTES



La reflexión filosófica sobre el Estado ha estado presente desde el pensamiento de los presocráticos, en la antigua Grecia. Ocupó en esa época las reflexiones más particulares con respecto al tema general de la justicia. La filosofía del Estado busca definir su esencia y determinar las formas posibles y efectivas que puede asumir; establece una distinción entre Estado, nación, pueblo, sociedad; realidades con las cuales suele confundirse, para lo cual precisa sus funciones en cada realidad.

Los sofistas pusieron en discusión la relación del Estado con la justicia y lo consideraban como fundado en “el interés del más fuerte” y ligado al poder. Se adelantaron así al maquiavelismo, a las teorías contractualistas del Estado y al totalitarismo.

El debate platónico es el problema del Estado ideal, mientras que en los escritos políticos de Aristóteles, los temas puestos en discusión por los sofistas se plantean como la polis o la “mejor organización de la sociedad, como aquella forma o articulación de los individuos y de las clases que permite realizar en la medida de lo posible la idea de la justicia, dando a cada uno lo que de derecho le pertenece” (Ferrater Mora, 2004: 1110). Los dos filósofos buscaron definir la esencia del Estado en relación con su misión frente al individuo y a la sociedad.

Platón y Aristóteles se ocuparon también de la cuestión de los diferentes tipos de Estado: timocracia, oligarquía, democracia, aristocracia, tiranía, etc., de acuerdo a su “constitución política”, es decir, de acuerdo al grupo o grupos que tuvieran el poder. Maestro y discípulo debatieron, largamente, sobre la naturaleza y la legitimidad del Estado cuyo poder debía estar lejos de la anarquía y de la oligarquía.

En la Edad Media las reflexiones sobre la naturaleza del Estado se dieron en torno a la supremacía de éste frente a la Iglesia, o viceversa. La concepción del Estado era la de “una comunidad temporal e histórica” (Ibid: 1111), mientras que la Iglesia se asumía también como una comunidad histórica, pero que trascendía a la misma; de esta manera, los fines espirituales de la Iglesia debían conducirlo y guiarlo.

En el Renacimiento se produce una transformación total en la concepción del Estado, en relación con la formación de los Estados nacionales y la confrontación con la supremacía de la Iglesia sobre él. La filosofía del Estado en Marsilio de Padua, primero y Maquiavelo después, exigían la separación rigurosa de la Iglesia y el Estado, con lo cual desaparecía su fundamento divino y se lo insertaba de forma definitiva en el tiempo y en la historia.

En el siglo XVI los utópicos (Tomás Moro, Campanella…) vuelven sobre el ideal platónico de buscar una organización social de tal índole que garantice la paz y la justicia. En los siglos XVII y XVIII dominó el debate la teoría del Estado como Contrato Social. Contrato que evitaría el aniquilamiento producido por la guerra de todos contra todos, en el razonamiento de Hobbes; o que produciría la renuncia al egoísmo y el sometimiento a la voluntad general, en el caso de Rousseau. Sincrónicamente, se produce la propuesta de Spinoza, que plantea la teoría del Estado como “comunidad de los hombres libres, los cuales son más libres precisamente porque viven en el Estado `según el decreto común´” (Copleston-Tomo II, 2004: 172).

El Estado como forma de organización de la sociedad debe garantizar la libertad, entendida como libertad de pensamiento y mejor asumida como libertad de profesar cualquier religión, con independencia total de la religión oficial. En este razonamiento, el Estado se piensa en equilibrio de las distintas religiones y clases sociales. La Ilustración lo concebía como la organización capaz de conducir a los hombres por el camino de la razón. Kant, simpatizaba con los ideales de la Revolución Francesa, pero su republicanismo incluía a la monarquía limitada, constitucional. El Estado –con independencia de su origen histórico- tenía como fin la libertad, concebida como el respeto de la libertad moral de cada uno a la libertad moral del conjunto, posible en base a la ley.

Los sistemas idealistas postkantianos desarrollaron el pensamiento nacionalista identificando a la nación con el Estado, identificándolo como su verdadero representante. La nación era la comunidad de todos los hombres unidos por un mismo fin y las funciones del Estado tenían correspondencia con ella, tanto en lo político como en lo religioso. Para Hegel, El Estado es la realización plena del espíritu objetivo y su representante lo es del “espíritu del pueblo” o “espíritu nacional”, para cumplir con los fines objetivos propuestos por ese espíritu.

Durante el siglo XIX el debate giró en torno al individualismo y al colectivismo. El Estado es para la primera un equilibrio en la tensión entre voluntades particulares, mientras que para la segunda posición es un equilibrio en la tensión producida por la supresión de dichas voluntades. La ilusión del equilibrio se rompió con el marxismo, el cual plantea que el Estado representa el dominio de una clase (la burguesía), para lo cual usa la justicia y todas las formas de ejercer su dominación. El marxismo propone la desaparición del Estado, una vez que se hayan abolido las clases mediante la “dictadura del proletariado”.

El triunfo de la Revolución de Octubre condujo el debate durante el siglo XX, enfrentando el problema del Estado totalitario, que identificado con un partido integraba a su cuerpo toda actividad social. El Estado fascista y las dictaduras militares fueron ejemplos tenebrosos de totalitarismos. En este período histórico surgen además los Estados de bienestar como propuestas de superación de los Estados de corte neoliberal y propuestas de unidad supranacional como las de la Unión Europea o el Mercosur.

El siglo XXI hereda este panorama de la filosofía política, al cual hay que sumarle un problema inédito en la historia: el aparecimiento de los narco-Estados, que rompen con toda forma de vida social al instaurar un poder paralegal que irrumpe de forma brutal en todos los espacios públicos.

El anterior es un camino milenariamente conocido, mientras que, en nuestro país, la reflexión filosófica sobre el Estado – históricamente registrada- se inicia hace apenas dos siglos cuando se hace presente en nuestra Historia el pensamiento y obra de Eugenio Espejo.

Las reflexiones sobre el Estado buscan argumentar (a manera de tesis), que en los territorios del actual Ecuador se desarrollaron formas estatales sincréticas, matizadas por la cultura aborigen y el mestizaje producido por la Conquista. Reflexiones producto de la necesidad sentida de responder a los siguientes interrogantes:

¿Desde cuándo ha sido el Estado tema de reflexión filosófica y política en el país?

¿Se han institucionalizado en el país las formas de Estado contractualistas, liberales, sociales, neoliberales?

¿Es posible pensar en formas de organización social sin la presencia del Estado?

PRIMERA REFLEXIÓN:
EL ESTADO EN LA AMÉRICA ABORIGEN


La Época Aborigen de la historia americana será estudiada desde la perspectiva de los últimos aportes de la investigación etnográfica y arqueológica, los cuales nos permiten comprender las grandes transformaciones de los pueblos americanos, desde sus primeros asentamientos en el continente, hasta culturas en donde el Estado había alcanzado un pleno desarrollo.

La milenaria historia de los pueblos americanos se remonta a 40 000 o al menos 25 000 años antes de Cristo y en el Ecuador actual a 12 000 años a.C. Los primeros habitantes fueron nómadas cazadores especializados, quienes con el aparecimiento de la agricultura y en el curso de varios milenios formaron comunidades con un cierto nivel de estabilización espacial. La cultura Valdivia es un claro ejemplo de este período.

En el período comprendido entre 3 500 y 500 años a.C., con la especialización de la agricultura y la domesticación de animales se consolidaron sociedades complejas alrededor de aldeas agrícolas en las cuales se podía notar la diferenciación social y la especialización del trabajo. Las culturas Machalilla y Chorrera en la Costa; Cotocollao, Chilibulo, en la Sierra; Fase Pastaza y Cueva de los Tayos en el Oriente son referentes de este período.

En los años 500 a.C. y 500 d.C. se produce un proceso de Integración de las unidades políticas ya consolidadas, dando origen a confederaciones y alianzas de nivel local o supralocal. Esta nueva forma de organización social se asentaba en cacicazgos o curacazgos, que han sido llamados señoríos étnicos, cuya estructura se asentaba en la producción comunitaria. “No se daba en ellos una apropiación privada de los medios de producción. La tierra, fundamentalmente, era propiedad común. Se había logrado mayor productividad y coordinación de las actividades económicas, sociales y religiosas” (Ayala Mora, 2005: 20).

En los señoríos étnicos se había acentuado la diferenciación social, existían formas definidas de autoridad y gobierno –que en la mayoría de los casos tenían carácter hereditario-, aunque no existía todavía el aparato de organización y represión estatal. Las jerarquías de los caciques provenían de la importancia del señorío. Había caciques mayores, caciques menores de las llactacunas y jefes de ayllu. En los cacicazgos mayores, de carácter regional, se reconocía la autoridad militar de un cacique sobre otro.

Las pistas que entrega el Padre Juan de Velasco para la comprensión de nuestra Historia Aborigen nos permite enlistar los señoríos étnicos que se desarrollaron en territorio del Ecuador actual: Quillacingas y Pastos; Caranqui, Cochasquí, Otavalo y Cayambe, en la Sierra Norte. Quito, constituido en centro comercial y político. Hacia el sur los señoríos de Panzaleo, Píllaro, Sigchos y Puruhá. Los Yumbos, al noroccidente y suroccidente de Quito tuvieron gran importancia. En el extremo sur de la serranía: el señorío Cañari y los Paltas. En el norte de la Costa: La Tolita y Atacames; en la actual Manabí: el señorío Manteño; en la actual Guayas: Huancavilcas, Punaes y Chonos. Quijos y Jíbaros en la Amazonía.

A finales del siglo XV, los señoríos étnicos del actual Ecuador debieron enfrentar la conquista de los inkas. Este pueblo guerrero originario de Bolivia racionalizó el sistema comunitario de producción ya existente y lo integró al complejo sistema del Tawa-Inti-Suyu (Tahuantinsuyo).

El sistema político y social del inkario integró los rasgos culturales y religiosos de las culturas conquistadas. La producción y organización comunitaria, además de autoabastecerse, debía contribuir al mantenimiento de la clase dominante de guerreros y sacerdotes. Los caciques pasaron a formar parte de la burocracia del Imperio Inka. El control político de las comunidades y la extracción de la producción excedente se daba en base a una represión extrema. Los rasgos autoritarios fueron característicos del Estado Inka.

La presencia de los inkas en el Ecuador actual duró, aproximadamente, ochenta años en el sur y cuarenta en el norte; período que pese a lo breve de su temporalidad tuvo enormes repercusiones históricas: el kichwa unificó a los pueblos andinos, se adoptó el Sistema Decimal y la organización sociopolítica de los inkas. Quito y Tomebamba se transformaron, rápidamente, en ejes políticos del inmenso imperio.

En 1528 muere el Inka Huayna Kapak y se produce la disputa por la sucesión entre sus hijos Huáskar y Atahualpa. Vence Atahualpa, pero no logra gobernar sobre el imperio unificado, pues los españoles habían ingresado ya al Tahuantinsuyo, lo tomaron preso y lo asesinaron en Cajamarca.

Muerto Atahualpa, los españoles promovieron alianzas con los pueblos descontentos, lo cual impidió una defensa coordinada del Imperio, que se debatía en una aguda crisis. Es una hipótesis de los historiadores la que plantea que la racionalización de la producción comunal produjo un acelerado desarrollo de las fuerzas productivas y que la organización social se encontraba en transición hacia formas inéditas que nunca surgieron, por la presencia de los españoles.

Sin lugar a dudas, la reflexión filosófico política sobre la construcción occidental que llamamos Estado estuvo presente en el Tahuantinsuyo y en las culturas americanas aborígenes. Los estudios de Luis Millones, Ernesto Salazar, Galo Ramón, Frank Salomon, Jorge Marcos, Ruth Shady Solís, Luis Ramos y Concepción Blasco, Izumi Shimada, Ileana Almedia, Martí Parssinen, María Rostworowski, Jesús Lara, John Murra, Franklin Pease, José Echeverría, entre los más destacados dan clara cuenta de ello.


SEGUNDA REFLEXIÓN:
EL ESTADO COLONIAL


El avance de la conquista española en tierras americanas iba precedida de la imposición de formas políticas del naciente Estado Colonial. Cabe señalar que la periodización histórica de “Conquista”, entre los años treinta y cuarenta del siglo XVI presupone una visión dominante. Desde la perspectiva de los pueblos indígenas, la periodización es otra. Para los pueblos americanos, la conquista fue un momento de su historia, la cual continúa viva frente al genocidio y las amenazas permanentes del poder político.

En los tres siglos que permanecimos vinculados a la Corona Española se produjeron transformaciones socioeconómicas y políticas de enorme significación: un primer período de asentamiento y consolidación del régimen colonial español desde la conquista hasta finales del siglo XVI; un segundo período de auge de la actividad textil desde finales del siglo XVI hasta inicios del siglo XVIII; un tercer siglo caracterizado por la crisis, las transformaciones sociales y el agotamiento del régimen colonial hasta que se produjo la Independencia.
En el PRIMER PERÍODO se establece el sistema hispánico y se inicia el despojo de los pueblos aborígenes (1530-1590). La Península Ibérica se encontraba inmersa en la transición del orden feudal al capitalista, mientras las formas aborígenes de organización social se precipitaron en una aguda crisis. La Corona Española creó la encomienda como institución básica, para intentar reproducir en estas tierras el sistema de explotación feudal europeo. Fundaron villas y ciudades, y establecieron cabildos, que representaban los intereses dominantes locales. Los cabildos cumplieron un papel importante en la consolidación de la Colonia, pues fueron el asiento de los gobernadores (nombrados por el Rey) y asumieron funciones de reparto de tierras y organización de servicios.

La consolidación administrativa, legal y política del régimen feudal se dio en 1563 con la creación de la Real Audiencia de Quito, la cual tuvo una jurisdicción semejante a la de un Obispado, dando también estructura a la administración religiosa. En medio de estructuras políticas de carácter feudal se dio continuidad a la presencia de los indígenas, pues en ese esquema se mantuvo la división entre la dominante República de blancos y la dominada República de indios.

En el SEGUNDO PERÍODO pierde importancia la encomienda y surge la mita como mecanismo básico de organización económica. De origen inka fue reformulada por los españoles para determinar un tiempo de trabajo obligatorio de los indígenas en los obrajes (centros de elaboración de paños), para obras públicas o mano de obra de los colonos españoles. “Aunque el trabajo era forzado, tenía que pagarse un salario, lo cual garantizaba al Estado la posibilidad de que los indígenas dispusieran de recursos para el pago del tributo” (Ayala Mora, 2005: 39). De este modo, la Real Audiencia de Quito se transformó en un importante centro proveedor de tejidos y alimentos, para las grandes minas de Potosí y quedó articulada a la economía internacional.

Durante las últimas décadas del siglo XVI y las primeras del siglo XVIII hubo continuidad en la vida social y política de la Real Audiencia de Quito, estabilidad producida por el auge económico. El aparato burocrático del Estado Colonial se robusteció y se profundizó el mestizaje de la unión de los conquistadores con las mujeres indígenas. Surgió así un grupo social intermedio entre blancos e indios, que se dedicaría a ciertas labores agrícolas, a la artesanía y al comercio (pequeño y mediano).

El Estado Colonial cumplía funciones administrativas, políticas e ideológicas; garantizaba las actividades económicas a través del control social, incluía para ello a los Cabildos y a la Iglesia, que ejercía el monopolio de la esfera ideológica de la sociedad colonial. Sin embargo, al interior del aparato estatal surgieron también las contradicciones entre los intereses de la Metrópoli y los intereses de la clase dominante local: blancos nacidos en la península y criollos nacidos en el continente americano.

La crisis de la sociedad colonial se profundizó en el siglo XVIII, luego de casi dos siglos de sobreexplotación de los indígenas. Los desastres naturales: erupciones volcánicas y terremotos diezmaron a la población, desorganizaron la producción e impidieron el intercambio comercial. La economía de la colonia en su conjunto sufrió una fuerte contracción debido a las transformaciones de la Metrópoli, a la escasez de los metales preciosos y a la eliminación del mercado textil de la Real Audiencia de Quito, que sucumbió frente a los bajos precios de los productos europeos.

La nueva dinastía de los Borbón que había llegado al trono español intentó implementar un proyecto de modernización, para transformar las formas tradicionales de la decadente economía española. Pretendían hacer de la península una potencia industrial, capaz de competir con Francia e Inglaterra y abastecer así sus mercados coloniales. El tercer período colonial estuvo marcado por las reformas borbónicas que limitaron el comercio textil de la Audiencia de Quito con otras colonias y la imposición de tributos – el del estanco produjo la “rebelión de los barrios de Quito en 1765”-, lo cual condujo a la pérdida de poder de los representantes de la Metrópoli en la economía colonial.

La crisis del 1700 condujo a un nuevo “Pacto Colonial”, el cual puede ser catalogado como una de las grandes transformaciones ocurridas en nuestra Historia. Con la depresión económica y la recesión textil, cobró fuerza la explotación agrícola y con ella la consolidación del latifundio, que pasó a ser el eje de todo el sistema económico. Los latifundios, llamados haciendas, se gestaron “a costa de las propiedades de las comunidades indígenas” (Ayala Mora, 2005: 48), cuyas tierras fueron compradas a la fuerza o, simplemente, despojadas. A mediados del siglo XVIII, la hacienda se había consolidado en la serranía de la Real Audiencia, mientras la región costanera, más densamente poblada se convertía en zona agroexportadora de cacao.

Los crecientes enfrentamientos burocráticos entre los funcionarios de la Real Audiencia de Quito y el cambio de dinastía en España condujeron a un período de inestabilidad política, el cual se acrecentó con las pugnas entre la Iglesia y el poder civil. La Iglesia se había constituido en un importante poder político e ideológico, pues a finales de 1 700 era la principal latifundista. En 1766 se ejecutó la orden de Carlos III de expulsar a la Compañía de Jesús, cuyas inmensas riquezas pasaron a manos de la Corona. Ésta las vendió a particulares, con lo cual se incrementó el poder de los latifundistas criollos. Las formas de organización estatal (virreynatos, intendencias, capitanías), que intentaron recobrar el poder de la Corona fueron desapareciendo en la medida que el poder local criollo se hacía sentir. Sus tendencias autonomistas los llevarían a romper con la Metrópoli, en pocos años.

La segunda mitad del siglo XVIII fue también una época de despertar político e ideológico, de agitación intelectual y cultural en la Real Audiencia de Quito. Se gestó una conciencia de “lo americano y lo quiteño” en las nacientes élites criollas. Juan de Velasco, sacerdote jesuita riobambeño (que marchó al exilio por la expulsión) escribió la Historia del Reyno de Quito, obra monumental que sentaría las bases de la historiografía del Ecuador y de la búsqueda de la identidad de su pueblo.

Eugenio de Santa Cruz y Espejo (1747-1795) “(…) fue (…) un hombre del iluminismo. Un creyente de la Edad de las Luces. Un hombre centrado en la corriente que en Francia había despertado la filosofía de la Ilustración, corriente que de modo clandestino llegaba hasta la remota América colonial” (Benítez, 2003:15). Precursor extraordinario de las ideas libertarias, periodista, médico, bibliotecario, científico; es sin duda Espejo, la figura más descollante de la Historia Ecuatoriana.

Para obtener el Doctorado en Medicina y la Licenciatura en Jurisprudencia y Derecho Canónico cambió su nombre kichwa Chusig (lechuza), pues fue hijo de un indígena y una mulata, por el de Santa Cruz y Espejo. Su pensamiento reformador en la política y economía, le condujo en 1785 a sugerir la formación de una Sociedad Patriótica para ayudar a la economía de Quito. La pobreza de la Audiencia de Quito le afectaba profundamente, de allí que pedía y sugería que las Sociedades Patrióticas debían cumplir las tareas de: “levantar datos estadísticos y descriptivos de la economía local y un estudio de los principios de la economía política, la mejora de técnicas económicas, incluyendo un interés por los aperos y cosechas nuevos; diversificación en la agricultura, expansión y mejor empleo de la mano de obra” (Astuto, 2003: 145). Espejo proponía que los gobernantes deben ser honestos, las autoridades públicas debían buscar el bien común incluso con el sacrificio de los intereses particulares.

El pensamiento político de Eugenio Espejo se adelanta a las propuestas de su contraparte en Europa y España cuando en su llamado a la organización de la sociedad podemos ubicar claramente el problema del Estado desde su perspectiva filosófica y política: “Ya somos consocios, somos quiteños, entramos ya en la escuela de la concordia, de nosotros renace la patria, nosotros somos los árbitros de la felicidad” (Ibid: 149). Proponía formar un buen gobierno, un gobierno igualitario que fomentara la educación y salud públicas. Sus ideales libertarios los resumo en su frase: “Soy un hombre que aspira a ser libre junto a su pueblo”.




TERCERA REFLEXIÓN:
EL ESTADO EN LA REPÚBLICA


La Independencia de las colonias españolas de Sudamérica se produjo cuando el capitalismo se había consolidado como sistema económico a nivel mundial. Inglaterra era el centro del sistema, seguida por Los Países Bajos y Alemania. Siguiendo la cronología de Ayala, en el estudio de la Época Republicana podemos establecer también tres grandes períodos:

1. Desde la fundación de la República en 1830 hasta fines del siglo XIX.
2. Desde los inicios de la Revolución Liberal hasta los sesenta del siglo XX.
3. Desde fines de los sesenta hasta el fin de siglo.

En el PRIMER PERÍODO, aunque la Independencia significó una ruptura política de la sociedad colonial, sus rasgos se mantuvieron en la incipiente república. El sentido corporativo y estamentario del Estado colonial continuó, a pesar de las fórmulas republicanas. La aristocracia criolla continuó articulando las relaciones sociales, la cultura y la ideología, además de mantener el paternalismo sobre las “clases inferiores”. La discriminación racial continuó intacta, al igual que la exclusión de la mujer de la vida política.

La presencia de los veteranos de la Independencia fue un rasgo notable de este período, el ejército se convirtió –desde los inicios de la República, hasta el momento actual- en árbitro de la lucha caudillista por el poder del Estado, la mayoría de la población quedaba al margen de la naciente integración política y cultural. La estructura de gobierno, congresos y más organismos gubernamentales eran elegidos, únicamente, por un grupo reducido de notables propietarios. El discurso independista liberal-democrático-republicano no cambió la “justificación divina” de la autoridad ni la solidez de los poderes locales y regionales, frente al cual el Estado central era, evidentemente, débil.

La estructura hacendataria y los municipios regionales concentraban un enorme poder. La educación, los servicios, las obras públicas estaban en sus manos; el Estado central manejaba la fuerza pública y una reducida burocracia. El poderío económico e ideológico de la Iglesia colonial se insertó en el Estado republicano, el cual tenía sobre ella el derecho de Patronato, es decir, el control del nombramiento de la jerarquía eclesiástica. El reconocimiento oficial de la religión católica permitió que la Iglesia mantenga el control del precario sistema educativo, dedicado a un grupo muy reducido de la población.

El tributo de los indígenas se mantuvo hasta mediados del siglo XVIII como signo de la continuidad colonial en las relaciones sociales, los pueblos indígenas continuaron soportando la invasión de sus tierras comunales y el sometimiento al latifundio, bajo reforzados mecanismos de dominación; que en los tres lustros, de 1860 a 1875 consolidó al Estado Oligárquico Terrateniente.

En este período se dio el gobierno de Gabriel García Moreno, quien cristalizó la alianza entre las fracciones de la clase dominante en torno al poder estatal. El Ecuador pasó a ser un país mejor organizado y comunicado, se incrementó la educación, la recaudación fiscal y hubo una administración eficiente de las rentas públicas. Se instauró la dictadura bancaria, a la vez que se sentaron las bases del endeudamiento crónico. Las obras públicas fueron planificadas y tuvieron un enorme crecimiento. Todo lo anterior, dentro de condiciones represivas jamás conocidas en la historia del país.

“El programa garciano, que tuvo su máxima expresión en la Constitución de 1869, la Carta Negra, descansó sobre una contradicción. Por una parte impulsó la modernización y consolidación estatal, estimuló la producción y el comercio, desarrolló la ciencia y la educación; por otra, impuso una ideología reaccionaria excluyente y represiva, con la dictadura del grupo clerical-terrateniente más oscurantista. (…) todo el proyecto saltó en pedazos cuando García Moreno fue asesinado el 6 de agosto de 1875. Y si bien durante un tiempo la tradicional oligarquía serrana tuvo el control del poder, las reformas favorecieron, a la larga, a la oligarquía costeña, en cuyo seno se iba definiendo una nueva clase, la burguesía comercial y bancaria” (Ayala Mora, 2005: 81).
Cabe señalar que en las postrimerías del siglo XIX se dieron los primeros trabajos de sistematización del kichwa y de registro de la música y tradiciones populares, con lo cual hubo un breve atisbo de revalorización de la Cultura Popular.

En el SEGUNDO PERÍODO, las fuerzas garcianas se reorganizaron en la Unión Republicana (1883), la cual se dividió en el Partido Católico Republicano (tendencia conservadora) y los Progresistas de orientación liberal católica. Estas incipientes instituciones políticas serían el germen de los partidos modernos que se formarían luego de varias décadas. Las fuerzas progresistas asumieron el poder hasta 1895, cuando el 5 de junio se instauró en Guayaquil la Jefatura Suprema liderada por Eloy Alfaro. Se inició así la Revolución Liberal en el país.

La transformación liberal (1895-1912) liderada políticamente por la burguesía comercial fue la etapa de consolidación del Estado Nacional. En la Revolución Liberal participaron los campesinos de la Costa movilizados en las Montoneras, los artesanos guayaquileños y los sectores intelectuales medios, quienes divulgaban las ideas liberales radicales. “El debate sobre el laicismo se extendió a toda la mitad del siglo XX y en él se comprometieron las figuras más destacadas del pensamiento ecuatoriano, transformándose en el eje de la contienda política” (Ibid: 100).

El Estado Nacional impulsó un programa de integración económica de la Costa y Sierra mediante la construcción del Ferrocarril Guayaquil-Quito, como parte de las profundas transformaciones sociales, que la revolución trajo consigo: separó el Estado de la Iglesia; el Estado recobró el control de la educación, del Registro Civil, del contrato matrimonial, de las instituciones de beneficencia, que se encontraban en manos de ésta; decretó las libertades de conciencia y culto. En 1906 se emitió la Carta Magna, Constitución de corte liberal.

Las transformaciones político-ideológicas de la Revolución Liberal fueron las de mayor proporción ocurridas en la historia del país, pero tuvo sus límites en los intereses de la burguesía comercial, que no afectó la estructura hacendataria serrana ni abolió el poder de los terratenientes. Las innovaciones consolidaron el sistema de reproducción del capitalismo en ascenso y garantizaron la integración de los mercados internos con el capital monopólico internacional.

En las dos primeras décadas del siglo XX los sectores medios (burócratas y pequeños comerciantes) exigían cuotas de poder y las organizaciones obrero-artesanales luchaban por reivindicar sus derechos. La Primera Guerra Mundial y, especialmente, el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia sería el hito que marcaría la divulgación del marxismo en el país. La guerra produjo crisis, la caída de las exportaciones y la reducción de los precios del cacao. De 1918 a 1923 el auge cacaotero se desplomó. Comerciantes y banqueros usaron su poder político para descargar el peso de la crisis en los trabajadores. Se inició un período de agitación popular que culminó con la masacre de los artesanos de Guayaquil el 15 de noviembre de 1922. Con esta experiencia, las organizaciones de los trabajadores fueron madurando alternativas políticas de dimensión nacional, integraron a su lucha la reflexión política sobre el Estado.

La década del veinte produjo la reagrupación de las viejas fuerzas políticas oligárquicas y la germinación de otras nuevas. En ella podemos ubicar con precisión el surgimiento de los modernos partidos políticos del país. En 1923 se formó el Partido Liberal Radical, en 1925 el Partido Conservador Ecuatoriano, en 1926 el Partido Socialista Ecuatoriano, el cual se dividió cuando el sector proestalinista fundó en 1931 el Partido Comunista Ecuatoriano. Las organizaciones gremiales también evolucionaron y formaron la Central de Trabajadores del Ecuador (CTE) en 1938.

La crisis económica condujo al país a una compleja situación de inestabilidad (1925-1947) y a una etapa marcada por el caudillismo y el arbitraje militar. La Constituyente de 1928 concedió el voto a las mujeres y el gobierno militar del General Alberto Enríquez Gallo expidió el Código del Trabajo en 1938. El 28 de mayo de 1944 los sectores populares protagonizaron la Gloriosa, hecho histórico que pretendió cambios radicales, pero que terminó en manos del caudillo Velasco Ibarra, quien pactó con la derecha. Sin embargo, una Asamblea progresista redactó la Constitución de 1945.

De 1948 a 1960 se produjo un período de estabilidad debido a la exportación del banano, fruta que expandió la economía ecuatoriana, dinamizó el comercio internacional y abrió nuevas fronteras agrícolas. Los trabajadores percibían mejores salarios, los sectores medios vinculados a la producción y comercialización bananera se encontraban en ascenso, parecía que habíamos encontrado el camino del desarrollo. De 1948 a 1952 se realizó un esfuerzo de modernización del Estado por la influencia del imperialismo norteamericano, que consolidaba su presencia en el Ecuador.

El TERCER PERÍODO REPUBLICANO estuvo marcado por el ascenso del reformismo, de la mano del cambio en el producto de exportación básico: banano por petróleo; a lo cual se sumó el agotamiento del modelo agroexportador; sucesos que dieron origen a un nuevo sistema de dominación, a un esfuerzo de modernización de las estructuras socioeconómicas, que agudizaron los conflictos sociales, todo ello en un contexto internacional de dependencia a la “metrópoli norteamericana”.

Los cambios en el agro se hicieron visibles, se desarrolló el sector industrial y se robusteció el capital financiero. En la dimensión política se dio “una expansión sin precedentes del ámbito del Estado junto con el resquebrajamiento de los tradicionales frentes y organizaciones políticas” (Ibid: 104). Las Fuerzas Armadas desarrollaron un proceso inédito en el continente, al asumir importantes espacios de actividad económica: fábricas de explosivos, de ropa, camaroneras, un banco. Al poder de las armas se sumó el poder económico.

En la década de los sesenta las transformaciones sociales no se circunscribieron al Estado, en la escena política se consolidaron las tendencias reformistas y modernizantes en los partidos y movimientos sociales. La sociedad en general vivió un rápido proceso de urbanización, los medios de comunicación (radio y televisión) se masificaron, la educación creció significativamente. El aspecto más visible de la década fue la presencia del Movimiento de la Teología de la Liberación, que tuvo en Monseñor Leonidas Proaño a su máxima figura.

De 1963 a 1966 tuvimos nuevamente una Dictadura Militar, dentro de la imposición política de Estados Unidos en América Latina. Fue ferozmente anticomunista en rechazo total a la influencia cubana en el país e impulsó la Ley de Reforma Agraria como parte del programa de adecuación de los sectores más tradicionales al desarrollo capitalista; pero cuando intentaron reformar los impuestos al comercio exterior, la oligarquía afectada echó a los coroneles. Se sucedieron interinazgos breves, hasta que en 1972 un nuevo régimen de facto asumió el poder: el Gobierno Nacionalista Revolucionario de las Fuerzas Armadas, el cual culminó en 1979.

El gobierno de las Fuerzas Armadas presidió la época del auge económico más espectacular de nuestra Historia. Los elevados precios del petróleo les permitieron manejar recursos nunca antes habidos en el fisco ecuatoriano; éstos fueron dedicados, fundamentalmente, pero de forma superflua o sin planificación a la modernización del Estado y al aparato productivo. El Consejo Supremo de Gobierno que asumió el gobierno en 1976 limitó las políticas progresistas e instauró la represión a los movimientos sociales, la cual tuvo su expresión más sangrienta en la masacre de los obreros del ingenio AZTRA en 1977.

Al finalizar la dictadura, el capitalismo se había instaurado profundamente en la estructura socioeconómica del país; pese a la bonanza económica habíamos contraído una enorme deuda externa, que acentuó la dependencia internacional. La burguesía industrial y financiera se había reagrupado, a la vez que los movimientos obreros y populares lo hicieron en torno al Frente Unitario de Trabajadores (FUT), que enfrentó el debate del papel del Estado frente a la propiedad.

En los años ochenta el reformismo se agotó y se inició la crítica a la presencia del Estado en la economía. Surgieron posturas de corte privatizador y de reducción del aparato estatal, para paliar la recesión de largo plazo, que vivimos hasta nuestros días. Las duras medidas de ajuste siguieron las presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), una de las cuales: la sucretización de la deuda pública, hizo tambalear al régimen. En 1984 la derecha reagrupada asume el poder, aplicó medidas neoliberales desde el inicio del gobierno, lo cual incrementó el capital de banqueros, comerciantes y agroexportadores, en medio de una feroz represión al movimiento popular.

Ingresamos a la última década del siglo y milenio con el Levantamiento de los Pueblos Indígenas en 1990 y una revitalizada oposición de los trabajadores al gobierno. El Estado había cooptado el discurso de la equidad de los nuevos sujetos sociales presentes en la escena política e ingresó en un proceso de reordenamiento jurídico que condujo en 1978 a la promulgación de una nueva Constitución, la cual fue redactada por la Asamblea Nacional Constituyente de mayoría de derecha, en la cual se ratificó la política neoliberal de privatización de las empresas estatales y de limitación de la representación política de los sectores sociales. Sin embargo, el movimiento popular logró que la Asamblea recoja las aspiraciones de más de medio siglo de lucha: reconocimiento de la diversidad del país; los derechos de los indígenas, de las mujeres, de los niños y jóvenes. La Asamblea reformó el Congreso, la educación y los regímenes seccionales. La Nueva Constitución entró en vigencia el 10 de agosto de 1998, día en el cual se posesionó el Presidente Jamil Mahuad, quien provino de las filas de la Democracia Cristiana.

El gobierno democristiano dictó de inicio fuertes medidas de ajuste económico de corte fondomonetarista, pero la dolarización como medida extrema tomada en el año 2000, en el contexto mundial de la globalización, condujo a la caída de Mahuad.




CUARTA REFLEXIÓN:
EL ESTADO EN EL SIGLO XXI


Iniciamos el nuevo siglo y milenio en medio de la crisis agudizada por las medidas neoliberales, que permitió el incremento de la concentración de la riqueza, polarizó a la sociedad ecuatoriana y modernizó la estructura del Estado. La sociedad mestiza sufrió un fuerte cambio en sus concepciones al filo de la lucha de los pueblos indígenas por ser aceptados como nacionalidades dentro de un Ecuador único, pero diverso. Las demandas regionales tomaron nuevos bríos, pues pequeños gobiernos locales de izquierda –en lo que va del milenio- han realizado gestiones exitosas e incorporan a la descentralización como tema de debate, más allá de la posición regionalista de la derecha neoliberal. El papel tradicional del Estado exige ser replanteado en esta nueva realidad.

Hemos asistido a la sucesión de cinco gobiernos en el período 2000-2007, en el cual el movimiento popular ha repensado la globalización y sus consecuencias. Nuevas realidades nacionales, continentales y mundiales exigen profundas reflexiones sobre la identidad de los ecuatorianos y ecuatorianas, la cual debe ser construida en función de un conocimiento y aceptación de nuestras milenarias raíces culturales de cara a los desafíos del presente y futuro planetarios. La presencia valerosa y vibrante de monumentales experiencias populares del más variado tipo (económicas, políticas, comunicacionales, educativas, de salud, etc, etc), por más de cuarenta años, nos permiten avizorar un futuro, en el cual las democracias restringidas en las que vivimos se transformen en democracias de real participación.

La compleja realidad latinoamericana exige pensar y actuar en consonancia con las utopías por las que han luchado nuestros pueblos. No olvidemos que “en época de crisis no hay nada más realista que la utopía”. O en palabras de Lenin: mientras más adversas son las circunstancias, más importante es el soñar. En la paradoja crisis-auge mundial del capitalismo en la cual vivimos, las experiencias de Bolivia, Venezuela, Ecuador, Paraguay, El Salvador, surgen para romper la imposición neoliberal, que ha producido la implosión de los partidos políticos, la implosión del Estado de bienestar y el reforzamiento de su trazo punitivo, represor, controlador; e inclusive la implosión de las formas tradicionales de organización popular; pero a la vez, dialécticamente, ha generado la aparición masiva de formas novísimas de comunicación y organización, de los más variados grupos de la sociedad, en la cual los jóvenes llevan la vanguardia.

América Latina asiste a la desinstitucionalización acelerada de las instituciones que la modernidad construyó: estado, escuela, partidos políticos, sindicatos; frente a lo cual el Estado y las transnacionales de la comunicación y el entretenimiento usan la violencia y el miedo social, para atomizar, despersonalizar, producir anomia social.

Complejo contexto nacional y mundial en el cual vivimos. Dos tendencias se perfilan con claridad. Dominante la una, en la cual un capitalismo en crisis pero a la ofensiva, liderado por las transnacionales, continúa en su ataque a los trabajadores, a las mujeres, a los campesinos e indígenas. Marginal la otra, pero no por ello importante, tiene su epicentro en América Latina, en los países arriba mencionados, la cual busca romper el sistema neoliberal. En nuestro país, las propuestas alternativas al neoliberalismo se plasmaron en la Constitución de 2008, aprobada mediante consulta popular.

La Constitución de 2008 recoge las propuestas de Pluri e Interculturalidad desde una posición crítica al pensamiento colonial que pervive en el país. Constitución que desde su prólogo entrega claves para pensar y actuar en función de una cultura alternativa, contrahegemónica. Cultura que en sus dimensiones políticas y sociales posibilite la decolonización del Estado y el conocimiento. “La Interculturalidad crítica en el Ecuador, no es creación de la academia, ni del Estado, ni de las ONG´s. Surge en 1980 como propuesta política-epistémica de la CONFEDERACIÓN DE NACIONALIDADES INDÍGENAS DEL ECUADOR (CONAIE)” (Walsh, 2009); propuesta que no abandona la razón occidental, sino que la vive como parte del DIÁLOGO DE SABERES.
El Sumak Kawsai constituye el sello fundacional de la Constitución 2008, la cual a decir de Alberto Acosta (Presidente de la Asamblea Constituyente que la redactó) es “la más ecuatoriana de la historia republicana”, pues recoge los principios propios de la sociedad ecuatoriana. El principio de mayor trascendencia, que es el punto de partida para la construcción de un país libre y solidario es el Sumak Kawsai.

El Buen Vivir (Sumak Kawsai), la Plurinacionalidad, los Derechos de la Naturaleza son recogidos como principios en la nueva Constitución, para construir opciones colectivas de vida, que permitan superar el actual modelo de desarrollo: “económicamente dependiente, socialmente injusto, ambientalmente depredador y, en esencia, antidemocrático” (Acosta y Martínez (compiladores), 2009).

Considero que el Sumak Kawsai nos reta a pensar la administración de la sociedad mediante la construcción de redes complejas, sinérgicas y solidarias –lo cual nos permite plantear la posibilidad de extinción del Estado-; sin esperanza ingenua (como diría Paulo Freire) nos permite recuperar la paz y tener a la VIDA como eje de la economía; nos permite participar en plenitud … sin miedo. El camino es complejo, difícil, lo estamos recorriendo poniendo en él la totalidad de nuestro SER.

CONCLUSIONES

El Estado Inka y el Estado Colonial se asentaron sobre las milenarias formas de organización y producción comunitarias de los pueblos indígenas del continente.

Las formas modernas y postmodernas del Estado, en el Ecuador republicano, no han podido desmantelar las formas comunitarias de organización y producción. Estas formas comunitarias son el producto de la evolución histórica de la cosmovisión andina, del sincretismo del mestizaje, que se expresa en peculiares formas de organización popular, las cuales no sólo responden a la influencia estatal, de las ONG´s o de las Iglesias; sino a la necesidad de trabajo (que es sentido de vida), en medio de la búsqueda de identidad.

El filosofar sobre el Estado parte de una sentida necesidad, pues la humanidad percibe a diario que el momento histórico que vivimos es crucial para su supervivencia, porque además de enfrentar las consecuencias de las geopolíticas de la globalización, debe hacerlo con el biopoder que vuelve mercancías a los niños, niñas y adolescentes - los fundamentales sujetos de la educación - para convertirlos en voraces consumidores y dinamizadores del fenómeno que el educador argentino Eduardo Bustelo denomina “capitalismo infantil”. Es cotidianamente evidente, que la "Tríada Revolucionaria": microelectrónica, microbiología y energía nuclear marcan las pautas del conocimiento y desarrollo humanos actuales, tanto en sus mejores posibilidades cuanto en los grandes peligros que encierra:

Conocimientos para la guerra y la fabricación de armas cada vez más sofisticadas, o para la paz y la lucha contra las enfermedades y el hambre.

Conocimientos para posibilitar el desarrollo de seres dignos, libres, creativos, solidarios; o para producir interferencias en la personalidad, para fabricar personas obedientes, niños y niñas de diseño, como ya es posible gracias a la ingeniería biogenética.

Conocimientos para permitir el surgimiento de verdaderas democracias con la total participación de la población, o para dar origen a gobiernos antidemocráticos y represivos.

Conocimiento para la tolerancia, el respeto al diferente, para la unidad en la diversidad; o para el dominio, la imposición, el exterminio del más débil.

Conocimientos para una ciencia para la VIDA, o para la ciencia ecocida que exacerba los males que aquejan a nuestro planeta: calentamiento y obscurecimiento global, escasez de agua dulce, incremento de los desiertos, deterioro de la vida: baja de la fertilidad humana y extinción de flora y fauna.

Las concepciones contractualistas del Estado no florecieron en el debate social y político sobre el Estado en ninguna época de la Historia del Ecuador actual.
El movimiento sindical y luego el movimiento popular refutó las formas modernas del Estado desde posiciones marxistas.
Los nuevos movimientos sociales adoptaron el discurso de la justicia social: igualdad política y equidad, el cual fue cooptado por el Estado social de bienestar.
La desinstitucionalización de las sociedades latinoamericanas, la violencia y el miedo constituyen los problemas contemporáneos, que debe asumir la filosofía política.

BIBLIOGRAFÍA

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Acosta, Alberto y Martínez, Esperanza (compiladores). El Buen Vivir – Una vía para el desarrollo. Quito, Abya-Yala Ediciones, 2009.

Acosta, Alberto y Martínez, Esperanza (compiladores). Plurinacionalidad – Democracia en la diversidad. Quito, Abya-Yala Ediciones, 2009.

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Walsh, Catherine. Interculturalidad, poder y comunicación – Lecturas desde la (de)colonialidad. Quito, UASB, 2009.