miércoles, 5 de noviembre de 2008

BREVES REFLEXIONES EN TORNO AL DEVENIR DE LA ÉTICA

Realizado por: Lilián Alvaro

Las reflexiones sobre la Ética trabajadas durante el Primer Semestre de la Maestría, nos han permitido desarrollar una visión panorámica de la evolución sistémica e histórica de los conceptos que “tratan de dar cuenta del mundo normativo de los hombres, es decir, de los distintos ethe o mores”.

En el antiguo idioma griego έθος significaba “hábito o costumbre” y εθικέ era el adjetivo que significaba “relativo a las costumbres”. En latín, “morem” también significaba “costumbre” y “moralem” era el adjetivo que significaba “relativo a las costumbres”. En el estudio realizado, hemos usado ambas palabras como sinónimas, aludiendo al análisis etimológico anterior.

La reflexión histórica inició con los presocráticos, en la Grecia del siglo VI a. de C., con una breve descripción de la evolución del mito al logos; período en el cual se originó la autorreflexión racional, se dio el nacimiento de la filosofía y el pensamiento occidental. Instante de nacimiento que, sin embargo, sigue siendo un enigma. Importantes transformaciones produjeron esa evolución: el descubrimiento de la escritura, la invención de la moneda y su carácter de representación universal del logos, las técnicas geométricas y astronómicas importadas de Egipto y Babilonia, la adivinación como modalidad dionisiaca de orientación, cuya importancia en el nacimiento de la racionalidad no puede ser desdeñada.

La physis, el arjé, el pneuma (aliento cósmico) de las búsquedas de los presocráticos, significaban la naturaleza esencial de todas las cosas. A manera de ejemplo, citaremos cuatro figuras descollantes de este período:


· Tales de Mileto (introdujo la geometría en Grecia y fue el primero en revelar a los griegos la investigación de la naturaleza – el agua es el arjé de todas las cosas …).
· Heráclito de Éfeso (es el primer filósofo especulativo que desea conocer la Verdad, la cual cambiará la vida de los hombres dormidos. Son grandes temas de su reflexión: la Guerra es el Padre de Todas las Cosas, la Unidad de Todas las Cosas, el Perpetuo Fluir de Todas las Cosas –“No se puede entrar dos veces en un mismo río”-, Visión irónica de los contrastes. Es célebre su aforismo: me he buscado a mí mismo…).
· Pitágoras (presocrático de la Magna Grecia concebía el alma como una réplica del cuerpo visible y de sus potencias, doctrina que influyó notablemente en los pensadores posteriores. Su aritmosofía introdujo el pensamiento lógico en el dominio de la religión y comprendía tres teorías: de los números, de la Música y la astronómica).
· Parménides de Elea (con su doctrina del Ser nace en occidente la ontología. Por la “sola fuerza de la razón” llega a concluir que: el Ser es Eterno, el Ser es Continuo, el Ser es Único, el Ser es Inmóvil).

En el siglo V a. C. surge también el movimiento de los sofistas, particular acontecimiento intelectual que surgió en primer lugar en Grecia. Los sofistas eran los sabios, los maestros del saber, en una época de crisis histórica e intelectual del espíritu griego; con ellos se descubre la realidad inestable y problemática de la condición humana, no creían en el ideal de verdad absoluta, enseñaban la virtud como capacitación y eficacia política; lo que los condujo al relativismo moral en sus reflexiones éticas, pues se mostraron escépticos en lo relativo a sistemas morales absolutos.

Los sofistas hicieron además algo escandaloso para su época: enseñar por remuneración; que sumado a lo anterior, les dio una significación peyorativa a partir de Platón y Aristóteles. Protágoras, Hipias y Georgias fueron destacados sofistas. “Protágoras enseñó que el juicio humano es subjetivo y que la percepción de cada uno sólo es válida para uno mismo. Georgias llegó incluso al extremo de afirmar que nada existe, pues si algo existiera los seres humanos no podrían conocerlo; y que si llegaban a conocerlo no podrían comunicar ese conocimiento” (Encarta, 2003). Platón expone en el Georgias la posición de Sócrates frente a los sofistas, en donde critica la generalidad y falta de precisión de las definiciones de Georgias, en relación a los discursos de los objetos sobre los cuales enseña con su retórica.

Platón (428 - 347 a.C.) superando a los presocráticos y en debate con los sofistas razona que “el alma aprehende predicados generales tales como identidad, diferencia, existencia, número, así como los predicados generales de la ética y el arte” (Russell: 74). El sabio griego sitúa la reflexión ética en el campo del conocimiento, de tal manera que las buenas decisiones provienen del orden (individual y total) de las Ideas – orden que es el Bien, para Platón-. El mal, por lo tanto, proviene de la ignorancia, del desorden; lo cual conduce a decisiones equivocadas.

Desde Aristóteles (384 – 322 a.C.), la reflexión ética se sitúa en el terreno de las virtudes que hacen posible la vida en común y conducen a la felicidad. Con el Estagirita dicha reflexión se inicia como disciplina filosófica, en la cual plantea que la virtud ética o moral consiste en un hábito de decidir bien y conforme a medida o regla. “La virtud es una disposición a decidir el término medio adecuado para nosotros, conforme al criterio que seguiría el hombre prudente”. Prudencia que Aristóteles subdivide en: prudencia individual, prudencia familiar o económica y prudencia política. Según ello, la ética aristotélica plantea la relación entre la política y el bienestar individual, además de la relación entre la teoría y la praxis, entre el arte y la investigación, afirmando de inicio en su Ética a Nicómaco: “(…) toda acción y toda elección, parecen tender hacia algún bien; por esto se ha dicho con razón que el bien es aquello a que tienden todas las cosas” (Aristóteles, 2006: 25).

Podemos concluir que la ética de los antiguos griegos buscaba la forma de vida más propia de los seres humanos, gracias a la cual se logra el mayor Bien posible y la felicidad, entendida ésta última como salud del alma.

En un gran salto histórico abordamos el estudio de los filósofos de la modernidad: Baruch de Spinoza, Immanuel Kant, Friedrich Hegel y Friedrich Nietzsche; cuyas filosofías y éticas respondieron a las condiciones históricas de los siglos XVII y XVIII: conflictividad religiosa, auge del capitalismo y barroquismo intelectual. Europa abandonaba el verticalismo presidido por los imperios y el papado y se convertía en un mosaico de estados nacionales laicos. La Reforma había puesto en crisis la ortodoxia católica y con el humanismo habían sentado los esbozos de un mundo nuevo, el cual completaría su estructura en este siglo. “(…) el estado, la ciencia, la economía, el concepto del hombre, fueron estudiados partiendo de unas directrices uniformes en las cuales la razón ocuparía un lugar fundamental” (Historia Universal Océano, 1999: 546).

El rígido determinismo de la explicación cartesiana del mundo físico y biológico, la matematización de la naturaleza y la experimentación caracterizó a la revolución científica iniciada en el siglo XVII. La ciencia se propuso abandonar la especulación estéril por la búsqueda de la solución de los problemas planteados por la naturaleza; tarea que requería reemplazar la lógica aristotélica por el recurso matemático. Esto conducía a una profunda transformación de la matemática, de sus métodos, objetos y significados.

En la época había una bifurcación de la lectura de Euclides, entre los matemáticos de la intuición y los de la evidencia. Descartes era de los segundos, reconoció a la materia y a la mente como dos substancias diferentes, cada una autosuficiente y que no podían interactuar entre sí de ninguna manera. La gran pregunta del momento era: “axiomas, postulados y primeras proposiciones, ¿son modelos de inteligibilidad pura o puesta en forma ordenada de principios experimentales de valor general?” (Investigación y Ciencia, octubre 2007: pp. 93).
Tal parece que Spinoza (1632-1677) era conocedor del debate y no supuso infalible el método geométrico que utilizó en la demostración de su Ética. El filósofo consideraba que la “deducción lógica a partir de ideas claras y distintas proporciona una explicación del mundo, al hacer inteligible el mundo de la experiencia. Y ese punto de vista implica el supuesto de que la relación causal es afín a la relación de implicación lógica: el orden de las ideas y el orden de las causas es el mismo. La deducción lógica de conclusiones a partir del apropiado equipo de definiciones y axiomas es al mismo tiempo una deducción metafísica, y nos ofrece conocimiento de la realidad” (Copleston, 2004: IV-161). Retomando el punto de vista de Parménides de que no hay sino una substancia, construyó “el más consecuente e inflexible monismo que se haya elaborado jamás” (Russell: 198).

Spinoza es un caso único entre los grandes filósofos, sus escritos poco voluminosos revelan un rigor lógico rara vez alcanzado por filósofo alguno. La fuerza de sus argumentos debe ser encontrada en el estudio de toda su obra, como un gran tratado. Su Ética demostrada según el orden geométrico fue su obra más importante, en la cual con una extraordinaria y penetrante lucidez escribió acerca del amor, los celos, el odio, la envidia hacia un rival. Construyó en la Quinta Parte: De la potencia del entendimiento o de la libertad humana su poético concepto de “el amor intelectual a Dios”, hacia el cual dirigió todas sus energías. En el riguroso determinismo de su ética, llena de dignidad, Dios es la naturaleza y conocerlo es la más alta función de la mente.

Para Spinoza, la comprensión es el camino de liberación de la servidumbre de las pasiones, que es el ideal propio del sabio y del hombre libre, “que piensa en todo menos en la muerte” y cuya sabiduría “es una meditación de la vida”. Cuando el ideal se cumple, el alma consigue la serena alegría eterna, el conocimiento de Dios que es amor intelectual a Dios (amor Dei intellectualis), culminación de la metafísica y de la ética spinozistas” (Ferrater Mora, 2004: 3360-3361).

Immanuel Kant (1724-1804) se propuso superar el racionalismo de la Ilustración, que había considerado a la razón como entidad autónoma que puede conocer independientemente de la experiencia. Su filosofía crítica de la razón – a la cual consideró una revolución copernicana - es la respuesta a la pregunta general ¿qué es el hombre? y a las preguntas particulares: ¿qué puedo conocer?, ¿qué debo hacer? y ¿qué me cabe esperar? Consideró que la moral debía ocuparse del ¿qué debo hacer?, de allí que en sus libros Crítica de la razón práctica y en la Metafísica de las costumbres desarrolla su discurso ético. La revolución copernicana de Kant consistió en la explicación de la experiencia en función de los conceptos, en lugar del camino inverso, recorrido por Hume: explicar los conceptos en función de la experiencia.

En la búsqueda de las respuestas a cómo debemos actuar, en la Crítica de la razón práctica, Kant introduce otra especie de revolución. A la fecha, la ética había considerado que la voluntad estaba regida por influencias externas, el filósofo plantea que ésta se da su propia ley a sí misma, es autónoma. Si queremos concluir algunos principios generales de las acciones que realizamos, no podemos encontrarlos en causas o metas externas; debemos mirar a nuestro propio interior si deseamos descubrir lo que Kant llama la ley moral, la cual se constituye, de acuerdo a su filosofía, en un principio puramente formal y desprovisto de contenido empírico: el imperativo categórico kantiano.

En síntesis, la ética de Kant consiste en seguir las normas que la razón descubre cuando se pregunta qué es lo que todos deberíamos hacer en cada situación. De esta forma la ética se compone de un conjunto de deberes universales, que son obligatorios para todos. Kant demuestra que esa obligatoriedad es un imperativo categórico, exigido por la conciencia moral y disposición de cada individuo, quien convierte las máximas de su actuación en leyes universales.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) desarrolló un sistema filosófico como síntesis del idealismo trascendental y del romanticismo alemán. La filosofía hegeliana insiste en el carácter histórico de todos los esfuerzos humanos, en la primacía de lo concreto y en “una decidida afirmación del poder del pensamiento y de la razón frente a la vaga nebulosa del sentimiento y de la intuición intelectual” (Idem, 2004: 1578).

Para Hegel, la única forma en que puede existir la verdad es en un sistema científico de esa verdad, cuyo método es el método dialéctico, con el cual los conceptos sufren una evolución interna mediante el proceso de tesis-antítesis-síntesis. El método dialéctico supera la lógica formal en la medida que no es un puro método conceptual, ni intuitivo, ni deductivo, ni empírico. Incorpora el error en el proceso evolutivo de la verdad, la cual lo conserva y lo supera (lógica dialéctica). El filósofo eleva el método dialéctico a método de explicación histórica.

Russell señala que “el método dialéctico recuerda en algunos aspectos los esfuerzos socráticos en busca de la forma del Bien. A esto último corresponde lo que Hegel llama la Idea Absoluta. De la Enciclopedia de las ciencias filosóficas, publicado en 1816, estudiamos la Segunda Sección de la Filosofía del Espíritu, en la cual señala que “el espíritu objetivo es la idea absoluta, pero sólo como idea que es en sí; y estando aquél, por lo tanto, en el terreno de la finidad, su racionalidad real conserva el aspecto de la apariencia exterior” (Hegel, xx : 337).

El objeto de la filosofía del Espíritu es el regreso de la Idea en y para sí misma, la cual al partir de su ser en sí, recorre los sucesivos momentos de su alteridad. Es en la Idea Absoluta en la cual el Espíritu alcanza su pura y absoluta interioridad, a través del movimiento dialéctico en el cual:

· el Espíritu como ser en sí es Espíritu subjetivo,
· el Espíritu como ser fuera de sí o por sí es Espíritu objetivo y
· el Espíritu como ser en y para sí mismo es Espíritu absoluto.

El Espíritu subjetivo es el espíritu individual, que arraigado en la naturaleza humana se encuentra en movimiento continuo hacia su independencia y libertad. Las sensaciones y sentimientos conducen al Espíritu subjetivo a la toma de conciencia, al entendimiento y finalmente a la razón. “Liberado el espíritu subjetivo de su vinculación a la vida natural, puesto como conciencia pura de sí mismo, se realiza en el Espíritu objetivo como Derecho, como moralidad y como eticidad” (Copleston, 2004: VII-153).

El Espíritu objetivo tiene su grado menor de realización en el Derecho, porque afecta a los aspectos externos de la individualidad humana; la moralidad, en cambio, sintetiza la exterioridad de la ley y la interioridad de la conciencia moral; interioridad que debe dar paso a la ética objetiva, que se vuelve real en lo universal concreto de la familia, de la sociedad y del Estado.

Hegel desarrolla con particular atención una teoría del Estado, el cual no protege solamente los intereses individuales y la libertad subjetiva; sino y sobre todo la ética objetiva en la cual se expresan la idea moral y la libertad objetiva. “El Estado es la sustancia ética consciente de sí, la reunión del principio de la familia y de la sociedad civil; la misma unidad que se da en la familia como sentimiento de amor es la esencia del Estado, la cual, sin embargo, mediante el segundo principio del querer que sabe y es activo en sí, recibe a la vez la forma de universalidad sabida” (Hegel, xx: 359). Hegel divinizó al Estado por la admiración que sentía del Estado prusiano de su tiempo, por lo cual su filosofía se convirtió en la doctrina oficial.

Culminamos la llamada segunda modernidad con Friedrich Nietzsche (1844-1900), estudiando de su tercero y último período La genealogía de la moral (1887). En su obra Más allá del bien y del mal, encuentra que en todas las civilizaciones y en el hombre mismo pueden hallarse dos tipos primarios de moral: la de los jefes y la de los esclavos, lo que conduce a un conflicto de dos actitudes morales a través de la historia. Esta perspectiva dual de lo moral es característica de Nietzsche. La primera es la moral aristocrática, en donde “bueno” equivale a “noble” y “malo” a “plebeyo”. La moral de los esclavos es una moral gregaria, de rebaño; en la cual la simpatía, la bondad, la humildad son ensalzadas como virtudes y los individuos con una voluntad fuerte e independiente – considerados por Nietzsche como un tipo superior de hombre, que crea sus propios valores a partir de la abundancia de su vida y de su energía - son considerados peligrosos.

El razonamiento anterior se expone más sistemáticamente en los tres Tratados de La genealogía de la moral, en donde introduce el concepto de resentimiento. “La rebelión de los esclavos en la moral comienza cuando el resentimiento mismo se vuelve creador y engendra valores: el resentimiento de aquellos seres a quienes les está vedada la auténtica reacción, la reacción de la acción, y que se desquitan únicamente con una venganza imaginaria” (Nietzsche, 2005:50). Esto conduciría al rechazo de un sistema moral uniforme, universal y absoluto, porque la moral de los esclavos proviene del resentimiento, de su vida inferior humillante y degradada; lo contrario, la moral aristocrática representa el movimiento de la vida superior.

De forma reiterativa plantea que los sumisos e impotentes temen a los fuertes y poderosos e intentan contenerlos afirmando como absolutos los valores del rebaño, a ello han contribuido las religiones tradicionales y, en occidente, la cristiandad; que alimenta la moralidad del esclavo, tales como el pesimismo, la mansedumbre y la compasión.

Para Nietzsche, el hombre libre debe reconocer que Dios ha muerto y debe aspirar a ser un tipo de hombre más elevado, más allá del bien y del mal. Hombre superior que, sin embargo, no abandona todo el respeto a los valores y que posee autolimitación; pero que es capaz de crear valores (sobre los cuales no da muchas explicaciones), que sean un expresión de vida superior y un medio de “intentar trascenderse a sí mismo hacia el superhombre y hacia un nivel superior de existencia humana” (Copleston, 2004: VII-309).

De Richard Rorty (1931-2007), filósofo neoyorquino del neopragmatismo, quien plasmó una filosofía no analítica inserta en el debate actual sobre el lenguaje, debatimos su libro Contingencia, ironía y solidaridad y su particular construcción del último concepto, partiendo de la negación de que en los seres humanos haya un “yo nuclear” esencial, que resuene ante la presencia de otros seres humanos.

Para Rorty, la distinción entre las preguntas: “¿Crees y deseas aquello en lo que creemos y deseamos? y ¿Estás sufriendo (………) hace posible distinguir entre las cuestiones públicas y privadas, las cuestiones acerca del dolor de las cuestiones acerca del objeto de la vida humana, el dominio liberal del dominio del ironista. Hace posible de ese modo que una misma persona sea las dos cosas” (Rorty, 1991: 217). ¿Cómo? Todavía no lo entiendo, debo profundizar el estudio.

De los debates mantenidos durante el semestre podemos concluir también, que hasta la Edad Moderna cada sociedad tenía un código moral único, respaldado por la religión y que abarcaba todos los aspectos de la vida. Su elaboración y aplicación era competencia de las autoridades morales, y los individuos particulares tenían muy poco, o nada, que decir en ello. Sólo luego de que culminaron las guerras religiosas del siglo XVII se reconoció el derecho a la libertad de conciencia y se toleraron ideales morales distintos.

Brevemente reflexionamos en torno a las sociedades contemporáneas, postmodernas, como sistemas complejos en los que conviven ciudadanos que tienen concepciones morales diferentes, creencias religiosas distintas y distintos ideales de vida. Sociedades inmersas en el fenómeno de la globalización en las cuales subsiste la necesidad de tener un mínimo de normas compartidas por todos, para hacer posible la convivencia; surge así la llamada “ética de mínimos”. Pero, además de esta ética mínima, cada persona puede tener sus propios ideales de vida, elegidos voluntariamente, los cuales han sido denominados: “ética de máximos”. “Ética de máximos y mínimos” que relativiza todos los juicios morales, en la medida que proponen que éstos dependen exclusivamente de cada cultura, lo cual vuelve imposible el diálogo, la crítica y la evolución ética en sí misma.

La globalización expansiva que ha dado origen a las sociedades postmodernas es un “nuevo ciclo de desarrollo del capitalismo, como forma de producción, circulación, acumulación de capital”. Fenómeno que va más allá del hecho económico, puesto que las gigantescas transformaciones producidas por la “tríada revolucionaria” (microelectrónica, microbiología y energía nuclear), en las que se asienta; han introducido cambios profundos a escala mundial, no sólo a nivel de la ciencia y la tecnología, sino en todas las esferas de la vida del individuo y la sociedad. “La globalización es un proceso civilizador en tanto desafía, rompe, subordina, destruye o recrea la vida y las formas sociales de trabajo, las formas de ser, pensar, actuar, sentir e imaginar” (Vázquez y Saltos, 2006: 24).

Proceso civilizador en el cual además de enfrentar las consecuencias de las geopolíticas de la globalización, debemos hacerlo con el biopoder, que vuelve mercancías a los niños, niñas y adolescentes, para convertirlos en voraces consumidores y dinamizadores del fenómeno que Eduardo Bustelo denomina capitalismo infantil. El politólogo argentino señala: “La filosofía presente todavía se niega a considerar que es en el campo de la infancia donde la biopolítica juega fuerte con todas sus armas” (Bustelo, 2007: 51).

La "Tríada Revolucionaria" marca las pautas del conocimiento y desarrollo humanos actuales, tanto en sus mejores posibilidades cuanto en los grandes peligros que encierra:

· Conocimientos para la guerra y la fabricación de armas cada vez más sofisticadas, o para la paz y la lucha contra las enfermedades y el hambre.
· Conocimientos para posibilitar el desarrollo de seres dignos, libres, creativos, solidarios; como reza el articulado de la Declaración de los Derechos Humanos; o para producir interferencias en la personalidad, para fabricar personas obedientes, niños y niñas de diseño, como ya es posible gracias a la ingeniería biogenética.
· Conocimientos para permitir el surgimiento de verdaderas democracias con la total participación de la población, o para dar origen a gobiernos antidemocráticos y represivos.
· Conocimiento para la tolerancia, el respeto al diferente, para la unidad en la diversidad; o para el dominio, la imposición, el exterminio del más débil.
· Conocimientos para una ciencia para la VIDA, o para la ciencia ecocida que exacerba los males que aquejan a nuestro planeta: calentamiento y obscurecimiento global, escasez de agua dulce, incremento de los desiertos, deterioro de la vida: baja de la fertilidad humana y extinción de flora y fauna.

Si las geopolíticas trazan las fronteras civilizatorias en torno a influjos culturales y religiosos; el biopoder reglamenta la vida social desde el interior de cada persona. Ya no lo hace a través de las instituciones clásicas: la familia y la escuela, hoy posee redes de comunicación masiva, flexibles y móviles, que por su dinamismo son difíciles de develar. Los educadores y las educadoras debemos tomar conciencia que los conocimientos, los valores y la educación de la ciudadanía del nuevo siglo, ya no provienen de lo que se enseña en las aulas o en los espacios culturales. La subjetividad individual y colectiva de niños, niñas y adolescentes está hoy en su mayor parte configurada por los medios de comunicación masiva y, especialmente, por el uso de videojuegos, aparatos comunicacionales de última tecnología (celulares, ipods, MP3, etc), la televisión, el cine, las videocintas; los espectáculos de moda, musicales y deportivos; los lugares de compras y entretenimiento como discotecas, bares, centros comerciales y malles.

Los gigantescos medios de comunicación, asociados a la industria cultural, operan bajo la lógica de la ganancia y constituyen el biopoder que configuran una “subjetividad consumista por fuera de la institucionalidad escolar (……………….) Ahora, entonces, prima el consumidor sobre el alumno y la escuela vaciada de contenidos deviene en galpón” (Bustelo, 2007: 83). Además, como señalan Fanfani y Tedesco, citados por Bustelo, “al sistema capitalista ya no le hace falta la escuela para asegurar la transmisión del orden hegemónico”. Los medios de comunicación masivos y la industria cultural del capitalismo modelan la subjetividad, los deseos, los intereses, los valores socialmente significativos y, especialmente, los códigos y símbolos de niños, niñas y adolescentes, para entender el mundo capitalista e ingresar y permanecer en él. El biopoder además interioriza en niños, niñas y adolescentes todos los valores asociados al éxito y al consumismo: arrogancia, avaricia, agresividad, individualismo, competencia.

La familia también forma parte del sistema del biopoder. Asumido el rol de ser “exitosa” a través de ganar mucho dinero, o desarticulada por el trabajo de los padres, por separación o migración; tiene cada vez menos tiempo para compartir con los hijos, de esta forma se vacía de contenidos afectivos la relación familiar y se substituyen esas ausencias frente a una pantalla de televisor. De esta manera, la familia - en todas sus formas – como espacio de socialización primaria ha perdido su lógica interna (el amor filial) y ha incorporado el individualismo y el carácter asocial del capitalismo, convirtiéndose en transmisora del orden opresor.

A inicios del nuevo siglo y milenio nos encontramos transitando por “un camino de sometimiento mediante el envío a un mundo suspendido, edulcorado, virtual, a una sociedad de encantamiento light cuyo objetivo central es apartar a la infancia, a la adolescencia –y a la población en general- de toda experiencia emancipadora” (Bustelo, 2007: 76). Un mundo en donde la ética ha sido reducida a etiquetas, a puras apariencias.

¿A éste momento histórico podemos responder con una “ética de máximos y mínimos”? ¡Pues, evidentemente, no! Lo hacemos desde la Pedagogía de Paulo Freire y desde la Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión del filósofo argentino-mexicano Enrique Dussell. No podemos dejar por fuera del análisis el hecho de que la geopolítica y el biopoder se enfrentan a límites ecológicos, económicos, políticos y civilizatorios; a la construcción de nuevas formas de derecho y ciudadanía universales, “nuevas formas de democracia y participación, que hacen surgir la posibilidad de un nuevo ordenamiento mundial “en donde la humanidad sea por primera vez el sujeto de su propia historia” (Vázquez y Saltos, 2006: 17). Con Dussell y Freire, los individuos, las familias, las escuelas y la sociedad toda nos reivindicamos, nos recreamos, nos reinventamos; para mantener viva la esperanza –no ingenua- de que otro mundo es posible.

Para Dussell, el criterio y el principio material universal, el núcleo fundamental de toda ética es “la vida humana, a ser creada, reproducida y desarrollada, en cada sujeto humano, en comunidad” Dussell, 2004: 129). Definición en total correspondencia con la praxis pedagógica freiriana, que es a la vez una praxis política y por lo tanto, una praxis ética. “Freire no es simplemente un pedagogo, en el sentido específico del término, es algo más. Es un educador de la de las víctimas, los oprimidos, los condenados del planeta, en su comunidad” (Dussell, 2006: 423).


La Ética de Freire es una ética de vida, libertad y autonomía, que son los horizontes de construcción de una vida vivida en abundancia, de una vida pronunciada y comprendida, la cual al ser comprendida puede transformarse en más vida. Ética que puede recrearse en múltiples e interminables posibilidades, que puede transformar la vida negada en vida afirmada y vivida a plenitud, convirtiéndose, sin lugar a dudas, en fundamento ontológico del fenómeno humano.

Ética de Freire que tiene en el diálogo de saberes, la pedagogía de la pregunta, la construcción colectiva del conocimiento, la investigación-acción-participativa, impresionantes herramientas conceptuales y metodológicas para su aplicación y construcción de la nueva ética y nueva ciudadanía, que lleve a asumir a la humanidad en su conjunto, el papel vital que el momento histórico demanda. El Dalai Lama lo señala con precisión:

“La Tierra es nuestro único hogar. Según los conocimientos científicos actuales, podría ser el único planeta capaz de sostener la vida. Una de las imágenes más poderosas que he visto nunca fue la primera fotografía de la Tierra tomada desde el espacio exterior. Aquella imagen de un planeta azul flotando en las profundidades del espacio, luminoso como la Luna llena en una noche sin nubes, me hizo comprender claramente que todos somos miembros de una misma familia y habitamos la misma casa. Me invadió la conciencia de la ridiculez de los distintos desacuerdos y querellas que nos aquejan. Vi la futilidad de aferrarnos con tanta fuerza a las diferencias que nos separan. Desde esta perspectiva, se siente la fragilidad, la vulnerabilidad de nuestro planeta y su limitada ocupación de una pequeña órbita encajonada entre Venus y Marte en la vasta infinidad del espacio. Si no cuidamos de este hogar ¿qué otra función tenemos en la Tierra?” (Dalai Lama, 2006: 235, 236 –las negrillas son mías-).





















Lilián Alvaro Lugo

Maestría en Filosofía
Trabajo final del Primer Semestre


Quito, 18 de enero de 2008
BIBLIOGRAFÍA:

Aristóteles. Ética a Nicómaco. Madrid, Mestas Ediciones, 3º edición, 2006.
Bustelo, Eduardo. El recreo de la infancia – Argumentos para otro comienzo. Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina, 2007.

Copleston, Frederich. Historia de la Filosofía – Tomos 3 y 4. Barcelona, Editorial Ariel S. A., 2004.
Dalai Lama. El universo en un solo átomo – Cómo la unión entre ciencia y espiritualidad pueden salvar al mundo. Barcelona, Editorial Grijalbo, 2º reimpresión, 2006.

Dussell, Enrique. Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión. Madrid, Editorial Trotta, 5º edición, 2006.

Freire, Paulo. Cartas a quien pretende enseñar. México, Siglo XXI editores, 15° edición, 2005 (a).

Hegel, Friedrich. Enciclopedia de las ciencias naturales. (fotocopiado).

Investigación y Ciencia. Matemática del siglo XVII. Octubre, 2007.

Kant, Immanuel. Crítica de la razón práctica. Buenos Aires, Editorial Losada, 1961.

Morey, Morel. Los presocráticos – del mito al logos. Barcelona, Montesinos Editor, 2º edición, 1981.

Nietzsche, Friedrich. La genealogía de la moral. Madrid, Alianza Editorial, 6º reimpresión, 2005.

Océano. Historia Universal-Vol. 2. Barcelona, Ediciones Océano, 1999.

Rorty, Richard. Contingencia, ironía y solidaridad. Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, 1991.

Russell, Bertrand. La sabiduría de occidente.
Spinoza, Baruch. Ética demostrada según el orden geométrico. Madrid, Editorial Trotta, 2º ed., 2005.

Vázquez, Lola y Saltos, Napoleón. Ecuador su realidad: 2006 -2007. Quito, Fundación José Peralta, 2006.

martes, 4 de noviembre de 2008

La Estructura de las Revoluciones Científicas, Kuhn

Resumen
Por Alfredo Calderón Serrano


Parte del hecho de que “el desarrollo científico se convierte en el proceso gradual mediante en el que esos conceptos han sido añadidos, solos y en combinación, al caudal creciente de la técnica y de los conocimientos científicos, y la historia de la ciencia se convierte en una disciplina que relata y registra esos incrementos sucesivos y los obstáculos que han inhibido su acumulación”. El historiador tiene dos tareas principales:


Debe determinar porque hombre y en qué momento fue descubierto o inventado cada hecho, ley o teoría científica contemporánea.


Debe describir y explicar el conjunto de errores, mitos y supersticiones que impidieron una acumulación más rápida de los componentes del caudal científico moderno.


Sin embargo, el historiador va a encontrar que responder a este tipo de preguntas cada vez es más difícil, ya que la investigación histórica muestra las dificultades para aislar inventos y descubrimientos individuales abrigando bases profundas sobre el proceso de acumulación, ya que frecuentemente nada tienen de acumulativas.


Estos estudios históricos muestran la posibilidad de una imagen nueva de la ciencia con nuevas implicaciones historiográficas.


Al final del primer capítulo se pregunta de ¿Cómo podría dejar de ser la historia de la ciencia una fuente de fenómenos a los que puede pedirse legítimamente que se apliquen las teorías sobre el conocimiento?


El gráfico siguiente explica la propuesta de Kuhn:


Ciencia normal para Kuhn, significa “investigación basada firmemente en una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad científica reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior”.

La física de Aristóteles, el Almagesto de Tolomeo, los Principios y la Óptica de Newton, la Electricidad de Franklin, entre otros, poseían dos características:

Carecían suficientemente de precedentes como para poder atraer un grupo duradero de partidarios, alejándolos de los aspectos de competencia de la actividad científica.

Eran lo bastante incompletas para dejar muchos problemas para ser resueltos por el redelimitado grupo de científicos.

A las realizaciones que comparten estas dos características, Kuhn, las llama “paradigmas” término que se relaciona estrechamente con “ciencia normal”. Para ser aceptada como paradigma, una teoría debe parecer mejor que sus competidoras; pero no necesita explicar todos los hechos que se puedan confrontar con ella.

Los hombres cuya investigación se basa en paradigmas compartidos están sujetos a las mismas reglas y normas para la práctica científica.

Pero para llegar al paradigma (o a la ciencia normal), diferentes hombres, ante la misma gama de fenómenos, los describan y los interpretan de modo diferente. Lo que es sorprendente, y quizá también único, comenta Kuhn, en este grado en los campos que llamamos ciencia, es que esas divergencias iniciales puedan llegar a desaparecer. Desaparecen hasta un punto muy considerable y, aparentemente, de una vez por todas. Esta desaparición es causada, habitualmente, por el triunfo de una de las escuelas anteriores al paradigma. Es decir que para Kuhn, cuando existen varias escuelas con sus diferencias a veces muy grandes no es ciencia normal, estamos en la pre ciencia.

El éxito de un paradigma, es al principio, una promesa de éxito discernible en ejemplos seleccionados y todavía incompletos. La ciencia normal consiste en la realización de esa promesa, lograda mediante la ampliación del conocimiento de aquellos hechos que el paradigma muestra como particularmente reveladores, aumentando la extensión del acoplamiento entre esos hechos y las predicciones del paradigma y por medio de la articulación ulterior del paradigma mismo. Las operaciones de limpieza son las que ocupan a la mayoría de científicos durante todas sus carreras (eso es ciencia normal).

Los siguientes tres problemas agotan la literatura de la ciencia:
1. La determinación del hecho significativo.
2. El acoplamiento de los hechos con la teoría.
3. La articulación de la teoría.

Crisis: Kuhn, pone varios ejemplos históricos como se fueron derrumbándose varios paradigmas y como los científicos de la época, trataban de mantener el paradigma, cuando se presentaban discrepancias, mediante ajustes. Pero estas respuestas inicialmente adecuadas para el problema con el paso del tiempo se hicieron más difíciles de mantener. Pone el ejemplo la crisis de la física a finales del siglo XIX donde filósofos naturales como Leibniz criticaron la retención por Newton de una versión modernizada de la concepción clásica del espacio absoluto, preparando el camino para el surgimiento de la teoría de la relatividad.

Revolución: Una teoría científica que ha alcanzado el status de paradigma se declara inválida sólo cuando se dispone de un candidato alternativo para que ocupe su lugar. El rechazar un paradigma sin reemplazarlo con otro, es rechazar la ciencia misma, este acto no se refleja en la ciencia misma, sino en el hombre, será considerado por sus colegas como “el carpintero que culpa a sus herramientas”. Para que una anomalía provoque crisis, debe ser algo más que una simple anomalía. Con frecuencia, surge un nuevo paradigma, al menos en embrión, antes de que una crisis haya avanzado mucho en su desarrollo de que haya sido reconocida explícitamente. Las revoluciones científicas son aquellos episodios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es reemplazado, completamente o en parte, por otro nuevo o incompatible. Se inician con un sentimiento crecimiento, de que un paradigma existente ha dejado de funcionar adecuadamente en la exploración de un aspecto de la naturaleza, hacia el cual, el mismo paradigma había previamente mostrado el camino.

Opinión personal:

Kuhn realiza toda su propuesta a través de la “observación atenta de la vida científica”, como lo dice al final, es decir a partir de la “historia científica”, apoyándose en la “sociología de los científicos”. Es decir en métodos puramente inductivos. Visto desde este punto de vista Popper lo descalificaría porque sus bases no son deductivas, a pesar que si la ocupe.

Mas su propuesta es muy interesante y no es fácil descalificarla. Inicia con la pregunta si es realmente acumulativa la ciencia, y demuestra que puede serlo únicamente cuando estamos en medio del “paradigma”. Es decir que al cambiar el paradigma lo que existe es un cambio de una forma de ver la naturaleza, por lo tanto no existe acumulación en los periodos de crisis y revolución, peor aún en el periodo de pre ciencia el cual es un periodo de discusión únicamente.

El cuadro que mostramos al inicio de este resumen (realizado por nuestro profesor, Alfonso Montalvo) es explicativo y muestra de una manera clara el proceso de la ciencia a lo largo de la historia. Personalmente me aclaró la situación de acumulación o no de ella, ya que ciertos textos, muchos administrativos que he leído, muestran que siempre existe una acumulación, pero esta puede haber únicamente en el interior del paradigma (ciencia feliz).

lunes, 27 de octubre de 2008

La Lógica de la Investigación Científica

Resumen Karl R. Popper
Por Alfredo Calderón Serrano

Para Popper, desde un punto de vista lógico, es imposible inferir enunciados universales partiendo de enunciados singulares, por ejemplo, decir que “todos los cisnes son blancos”, partiendo de nuestras observaciones, no importa el número de ejemplares de cisnes blancos que hayamos visto, no está justificado.

También es inválido afirmar que las inferencias inductivas, aun no siendo “estrictamente válidas” pueden alcanzar cierto grado de “seguridad” o de “probabilidad”, pues con recurrir a la probabilidad tendrá que justificarse invocando un nuevo principio de inducción.

Por ello es necesario plantearse una teoría contrapuesta y propone “la teoría del método deductivo de contrastar”.

Todo descubrimiento contiene un “elemento irracional” o una “intuición creadora” en el sentido de Bergson.

El método consiste en que una vez presentada una idea, hipótesis, un sistema teórico, etc, se extraen conclusiones de ellas por medio de una deducción lógica, estas se comparan entre sí y con otros enunciados pertinentes, con el objeto de hallar relaciones lógicas que existan en ellas. Y de esta forma llevar a cabo la contrastación de 4 maneras posibles:

1. Comparación lógica de las conclusiones unas con otras (coherencia interna del sistema).
2. Estudio de la forma lógica de la teoría.
3. Comparación con otras teorías.
4. Contrastarla por medio de la aplicación empírica de las conclusiones que se deducen.

Con ayuda de otros enunciados se deducen ciertos enunciados singulares, que los podemos llamar “predicciones”, se eligen entre estos enunciados los que no sean deductibles de la teoría vigente, y, en especial, los que se encuentran en contradicción con ella, luego se los compara con los resultados de las aplicaciones prácticas y de experimentos, si es positivo (las conclusiones singulares resultan ser aceptables), por esta ves la teoría es aceptable, pero si las conclusiones han sido falseadas, esto revela que la teoría es también falsa. Mediante este procedimiento jamás se ha dicho que dicha teoría es “verdadera” ni siquiera “probable”.

Opinión: Más si dice que una teoría es falsa, de esto mas adelante toma para proponer el método de demarcación por medio de la “falsabilidad”

El problema de la demarcación, es el de encontrar un criterio que nos permita distinguir entre las ciencias empíricas, por un lado, y los sistemas “metafísicos” por otro. El hallazgo de un criterio de demarcación aceptable tiene que ser una tarea crucial de cualquier epistemología que no acepte la lógica inductiva. Por ello propone que para trazar una línea de demarcación clara entre la ciencia y las ideas metafísicas como tarea de la ciencia del conocimiento, y éste es una “convención” o “método”. Partiendo que la “ciencia empírica” representa un mundo: “mundo real” o “mundo de nuestra experiencia”, entonces nuestro sistema teórica empírico deberá tener:
1. Ser sintético: representa un mundo no contradictorio.
2. Posible: satisfacer el criterio de demarcación, no metafísico, representará un mundo de “experiencia posible”.
3. Sistema que se distinga, de otros sistemas semejantes por ser el que represente nuestro mundo de experiencia.

Es decir “la experiencia” resulta ser un método distintivo mediante el cual un sistema teórico puede distinguirse de otros.

Luego de algunas consideraciones en las que demuestra que por medio de la experiencia no se puede demostrar su verificación, por ello el criterio de demarcación es la “falsabilidad de los sistemas”. Por medio de inferencias deductivas (modus tollens de la lógica clásica) es posible argüir de la verdad de enunciados singulares la falsedad de enunciados universales.

Para Popper no existe en la ciencia enunciados cuya verdad hayamos de aceptar resignadamente, hay que someterlos a contraste.

Tesis:
Primera
Sabemos gran cantidad de cosas y las comprendemos.

Segunda
Nuestra ignorancia es ilimitada y decepcionante.

Tercera
La Teoría del Conocimiento es que haga justicia entre las dos primeras tesis e ilumine la relación existente entre el conocimiento y la ignorancia.

Cuarta
El conocimiento empieza con problemas, no hay conocimiento sin problemas, pero tampoco hay ningún problema sin conocimiento. Este comienza con saber y no saber.

Quinta
Las ciencias sociales se ven acompañadas por el éxito y el fracaso, y están en relación idéntica con la importancia o el interés de los problemas que entran en juego. Por ello el punto de partida es siempre el problema y la observación desvela el problema.

Sexta (tesis principal)
a) El método (de las ciencias sociales y de las ciencias naturales), radica en ensayar posibles soluciones para sus problemas.
b) Si es accesible a una crítica objetiva, intentamos refutarlo, toda crítica consiste en intentos de refutación.
c) Si un ensayo de solución es refutado, buscamos otro.
d) Si resiste la crítica, lo aceptamos provisionalmente, incluso para seguir siendo criticado.
e) El método cosiste en una prolongación crítica del ensayo y del error.
f) La objetividad de la ciencia radica en la objetividad del método crítico y de los medios lógicos de los que se sirve la crítica.

Séptima
La tensión entre el conocimiento y la ignorancia lleva al problema y a los ensayos de solución. En las ciencias sociales la objetividad es mas difícil de alcanzar, solo en casos extremos el científico social logra emanciparse de las valoraciones de su capa social.

Octava
La antropología social o etnología se ha convertido en una ciencia social general, y la sociología se encuentra en vías de irse convirtiendo en una rama de la antropología social aplicada a una forma muy especial de la sociedad, en una antropología, de las formas de sociedad altamente industrializadas de Occidente. “No hay cosa en sí que sea una especialidad científica”

Novena
Una especialidad científica, es un conglomerado delimitado y construido de problemas y ensayos de solución. Lo existente, son los problemas y las tradiciones científicas.

Décima
El triunfo de la antropología es el triunfo de un método basado pretendidamente en la observación, supuestamente más objetivo y aparentemente científico natural. Pero se trata de una victoria pírrica. Es una ingenua y equivocada idea de la objetividad científica que subyace a todo ese estilo de pensamiento, es infrecuente y poco relevante.

Undécima
La objetividad de la ciencia, no depende de la objetividad del científico, y el científico de la naturaleza no es mas objetivo que el científico social, ya que son tan partidistas como el resto de los hombres.

Duodécima
Lo que puede ser calificado de objetividad científica radica única y exclusivamente en la tradición crítica, que a pesar de todas las resistencias, permite criticar un dogma dominante. La objetividad de la ciencia no radica en los diversos científicos, sino el asunto social de su crítica recíproca (amistosa - enemistosa división de trabajo, trabajo en equipo, trabajo por caminos diferentes e incluso opuestos).

Decimotercera
Lo que la sociología del conocimiento a pasado por alto es la teoría de la objetividad científica, esta puede ser explicada a partir de categorías sociales, como por ejemplo: la competencia, la tradición, la de instituciones sociales, la del poder estatal (tolerancia).

Decimocuarta
En la discusión crítica se distingue problemas como:
El problema de la vedad de una afirmación.
El problema de su relevancia.
No hay que exigir neutralidad valorativa, sino mas bien, la develación de las confusiones de esferas de valor y la separación de cuestiones concernientes a valores puramente científicos como la verdad, la relevancia, la sencillez, etc, de problemas extra científicos.

Decimoquinta
La función más importante de la lógica puramente deductiva es la constituir un órgano de la crítica.

Decimosexta
La lógica deductiva es la teoría de la validez del razonamiento lógico o de la inferencia lógica: “Si las premisas de un razonamiento válido son verdaderas, entonces la conclusión ha de ser así mismo verdadera”. La lógica deductiva es la teoría de la transferencia de la verdad de las premisas a la conclusión.

Decimoséptima
La lógica deductiva no es tan solo la teoría de la transferencia de la verdad de las premisas a la conclusión, sino a si mismo e inversamente la teoría de la re transferencia, de la falsedad de la conclusión a por lo menos una de las premisas.

Decimoctava
Queda convertida la lógica deductiva en la teoría de la crítica racional.

Decimonovena
En la ciencias trabajamos con teorías, es decir con sistemas deductivos. Es un ensayo de solución sujeto a la crítica racional. Fin de la lógica formal.

Vigésima
El concepto de verdad resulta ineludible al criticismo aquí desarrollado. Lo que criticamos es la aspiración a la verdad. Fin a la lógica formal del conocimiento.

Vigesimoprimera
No hay ninguna ciencia puramente observacional, sino solo ciencias que más o menos consciente y críticamente elaboran teorías. Esto vale también para las ciencias sociales. (Lógica especial del conocimiento de las ciencias sociales, de este punto en adelante).

Vigesimosegunda
La psicología es una de las ciencias sociales, ya que nuestro pensamiento y nuestra conducta dependen en buena medida de relaciones sociales. El entorno social humano nos resulta imposible explicarlo psicológicamente, a esta tarea está la sociología.

Vigesimotercera
La sociología es autónoma en el sentido en que puede y debe independizarse ampliamente de la psicología.

Vigesimocuarta
La sociología es también autónoma en segundo sentido, es decir, en el sentido de ser lo que a menudo se ha llamado “sociología comprensiva”.

Vigesimoquinta
La investigación lógica de los métodos de la economía política lleva a un resultado aplicable a todas las ciencias de la sociedad.

Vigesimosexta
Las explicaciones de la lógica aquí descritas son reconstrucciones racionales, teóricas, simplificadas y esquematizadas, por ello en general, falsas. Su contenido de verdad puede ser, no obstante muy grande, de tal modo que pueden constituir, buenas aproximaciones a la verdad, incluso superiores a otras explicaciones contrastratables con la realidad.

Vigesimoséptima
La lógica de la situación se hace, por lo general, cargo del mundo físico en el que discurren nuestros actos. La lógica de la situación ha de hacerse asimismo cargo de un entorno social, en el que figuran otros seres humanos, de cuyos objetivos sabemos algo (aunque no demasiado), y, además, hay que contar con “intuiciones sociales”.

Al finalizar propone que como problemas básicos de la sociología teórica pura pueden ser aceptados la lógica general de la situación y la teoría de las instituciones y de las tradiciones, acogiendo problemas como:

Las instituciones no actúan; solo actúan los individuos en o para los individuos. La lógica general de la situación de estas acciones sería la teoría de las quasi-acciones de las instituciones.

Elaborar una teoría de las consecuencias institucionales buscadas y no buscadas de las acciones efectuadas con vistas afines. Lo cual podría dar lugar a una teoría de la génesis y desarrollo de las instituciones.

No sabemos nada, es decir, nunca podremos justificar racionalmente nuestras teorías, por ello se debe el malestar religioso y filosófico, es un malestar epistemológico – filosófico.

Ya lo sabía Jenófanes, al escribir estas palabras:
“No desde un principio desvelaron los dioses todo a los mortales. Paro a lo largo del tiempo encontraremos, buscando, lo mejor”.

Opinión personal:
Luego de haber leído y tratar de resumir el pensamiento de Popper me deja como enseñanza que es muy difícil, sino imposible, el de dar paso a la inducción como método científico. Realiza una demostración muy “racional”, totalmente estructurada, muy difícil de contradecir. Puedo decir que reduce cualquier comprobación científica al método deductivo como único camino válido al ser humano, es decir a la lógica formal.

lunes, 13 de octubre de 2008

Resumen de “Epistemología, Mario Bunge”
Realizado Por:
Alfredo Calderón Serrano

En el prefacio, se declara un realista, cientificista, materialista y sistémico, que en el trascurrir del tiempo no ha cambiado este parecer.

Nos indica que en los últimos decenios se ha difundido la sociología anticientífica de la ciencia inspiradas en Kuhn y Fyerabend, y que esta concepción se opone al realismo científico, si esto fuera verdadero, negaría la posibilidad de la verdad objetiva y universal, entre otras cosas. La popularidad de esta concepción se debe a siete razones: 1) El marxismo, 2) el facilismo, 3) los “giros” lingüísticos, 4) la difusión de filosofías irracionalistas y del “pensamiento débil” (carente de rigor), 5) Confusión de ciencia con técnica, 6) Interés legítimo con la tríada ciencia – técnica – sociedad, y 7) desinterés por los tradicionales filósofos e historiadores de la ciencia por el contexto social de la investigación científica.

La epistemología, es decir la ciencia de las ciencias, contribuye en mayor o en menor grado en la elaboración de políticas de la ciencia. Es necesario a esta ciencia ensamblarla con las imágenes que suministran la historia, la psicología, la sociología y la politología de la ciencia. Con esto Bunge, nos quiere decir que ninguna ciencia está aislada, es un sistema.

Concepto: La epistemología, o filosofía de la ciencia, es la rama de la filosofía que estudia la investigación científica y su producto, el conocimiento científico.

Comenta que el Círculo de Viena no desapareció por el nazismo (este únicamente le dio el golpe de gracia), sino que fue descompuesta desde adentro, por la ideas de Wittgenstein, en su obsesión por los juegos lingüísticos. Un ejemplo de “epistemología artificial” es el probabilismo exagerado, que con fórmulas lógicas prueba que esto es errado.

Propone que la nueva epistemología deberá abordad los siguientes problemas: lógicos, semánticos, gnoseológicos, metodológicos, ontológicos, axiológicos, éticos y estéticos.
De esta forma la epistemología podrá realizar contribuciones a la ciencia.
El método científico deberá seguir los siguientes pasos:
Hipótesis o teorías àContrastables à Empíricamente à Directamente o Indirectamente
à Teóricamente
è No contrastables
Une hipótesis y teoría en esta parte, para más adelante diferenciarlas y aclararlas. Si una teoría no puede ser contrastada entonces no es científica: Científica à Contrastable.
Para que una teoría que no ha sido contrastada deberá ser compatible con el grueso del conocimiento científico: Científico à Contrastada & Compatible con el grueso del conocimiento.
Una investigación procede con el método científico si se ajusta a las siguientes etapas: 1) Descubrimiento del problema, 2) Planteo preciso del problema, 3) Búsqueda de conocimientos o instrumentos relevantes, 4) Tentativa de solución del problema, 5) Invención de nuevas ideas, 6) Obtención de una solución, 7) Investigación de las consecuencias de la solución, 8) Puesta a prueba (contrastación) de la solución, y 9) Corrección de la hipótesis, teoría o procedimiento o datos empleados en la solución incorrecta.
Luego da una guía para un posible epistemólogo, donde propone que éste, siga una carrera adicional, que deberá ser en una ciencia o tecnología determinada, sin descuidar las demás disciplinas científicas. Esto le obligará a estudiar matemáticas, que es el lenguaje de toda ciencia madura.
Opinión personal:
En definitiva, Mario Bunge escribe de una forma muy clara y directa. Propone una metodología para la búsqueda del conocimiento científico coherente la cual, en mi opinión, es concisa, aportando con nuevas ideas (ontológicos, axiológicos, éticos y estéticos). Para él es importante la productividad en el ser humano, ya que le da un valor primordial (“rodéese de gentes inteligentes y productivas”). En este punto me pregunto si realmente es un valor, o le hemos dado en esta época.
Por lo demás, puedo decir, que al leerle, en mi sentir, pasó a un segundo plano las ciencias sociales, como la política, el derecho, etc, percibiendo que tiene más importancia el conocimiento científico, el cual no es abstracto, sino directo, y en donde si se pueden encontrar verdades. Este nos une, no nos divide.

lunes, 28 de julio de 2008

Las Ilusiones de la Modernidad (Bolívar Echeverría).

Por: Alfredo Calderón Serrano
Al Inicio este libro, plantea lo singular del año de 1989 (al igual que el año de 1789, la toma de la Bastilla) que marca un final y un comienzo con la caída del Muro de Berlín. Se pregunta si es el final del socialismo y un triunfo del capitalismo, a lo que contesta que la teoría socialista se encuentra vigente cuando ésta se presenta como un conjunto de negaciones del estado de cosas organizado por el “capitalismo”.

Por otro lado, para Echeverría, la identidad, si es que existe, lo hace bajo el modo de evanescencia, de un condensarse o esfumarse, de aquello que al perderse se gana o al ganarse se pierde. Por lo que la historia de las muchas “humanidades” ha sido la historia de un “mestizaje cultural permanente” Esta identidad ha sido verdadera cuando se la ha puesto en peligro entregándose en un diálogo con otras identidades (muchas veces entre vencedores y vencidos). No se debe hablar de identidad sino más bien de un “estado de código”. En definitiva no existe identidad, elimina de una forma clara el “mito del culturalismo”.

De acuerdo a Echevería, las actuales “reglas de juego” en la que el trabajador se encuentra en “inferioridad social” (en lo económico, socios de una empresa de acumulación de capitales) y en una “igualdad social” (en lo político). Para Echeverría estas son relaciones violentas bajo un signo de armonía. Esta afirmación en mi opinión es real, más si pongo como ejemplo las afirmaciones en un artículo escrito por Abelardo Pachano hace algún tiempo, en la que plantea que los empleados de hoy en día son “socios estratégicos” que están en igualdad de condiciones con los accionistas en una empresa, es decir negocian en igualdad de condiciones armónicamente. En mi opinión, ¿como puede ser armónico si los unos son dueños de los recursos?.

Lo que percibí de esta obra es que está escrita por un socialista para personas con pensamiento socialista, haciéndoles notar que no es el fin de estas ideas, que están vigentes, que existe una situación de “transición”, que “ha crecido” o se está “reacomodando” por la insuficiencia o caducidad de algunos de sus rasgos y el aparecimiento de rasgos nuevos, desconocidos anteriormente. Por ejemplo, una teoría de la revolución que parta del concepto marxiano de “enajenación” está aún por hacerse y esta no puede ser pensada como el resultado de un acto de expropiación de un objeto o una cualidad perteneciente a un sujeto. No entendí realmente esta “enajenación” que plantea.
De estas aseveraciones me vinieron las siguientes preguntas: ¿Es que realmente existen dos modelos o sistemas: Capitalismo y Socialismo?, ¿izquierda y derecha?, ¿son realmente el uno la negación del otro?, es decir ¿si una persona critica el capitalismo, entonces es socialista o si critica al socialismo por lo tanto es capitalista?. ¿Es posible encontrar un sistema o modelo solidario sin perder la libertad individual?.

lunes, 14 de julio de 2008

El concepto de objetividad en el conocer/hacer: planteamientos de Humberto Maturana

Por: Klever Torres López

La objetividad “sin paréntesis” y la (objetividad) “con paréntesis”

Para Maturana, estas opciones son “caminos explicativos” y la asunción de uno de ellos, definirá una posición epistemológica que llevará al ser humano que la asume a construir(se) un mundo específico.

La objetividad “sin paréntesis” o trascendental considera que… “las cosas existen independientemente de si él o ella las conoce, y de si él o ella puede o no conocer acerca de ellas a través de la percepción o la razón” (Maturana, 2002). Esta opción explicativa expresa que cuando se habla de un mundo material, éste no compromete, no implica en nada al observador (ser humano), sino que se trata de una existencia independiente de la vida misma de cada ser humano.

En la objetividad “sin paréntesis” cualquier explicación dada adquiere una validez incuestionable, pues, el observador hace afirmaciones que nada tienen que ver con su subjetividad, con su mundo perceptual. Este tipo de objetividad presume que el ser humano es capaz de capturar la realidad tal cual es, pretendiendo darle un carácter de universal. De esta manera se subvalora la subjetividad humana asignándole un lugar cercano al error y a la ligereza y/o simplicidad explicativa. Por tanto, la objetividad “sin paréntesis” será lo racional, lo valedero.

“Es en este camino explicativo donde una pretensión de conocimiento es una demanda de obediencia” (Maturana, 2002). Obediencia del ser humano que se auto-deslinda del resto de existencia de la que él es parte en el mundo de explicaciones que crea con su hacer/conocer, donde de manera entrelazada se encuentran la emoción y la razón.

Al ubicarse el ser humano en este “camino explicativo” en el que lo único que tiene que hacer es permitir el reflejo de la realidad en su conciencia o escuchar las explicaciones verdaderas que realiza uno a otro y aceptarlas como tales, cae en una posición de obediencia y dominación pues, “en este camino explicativo sostener que una afirmación dada es una ilusión, es rehusar su realidad, y negar su validez” (Maturana, 2002).

En cambio, la (objetividad) “con paréntesis” es un concepto clave en el explicar epistemológico de Maturana. Desde dicho concepto propone una diferente explicación del conocer/hacer humano. Una explicación que supera la dualidad: objeto-sujeto.

Una de las características de la (objetividad) “con paréntesis” es que en el ser humano… “sus habilidades cognitivas como observador son fenómenos biológicos ya que son alterados cuando su biología es alterada, y desaparece con él o ella en el momento de la muerte” (Maturana, 2002). Por tanto, el conocimiento de la realidad constituye una implicación del observador en la observación, en lo observado; más aún, el observador es parte de la misma observación, de lo observado y de la realidad, en una lógica de unicidad.

Consecuentemente, en el “camino explicativo” de la (objetividad) “con paréntesis”… “la existencia es constituida con lo que el observador hace, y el observador trae a la mano los objetos que él o ella distingue con sus operaciones de distinción, como distinciones de distinciones en el lenguaje” (Maturana, 2002). Esto significa que la existencia se construye ininterrumpidamente en el lenguajear del observador, proceso en el que no es posible la fractura entre observador y realidad.

Además, la (objetividad) “con paréntesis” quiere decir que… “cada dominio de realidad constituye un dominio de explicaciones de la praxis del vivir del observador en tanto él usa recursivamente las coherencias operacionales que la constituye, para generar reformulaciones explicativas de su praxis del vivir” (Maturana, 2002). Lo que reafirma la unicidad: realidad- explicaciones del observador, con lo que cada ser humano constituye su mundo autopoiéticamente.

La realidad: la razón, la emoción y el lenguaje en su constitución y conocimiento

Algo muy importante en la propuesta de hacer/conocer que plantea Maturana, desde el camino explicativo de la (objetividad) con paréntesis es que la realidad no es concebida como algo trascendental, como algo universal, como algo que existe fuera e independientemente de la vida humana, por tanto… “no hay búsqueda de una única explicación última para todo” (Maturana, 2002). Quiere decir, por tanto, que las afirmaciones que hace un observador tienen que ver con el dominio de realidad en que se encuentre, y son válidas en dicho dominio.

Entonces, desde esta ubicación epistemológica, la realidad no está dada, no es algo que existe antes del hacer/conocer humanos. Si se sigue el camino explicativo de la (objetividad) “con paréntesis”, la realidad… “es lo que el observador hace al validar sus explicaciones de la praxis del vivir, y que al hacer esto el observador trae a la mano varios dominios diferentes de realidad como varios dominios diferentes de entidades que están constituidos en su explicar” (Maturana, 2002). Por lo que, la realidad se constituye en el hacer/conocer de cada ser humano, existiendo por tanto no una, sino múltiples realidades que conforman a su vez una suerte de multiverso y no un universo.

Si el ser humano, con su hacer/conocer, existe en el lenguaje, y si la realidad es constitutiva en la praxis del vivir humano, también ella (la realidad) es algo que concierne al mundo del lenguaje. Esto quiere decir que es en el lenguaje donde habita el ser humano y la multiplicidad de realidades que constituye.

Ahora, la razón es… “una expresión de nuestra coherencia operacional humana en el lenguaje, y, como tal, tiene una posición central y constitutiva en todo lo que hacemos como seres humanos” (Maturana, 2002). De ahí que, la razón es un fenómeno operacional que entrelazada con la emoción se expresa en el lenguaje. Y, no es que desde la racionalidad como algo “superior” en la existencia humana se pueda capturar la realidad objetiva independiente. ¡No!. La racionalidad coexiste con la emocionalidad e, incluso, tiene su basamento en ella; y, es en esas condiciones que constituyen realidades que son, por cierto, realidades lingüísticas.

Por tanto, la racionalidad no es una característica del observador que le posibilita conocer una realidad independiente de lo que él hace,… “sino que es la operación del observador de acuerdo a las coherencias operacionales en el lenguajear, en un dominio particular de realidad” (Maturana, 2002). Se reafirma, consiguientemente, que es en el lenguaje donde se definen los haceres y los conoceres de las realidades.

Alrededor de estas reflexiones, Maturana concluye que… “el poder convincente de la razón que vivimos en nuestras vidas racionales es cultura social…” (Maturana, 2002). Resulta, entonces, que no es legítimo en el vivir y convivir humanos obligar a nadie con la fuerza del argumento racional. En cambio, queda como legítima la invitación epistémico-seductora, en caso de que en las conversaciones no existan acuerdos implícitos.

Avanzando en la reflexión, procede recordar que no hay posibilidad de hacer referencia alguna respecto de cualquier entidad o fenómeno fuera del lenguaje. Siempre, en la praxis del vivir e, incluso, para estar allí, tenemos que estar y reconocernos en el lenguaje. Pretender ubicarnos o existir al margen del lenguaje, se torna sencillamente sin sentido alguno. No obstante, en la línea de la (objetividad) “con paréntesis” que propone Maturana, resulta necesario comprender el lenguaje como un fenómeno biológico.

Conviene, en este punto, fundamentar lo dicho, con la siguiente afirmación del autor en estudio, Maturana dice… “la explicación científica del lenguaje como un fenómeno biológico consiste en la proposición de un mecanismo generativo que produzca las dinámicas de interacciones y coordinaciones de acciones que un observador distingue como lenguajear” (Maturana, 2002). Además, en esta concepción se dice que el lenguaje no opera con símbolos, sino que éstos surgen en el lenguaje como… “distinciones de relaciones entre distinciones” (Maturana, 2002).

La complejidad de este enfoque se profundiza cuando se sostiene también que “las palabras no son entidades simbólicas, tampoco pueden denotar o connotar objetos independientes. Ellas son distinciones de coordinaciones de acciones consensuales en el flujo de coordinaciones de acciones consensuales” (Maturana, 2002). De esta forma, la materialidad de la realidad, de la racionalidad y de la emocionalidad se conservan dialécticamente en el lenguaje, sin adquirir sentidos metafísicos trascendentales, sino reafirmando la unicidad cósmica que se expresa en la vida.

De otro lado, la cultura occidental… “menosprecia las emociones, o, al menos las considera un recurso de acciones arbitrarias que no merecen confianza, porque no surgen de la razón” (Maturana, 2002). En cambio, el planteamiento de Maturana es que las emociones entrelazadas con la razón hacen posible la constitución de diferentes dominios de realidad manifestados en el lenguaje. Además, la subvaloración de las emociones dificulta la comprensión de los fenómenos sociales.

Para destacar la importancia que tienen las emociones, Maturana sostiene que si en determinadas circunstancias, ciertas disposiciones corporales (emociones) terminan, el proceso de lenguajear, esto es, la conversación, también concluye, con lo que se prueba que ésta (la conversación), también tiene un basamento emocional. Es por tanto, el flujo de la emotividad lo que va configurando el flujo de la conversación.

El amor como emoción fundacional de lo social

“…amor es la emoción que constituye el fenómeno social; que cuando el amor termina, el fenómeno social termina, y que las interacciones y relaciones que ocurren entre sistemas vivientes bajo otras emociones diferentes del amor no son interacciones sociales o relaciones sociales” (Maturana, 2002). Lo primero que hay que recalcar respecto de esta afirmación es que, para Maturana, el amor no es entendido como un sentimiento o como un valor ético o a lo mejor religioso, sino que es una emoción y que, por tanto, tiene un fundamento biológico; y, lo segundo es que esta emoción funda lo social porque para que lo social exista tiene que darse una relación humana de aceptación mutua, que es precisamente la manifestación del amor. De esta tesis de Maturana se desprende que un sistema “social” basado en la inequidad, en la explotación, en la competencia… (capitalismo, por ejemplo), no es propiamente (desde la biología del amor) un sistema social, porque expresa y se fundamenta en la negación.

Fundar o re-fundar lo social a partir de la biología del amor, implica re-leer lo que está ocurriendo hoy, y lo que ha venido sucediendo en la historia social de varios siglos y probablemente milenios, pues, las más conocidas explicaciones científicas sobre la historia de las desigualdades sociales más tienen que ver con los “comportamientos externos” del ser humano sin implicar las dimensiones más internas que junto con las externas constituyen precisamente las explicaciones biológicas.

Ahora, el ejercicio de la aceptación mutua en la construcción de la relación social exige una condición: la sinceridad; y, es tan importante esta emoción que la falta de ella, o sea, la hipocresía, anula la aceptación mutua reemplazándola por la negación. Y esto es así, dice Maturana, que “…sin la prevalencia de la sinceridad, la evolución de los primates, que dio origen a la humanidad, no habría ocurrido” (Maturana, 2002).

Como los seres humanos existimos en el lenguaje “…los sistemas sociales humanos son sistemas de coordinaciones de acciones en el lenguaje, esto es, son redes de conversaciones” (Maturana, 2002). Y, esas redes de conversaciones se tornan vitales en el existir fluido de los humanos, a tal punto que allí ocurren transformaciones profundas que marcan la convivencia cotidiana.

Por eso, desde esta propuesta explicativa de la (objetividad) “con paréntesis”, los cambios sociales ocurren como cambios en las redes de conversaciones producidas por la acción de sus miembros. Cambios sociales que implican la innovación de conductas (de la competencia a la cooperación) en la vivencia y convivencia de los miembros que integran cualesquier sistema social (partido político, sindicato, familia, grupo social…). Pero, para que dichos cambios acontezcan, los integrantes tienen que desarrollar experiencias fuera de la red de conversaciones en la que actúan regularmente.

En los procesos de cambio social, es necesario tener en cuenta que “…los problemas emocionales que los seres humanos modernos tenemos con la sexualidad, con compartir, con la vida doméstica, con la soledad y con la glorificación de las relaciones de poder, no provienen de nuestra biología sino, por el contrario, de nuestra justificación racional de maneras de vivir que restringen nuestra biología básica de animales sensuales, domésticos, lenguajeadores, que viven en grupos de interés mutuo” (Maturana, 2002). Esto significa que es vital una reconceptuación de la emocionalidad, de la racionalidad y de la corporalidad, superando el racionalismo exacerbado y revalorando la emoción y el cuerpo en la vida humana; y, replantear la relación existente entre esas categorías. Comprender que los seres humanos somos seres de... emociones, de razón, lenguajeadores y que tenemos vitales manifestaciones cooperativas que es indispensable reconocerlas y recuperarlas.

Epílogo

Creo que un vivir y un convivir humanos comprendidos y explicados desde la (objetividad) “con paréntesis”, nos permite vivir y convivir sabiamente: sin la pretensión que tensiona de querer dominar a otros a partir de su negación como legítimo otro. El ser humano sabio, desde esta reflexión, comprende que la negación del otro es su propia negación, por eso prefiere vivir y convivir en la emoción del amor, esto es, en la aceptación mutua; por ello, vive y convive en comunidades sociales que prefieren la cooperación antes que las relaciones de poder. En este ámbito explicativo, la sabiduría se desprende de cualquier connotación sobrenatural: “iluminación”, “nirvana” y recupera su sentido natural de ser sencillamente una característica emocional-racional de quien vive en la armonía.

Como tal, “…la sabiduría ocurre en el ámbito humano cuando las personas viven su vivir cotidiano, con o sin problemas, siguiendo un curso en el que sus conductas surgen entrelazando comprender y conocer, y se hacen cargo del emocionar que se vive y convive en la comunidad a que se pertenece, actuando en la conservación de la convivencia social” (Maturana, 2002). O sea, la sabiduría pertenece a las realidades cotidianas que cada ser humano construye en su ininterrumpida relación con otros y con lo otro donde se entrelazan su racionalidad con una emocionalidad que legitima la aceptación mutua.


Bibliografía

Maturana, Humberto. “La objetividad un argumento para obligar”

Maturana, Humberto. “De máquinas y seres vivos”

viernes, 11 de julio de 2008

Una Historia Actual Relativa y Global

Por: Felipe Ponce Correa

Introducción

La idea de una Historia del Mundo regida por un Espíritu es difícil de entender, supone una concepción metafísica, y es más difícil aún, cuando todo esto camina dentro de criterios “absolutos”.
Entonces es necesario, analizar, separar las partes, para ver si nos aproximamos, de una u otra manera, a encontrar que es lo que hay ahí dentro.
En esa tarea, una buena herramienta puede ser la reflexión, pero antes de ella hay que tratar de entender más claramente el pensamiento de Hegel y en sentido quiero incluir en este trabajo algunos textos que sobre él, se han escrito; cuyas fuentes son:

Historia de la Filosofía de Abbagnano
Artículo de José Ortega y Gasset publicado en 1931 en Madrid, con ocasión del centenario de Hegel
Quiero incluir también lo que yo llamaría “otra perspectiva de “Urufa” que es como los musulmanes llamaban a Europa, y la fuente de esos textos es la Historia Intelectual de las Ideas de Peter Watson.

Este trabajo se dividirá en cuatro partes:

Otra Perspectiva de Urufa
Esta primera parte tratará de introducirnos a la historia, dentro de una perspectiva amplia y relativa, en la cual los estereotipos carezcan de sentido y se privilegien los contenidos.

Hegel y su Pensamiento
La segunda parte presenta una visión general de Hegel y su obra, para llegar a la filosofía de la Historia con mejor perspectiva.

Hegel Visto por Ortega y Gasset
En la tercera parte se presenta una visión crítica de la Filosofía de la Historia realizada por Ortega y Gasset.

Una Visión Actual Relativa Y Global
En la cuarta parte ensayaré algunas reflexiones sobre la Historia y La Filosofía, que son por supuesto reflexiones críticas.

Otra Perspectiva de Urufa
Primera Parte
Vamos a ver a continuación algunas descripciones Europa extraídas del libro La Historia Intelectual de la Humanidad de Peter Watson.
En el siglo X d.C., el famoso geógrafo árabe Mas`udi describía de la siguiente forma a las gentes de “Urufa”, que era como entonces llamaban a Europa los musulmanes: Carecen del sentido del humor; sus cuerpos son grandes; su carácter, grosero; sus modales, bruscos; su entendimiento, escaso; y sus lenguas, toscas…Cuanto más al norte se encuentran más estúpidos son, groseros y brutos son”1. Algún tiempo después, su colega, Sa`id Ibn Ahmad, cadí de la Toledo musulmana, no se mostraba mucho más impresionado. Según Bernard Lewis, en 1608, el gran erudito islámico escribió en árabe un libro sobre las diferentes clases de naciones. El estudioso sostenía en él que
había ocho naciones que habían contribuido al conocimiento humano, entre las que incluía a los indios, a los persas, a los griegos, a los egipcios y, por supuesto a los árabes. Por otro lado, señalaba que a los pueblos del norte de Europa “no han cultivado las ciencias y a parecen más bestias que hombres…su entendimiento carece de agudeza y su inteligencia de claridad…”2 Incluso en una fecha tan tardía como el siglo XIII, el profesor de Oxford Roger Bacon tenía sus ojos puestos en Oriente. Solicitó al papa Clemente IV que organizara un proyecto de enormes dimensiones: una enciclopedia de los nuevos conocimientos en ciencias naturales. Tenía en mente el gran número de traducciones que entonces se estaban haciendo en árabe, y recomendó el estudio de las lenguas orientales y el Islam.
……Entre el año 1000 y 1500 d.C. Europa había sufrido un gigantesco cambio, y el continente había pasado a tomar la delantera de forma decidida. Francis Bacon creía que era poco lo que había que aprender fuera del continente.
¿Qué era lo que había ocurrido? ¿Por qué “Occidente” había tomado la delantera? ¿Qué características de esa gente “fría”, “grosera” y “apática” descrita por Ibn Ahman, se había modificado para crear la situación que hoy conocemos, en la que Occidente lidera sin discusión al mundo, en términos de riqueza, desarrollo tecnológico y libertad política y religiosa? En el ámbito de la historia de las ideas - el principal interés de este libro -, la transformación experimentada por Europa entre, digamos, el 1000 y 1500, cuando el descubrimiento de América (por los europeos) era ya una realidad, es probable una de las cuestiones más fascinantes de todas, capaz de eclipsar la importancia del resto. Ese cambio daría forma a la última época de la historia que conocemos y el hecho de que, aún hoy, no poseamos una verdadera respuesta para explicarlo lo que hace todavía más fascinante.1

Segunda Parte
Hegel y su Pensamiento
Es, en mi criterio, indispensable, tener una idea completa sobre Hegel y su pensamiento, para luego poder sumergirnos en las profundidades propias de su Filosofía de la Historia, que está dentro del tema de este trabajo.
Para cumplir esta tarea, la Historia de la Filosofía de Abbagnano, ha sido la obra a la cual me he remitido y de ese estudio se han extraído un grupo de textos que tratarán de contener en su conjunto, una cierta identidad de Hegel y los alcances de su pensamiento.
Cinco han sido los capítulos, que de esa obra se han incluido aquí; a base de los cuales quisiera penetrar y descubrir la filosofía de Hegel y la forma en que la misma funciona. A continuación se presentan los capítulos y los textos referidos.

La Vida de Hegel
Jorge Guillermo Federico Hegel, nació el 27 de Agosto de 1770 en Stuttgart. Siguió los cursos de filosofía y teología en la Universidad de Tubinga (1788-1793), donde trabó amistad con Schelling y Hölderlin. Los acontecimientos de la revolución francesa suscitaron en él un gran entusiasmo y ejercieron sobre su pensamiento un influjo duradero. Con sus amigos de Tubinga planto un árbol de la libertad y fue el orador más famoso entre los defensores de los principios revolucionarios de libertad e igualdad (Dilthey p. 14). Cuando Napoleón entró en Jena (el 13 de octubre de 1806), Hegel escribió una carta: “He visto al Emperador – esta alma del mundo – cabalgar por la ciudad en vista de reconocimiento: suscita verdaderamente un sentimiento maravilloso la vista de tal individuo, que, abstraído en su pensamiento, montado en su caballo, abraza el mundo y lo domina” (Werke, XIX, o. 68). Este entusiasmo no disminuyó cuando Hegel prestó adhesión al Estado prusiano y reconoció en él la encarnación de la razón absoluta. En efecto más tarde comparaba la revolución con “una magnífica salida del sol, con una exaltación del espíritu que han hecho estremecer al mundo de emoción, como si sólo en aquel momento la reconciliación de lo divino se hubiera efectuado” (Werke, IX p. 441)2

La Disolución de lo Infinito y la Identidad de lo Real y lo Racional
El tema fundamental de la filosofía de Hegel, como el de Fichte y Schelling, es lo infinito en su unidad con lo finito. Esta unidad que en los escritos teológicos de su juventud se reconoce y ensalza en la religión, en los escritos posteriores la reconoció en la filosofía. Pero tanto en unos como en otros, tal unidad se entiende en el sentido de que lo infinito, como única y total realidad o sustancia de las cosas, no está “más allá” de lo finito, como única, sino que lo supera y lo anula en sí mismo.3
La formula que expresa mejor la completa abolición de lo finito en la filosofía hegeliana, es la que el mismo Hegel ha dado en su prólogo de la Filosofía del derecho: “Lo que es racional es real y lo que es real es racional”. Esta formula no expresa en efecto, la posibilidad de que la realidad sea penetrada o entendida por la razón, sino la “necesaria, total y substancial identidad” de la realidad y de la razón. La razón es el principio infinito autoconciente; la identidad absoluta de la realidad con la razón expresa la resolución absoluta de lo finito en lo infinito.4

La Formación del Sistema
….Estos escritos son de contenido teológico o político y revelan con mucha claridad la naturaleza de los afanes que desde el principio dominaron la actividad filosófica de Hegel. El primer problema que en los mismos se debate, es cómo sea posible el paso de la primitiva religiosidad cristiana a una “religión del pueblo” que sea la base de una cultura religiosa y moral, en vía de progreso. Ya en los fragmentos que pertenecen al período de Tubinga, Hegel se muestra insatisfecho de la oposición que el iluminismo había establecido entre la fe eclesiástica y la religión racional. Se preocupa de establecer una continuidad en el desarrollo religioso de la humanidad, que va desde el fetichismo hasta la religión racional, y ve el grado de preparación de esta última en la religión del pueblo, que esta fundada en el amor.5
…El filosofar que no se construye como un sistema, es una fuga continua de las limitaciones, es más una lucha de la razón por la libertad que un puro autoconocimineto de ella, autoconocimineto que se haya convertido en seguro de sí claro acerca de si mismo. La razón libre y su hecho son una única cosa, y su actividad es su puro representarse.” La necesidad de una ciencia absoluta, que sea autoconocimineto de la razón absoluta, esto es, de la realidad infinita, se propone claramente, precisamente al comienzo de la actividad filosófica pública de Hegel.6

La Fenomenología del Espíritu
El principio de la disolución de lo infinito en lo finito o de la identidad de lo racional y lo real, ha sido expuesto por Hegel de dos maneras diversas. Primero Hegel se dedicó a fijar el “camino” que la conciencia humana ha tenido que recorrer para llegar hasta él; o lo que es lo mismo, el camino que aquel principio ha tenido recorrer a través de la historia humana para llegar hasta sí mismo. En segundo lugar, Hegel ha establecido aquel principio como aparece en acto en todas las determinaciones fundamentales de la realidad. La primera exposición la dio Hegel en la “Fenomenología del Espíritu”; la segunda la ofreció en la “Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas” y en las obras que abarcan cada una de las partes de la misma (Ciencia de la Lógica, Filosofía del Arte, Filosofía de la Religión, Filosofía del Derecho, Filosofía de la Historia)7
….Y de hecho, La “Fenomenología” es la historia novelada de la conciencia que a través de alternativas, contrastes, escisiones y, por lo tanto, de la desdicha y el dolor, sale de su individualidad, alcanza la universalidad y se reconoce como razón que existe en acto en las determinaciones de lo real. Como tal, la fenomenología, tiene una finalidad propedéutica y pedagógica. “Lo singular, dice Hegel (Fen), debe recorrer los grados de formación del espíritu universal, incluso según el contenido, pero con figuras ya sobrepasadas del espíritu, como grados de un camino ya trazado y allanado. De semejante manera, nosotros, observando que en el campo cognoscitivo lo que en edades precedentes, mantenía en alerta el espíritu de los adultos ahora se ha convertido en conocimientos, ejercicios, y hasta juego de niños, reconoceremos en el progreso pedagógico, como en una proyección, la historia de la civilización. Tal exigencia pasada es propiedad adquirida para el “espíritu universal”; propiedad que constituye la substancia del individuo, y que, apareciéndole externamente, constituye su naturaleza inorgánica. Si enfocamos la cuestión desde el ángulo visual del individuo, comprobaremos que la cultura consiste en conquistar lo que aparece delante de sí, consiste en consumar su naturaleza inorgánica y en apropiársela. Pero esto puede ser considerado también en la parte del “espíritu universal”, en cuanto es “ substancia”; en tal caso, ésta se da la propia autoconciencia y produce en sí misma el propio devenir y la propia reflexión”8…..

La Lógica
La diferencia capital entre la “Fenomenología del espíritu” y las ciencias de la “Enciclopedia” puede reconocerse fácilmente, precisamente por medio de este cambio terminológico: la primera se refiere a las “figuras”, las otras se refieren a conceptos o “categorías”. Una figura es una situación histórica o espiritual, o incluso simplemente fantesada o poética que construye una alternativa del proceso a través del cual la autoconciencia infinita llega a reconocerse. Un concepto o una categoría es un momento necesario de la realización de la conciencia infinita. Si la fenomenología que considera las figuras es una novela, las ciencias filosóficas que consideran las categorías son una historia: la historia de una autoconciencia infinita en sus momentos inmutables, universales y necesarios. En efecto, Hegel ha concebido el sistema de su filosofía en sus tres partes, lógica, filosofía de la naturaleza y filosofía del espíritu9….
…Hegel indica la razón infinita con el nombre de “Idea” y distingue la historia o devenir de la idea en tres momentos que constituyen partes de su filosofía: 1º. La “Lógica” o ciencia de la idea “en sí” y “por sí”; esto es, de su primitivo ser implícito y de su desarrollo gradual. 2º. La “Filosofía de la Naturaleza”, que es la ciencia de la idea en su ser otro, esto es, en su hacerse externa y extraña a sí misma en el mundo natural. 3º. La “Filosofía del Espíritu”, que es la ciencia de la Idea que vuelve de su enajenamiento a sí misma, esto es, a su completa autoconciencia. Hegel ha tomado esta división triádica del neoplatonismo antiguo y especialmente de Proclo. Y del neoplatonismo antiguo hace también derivar la forma de un sistema: el de un proceso único y continuativo que actúa y revela en sus grados necesarios un principio absoluto. Solamente que él no pone el absoluto fuera del proceso, como una Unidad inalcanzable, sino que lo identifica con el proceso mismo, y de este modo lo hace inmanente. Transformando el infinito progresivo de Fichte y Schelling en un infinito actual y concluido, Hegel lo ha transferido a la forma de la metafísica escolástica y ha expresado en esta el pensamiento fundamental de su filosofía: que el mismo finito es, en su realidad, lo in finito.
La “Lógica” la define Hegel como “la ciencia de la idea pura, esto es, de la idea en su elemento abstracto del pensamiento” (Enc., S 19). No es una disciplina puramente formal: su contenido le es inmanente y es la absoluta verdad o realidad, Dios mismo. El reino de la lógica es Dios, antes de la creación del Mundo. “El reino del pensamiento puro es la verdad, tal como es en sí y por sí, sin velo. Esto se puede expresar diciendo que es la exposición de Dios, tal como es en su eterna esencia, antes de la creación de naturaleza y de un espíritu finito” (Cienc. d. la lóg., I, p.32)10
Hegel visto por Ortega y Gasset
Tercera Parte
Historia del Espíritu
Quiero citar algunos párrafos en este trabajo de in artículo realizados por Ortega y Gasset y escritos en Madrid en 1931 a propósito del centenario de Hegel.
…Pero el hombre muere y otras vidas suceden a la suya. La convivencia actual o sociedad de ahora se prolonga a sí mismo en la de mañana, en la de dentro de un siglo, como, viceversa, es continuación de la de ayer y de la de hace centurias y centurias. Es decir que nos encontramos con un nuevo tropel de hechos – los históricos – enormemente más rico, multiforme, caótico, que el atribuible a la vida individual o a la sociedad de hoy. En suma, nos encontramos con el rumor innumerable de la historia universal. Guerras y paces, angustias y alegrías, usos, leyes, Estados, mitos, ciencias: es la pululación superlativa, el “mare mágnum” de lo confuso e ininteligible. Al pronto la mente se pierde esa selva indómita de hechos en la selva indómita de hechos inconexos y dispares. La historia es como el oído con que oímos tales ruidos; nos cuenta esto, esto y esto. Pero con ello no hace sino incitar nuestra incomprensión y movernos a demandar: ¿Qué pasa en la historia y a quién pasa?11
…La Filosofía de la Historia Universal es el golpe de nudillos que da Hegel sobre los fenómenos del entorno humano, al buscar el Mismo de la historia, su substrato y sujeto, como antes indiqué, una nueva perspectiva, distinta de l vida individual y de la vida social. Ahora se trata de la vida histórica universal, que comprende aquellas dos formas de vida; es decir, que la perspectiva histórico-universal que incluye la perspectiva individual y social, es la perspectiva integral de lo humano.
Ahora bien ¿Cómo sumergidos en el enjambre de los hechos históricos, podremos descubrir su sustancia permanente, ese alguien o Mismo de que ellos son manifestación, variación modificación incesante? Hay varios caminos o métodos. Uno consiste en aplicar a los hechos históricos la misma táctica mental que seguimos para descubrir las leyes de los fenómenos naturales. Es el método empírico. Observando los hechos, ensayando hipótesis que esta observación nos sugiere, vemos si aquellos se dejan reducir a un orden o regularidad. Este orden, si transparece, nos mostrará todos mostrará todos los cambios históricos con transformaciones comprensibles de algo que es el sustrato de la transformación. Y, en efecto, la obra de Hegel, que no usa ese método, provoca durante todo el siglo XIX una serie de ensayos inspirados en ese procedimiento. Todos ellos coinciden con elegir una clase de hechos como realidad fundamental de la que todos los demás son consecuencias. Así Carlos Marx cree haber hallado la sustancia, el alguien de la historia en la economía. Lo que diferencia las épocas y hace salir una de otra es el proceso de producción. 12
…Frente a la interpretación económica cabe poner innumerables otras en que se prefiere como sustancial otra especie de fenómenos.
…La interpretación bélica de la historia no es ni más ni menos fantástica que cualquier otro de los ensayos parejos emprendidos empíricamente con el ánimo de reducir a un orden el caos que es la historia. Quién haya leído la “Historia del arte de guerra”, compuesta por Delbrück, reconocerá que es esta interpretación una idea luminosa, capaz de esclarecer admirablemente no pocos estratos de la realidad histórica.
Es sorprendente la docilidad de la historia ante la furia de orden que lleva a ella el pensamiento. Se puede llegar a sistemas francamente cómicos y que, no son menos verídicos que los de aspecto más trágico y solemne….13
....Todas estas ideas de la historia pretenden hacernos ver el claro proceso real que “pasa” verdaderamente bajo el confuso proceso aparente de ella. Y nos sorprende un porco que todas poseyesen alguna dosis de verdad.
¿Cómo es posible que sean todas verdades, siendo dispares? Evidentemente, sólo de una manera: no siéndolo del todo ninguna. Son, en efecto, verdades parciales, cuasi -verdades.14
Estas teorías sobre la historia son verdades abstractas, por tanto parciales. Son vistas tomadas arbitrariamente sobre la realidad. Toda vista es verdadera, puesto que nos da algo de la cosa. Pero como la hemos tomado desde un punto de vista cualquiera, sin dejar de ser verdadera resulta arbitraria. Lo arbitrario no es tanto la vista como el punto de vista.
Esta es la máxima preocupación de Hegel: encontrar un punto e vista que no sea uno cualquiera, sino sea aquel único desde el cual se descubre la verdad entera, la verdad absoluta. Sea nuestro punto de vista no el nuestro, sino precisamente el universal o absoluto.
Este abandono de nuestro punto de vista y este esfuerzo por instalarnos en lo absoluto y mirar desde él todo y cada cosa es para Hegel la filosofía. No discutamos si esto es factible. Mi tema no es la metafísica de Hegel, sino su Metafísica de la historia.
Al hablar sobre cosas materiales o históricas, Hegel quiere evitar decir sobre ellas verdades parciales. Se exige la verdad absoluta, y, por tanto, tiene que averiguar ante cuál es la absoluta realidad, de que todo lo demás no es sino modificación, particularización, ingrediente o consecuencia. Hegel cree haberlo logrado en su Filosofía fundamental, que él llama Lógica. Con esa enorme averiguación, dueño del máximo secreto que es lo Absoluto, se dirige a la naturaleza, se dirige a la historia, que no son más que partes o modos de lo absoluto. Pero, claro es, va a ellas en una disposición intelectual opuesta a la que inspira el método empírico que acabo de dibujar. Hegel no es hombre de penetrar en la historia, sumirse en ella, perderse en la infinita pululación de los hechos singulares para ver si consigue de ellos la esencial confidencia. Para ver si los hechos le descubren su verdad latente. Todo lo contrario: cuando Hegel se acerca a la Historia, sabe de antemano lo que en ella tiene que haber pasado y quién es el alguien de su acontecimiento. Llega pues a lo histórico autoritariamente, no con ánimo de aprender de la historia, sino, al revés, resuelto a averiguar si la historia, si la evolución humana se ha portado bien, quiero decir, si ha cumplido su deber de ajustarse a la verdad que la filosofía ha descubierto. Este método autoritario es lo que Hegel llama “Filosofía de la historia”.
La realidad única, universal absoluta, es lo que Hegel denomina “Espíritu”. Por tanto, todo lo que no sea francamente Espíritu tendrá que ser manifestación disfrazada del Espíritu. En la medida en que no “parezca” ser Espíritu su realidad será pura apariencia, ilusión óptica no arbitraria, sino fundada en la necesidad que el Espíritu tiene de jugar al escondite consigo mismo.
¿Qué es el Espíritu en Hegel? No nos engañemos: el Espíritu en Hegel es una enormidad en todos los sentidos de la palabra: una enorme verdad, un enorme error y una enorme complicación. Hegel es de la estirpe de los titanes. Todo en el es gigantesco, miguelangelesco.
Yo no se cómo en poquísimas palabras se pueda proporcionar un atisbo de lo que Hegel entiende bajo ese soplo verbal que es el vocablo “Espíritu”.
Es preciso declarar que el vocablo”Espiritu”, empleado por Hegel para denominar tan enorme y definitiva realidad como la que con él quiere enunciar, no es muy acertado. Se han llamado espíritu tantas cosas, que hoy no nos sirve esta deliciosa palabra para nada pulcro. Hegel mismo vaciló mucho antes de decidirse por esta terminología. En su juventud prefería hablar de “vida”. Hoy le acompañaríamos en esa preferencia. ¿Por qué?15
En esta parte hay algunas explicaciones que para este trabajo no nos interesa, lo que si es necesario adjuntar es el siguiente párrafo.

Historia y Geografía
El espiritualismo radical de Hegel domina su concepción de la historia. Es éste un drama que consiste en un apasionado monólogo. No hay más que un personaje: El Espíritu. A este personaje le acontece perderse en sí mismo, en la selva magnífica de sí mismo, y se afana heroicamente en encontrarse. Para esto necesita caer en la cuenta de que él existe y de que todo lo demás - piedra, astro, ave, hombre – no es sino secreción suya, ensayos que va haciendo para llegar a la idea de que él es y que es todo. Cuando comienza la historia, ha terminado el primer acto, en el cual el Espíritu, no se sospecha a sí mismo, “esta fuera de sí” y parece ser pura Naturaleza. La naturaleza es la selva preespiritual – lo mineral, lo animal. Ni el mineral ni el animal saben de sí mismos: gozan - ¿o padecen? – una casta ignorancia de su propio ser. Su ser consiste simplemente en “estar ahí” hincados en un lugar y un instante. Vivir en un “ahí” y en un “ahora”; esta servidumbre de la gleba espacio-temporal es para Hegel la condición de todo lo “natural”. El Espíritu, en cambio, es ubicuo eterno, mejor dicho, no está en ningún lugar, en ningún tiempo porque los contiene en sí todos. El ser del Espíritu no consiste, como el de la piedra, en “estar ahí”, sino, por el contrario, en “estar en sí u sobre sí”. Esto que Hegel insinúa se advierte muy bien en el hombre, que es, a la par, término de la Naturaleza e iniciación del Espíritu. Realidad fronteriza y oscilante, el hombre es unas veces lo uno, y otras, lo otro. Por eso distinguimos cuándo el prójimo
“esta fuera de sí” y decimos: - “¡Qué animal!” – y cuando “está sobre sí”- y decimos: “¡Qué espíritu!”.
La Naturaleza es, pues, esencialmente prehistoria, preparación o material para la historia, ya que esta es la lucha del Espíritu frente a la Naturaleza para encontrarse en ella. La Naturaleza es el escenario y la peripecia del drama, el laberinto extraño, el puro, “lo otro”donde la razón se ha perdido. En esta peregrinación del Espíritu por la Naturaleza queda calificado por ella, influido por ella, y en este proceso terrenal del Espíritu consiste para Hegel la historia. El Espíritu procede condensándose en la serie de los grandes pueblos, cada uno de los cuales es una interpretación de sí mismo que el Espíritu ensaya. Por eso en la historia no ha triunfado en cada época más que un pueblo: porque sólo en él actuaba el Espíritu, que lo necesitaba como un peldaño para su genial ascensión hasta la pura idea de sí mismo. Una vez que ha usado de ese pueblo, el Espíritu lo abandona y el pobre pueblo triunfante un día queda anulado históricamente, depotenciado como mera materia para el nuevo pueblo floreciente. Queda en suma “desespiritualizado”.
Esta es la famosa idea de Volkgeist, del “espíritu nacional” que constituye, sin duda una de las creaciones más originales del romanticismo alemán (Herder, Fichte, Schelling, la escuela histórica). El personaje único – Espíritu – se pluraliza en los “espíritus nacionales” de los grandes pueblos verdaderamente históricos – y no prehistóricos o “naturales”- : China, Egipto, India, Persia, Grecia, etc.
Ahora bien, esa multiplicación sobreviene al espíritu, que es por esencia uno, único, al ser tamizado por la Naturaleza. Al hacerse “nacional” el espíritu “nace” – y por que nace, muere, como un animal. “Nat-uraleza”es lo que nace. La nación es espíritu mineralizado y animalizado; por tanto, adscrito a un lugar, a un paisaje. La historia con su enjambre de pueblos brota de la geografía.
Hegel no puede aceptar que el espíritu “dependa” de la materia, es decir, que las condiciones naturales sean causa de cierto modo de ser espiritual. “Es opinión tan generalizada como vulgar – dice- que el peculiar espíritu nacional está en conexión con el clima de esa nación…Así se habla con frecuencia del benigno cielo jónico que ha engendrado a Homero. Y, sin duda, ha contribuido no poco al encanto de los poemas homéricos: Pero la costa del Asia Menor ha sido siempre la misma y sigue siéndolo: no obstante, del pueblo jónico ha salido solo un Homero. El pueblo no canta: sólo el hombre singular crea una poesía, sólo un individuo, y aunque fuesen varios los que han producido los cantos homéricos, siempre se trataría de individuos. A pesar del clima benigno no han vuelto a surgir Homeros, especialmente bajo la dominación turca”.
No hay, pues, que hablar del influjo causal entre una tierra y una nación. El nexo entre ambos es de especie muy diversa.
“No nos interesa considerar al territorio como localidad externa, sino atender al tipo natural de la localidad en cuanto corresponde al tipo y carácter del pueblo que es hijo de tal territorio.” “Siendo los pueblos espíritus de determinada configuración, ésta su determinación o peculiaridad sería de orden espiritual” – por tanto no originada por peculiaridades geográficas, étnicas, etc. Pero a esa peculiaridad espiritual o modo de ser “corresponde” la peculiaridad de la Naturaleza en la región donde el pueblo se forma. Hegel no aventura más. Se contenta con hablar de” correspondencia” para designar relación entre pueblo y contorno físico.16

Una Historia Actual Relativa y Global
Cuarta Parte
Los hechos históricos
Reflexionar sobre los factores que inciden, para que los hechos históricos sean tales, es reflexionar sobre inmensos sistemas de múltiples factores, sobre los cuales es difícil buscar formas de comportamientos que sean constantes y en base a ellos construir una arquitectura lógica de espectro total.
Esto podría negarse diciendo que una constante de la historia del mundo es y ha sido siempre su comportamiento evolutivo, el cual siempre tiende caminar sobre sí.
Pero ese criterio podría rebatirse también; puntualizando el hecho de que civilizaciones enteras, que en un momento estaban a la vanguardia de la historia, ahora se encuentran a la cola sin encontrar una explicación satisfactoria que explique su deterioro.
Hay estudios sobre el tema que parten de la pregunta ¿Por qué pueblos y naciones que en un momento marcan el paso de la historia, entran en decadencia sin encontrar el remedio que les cure de este mal?
Sin poder responder a esta pregunta de una manera satisfactoria se trata de encontrar una analogía que al comparar la vida de esos pueblos y civilizaciones; con la vida humana, esto se resuelva de la misma manera; es decir las civilizaciones nacen, crecen y se expanden y al final envejecen y mueren.

La construcción de la historia
Cuando revisamos las noticias, las mismas que en el futuro, serán los instrumentos sobre los cuales se escribirá la historia; podemos encontrar que sobre un mismo hecho noticioso se derivan cualquier cantidad de formas de comunicación e interpretación de ese hecho. Esto, que aparece como una distorsión del hecho, no es más que la modificación que éste sufre al ser visto y redescrito por un observador.
En la observación del hecho el observador juega un papel de gran influencia, a tal punto que al comunicarlo, ese hecho ya ha sido modificado.
Si la siguiente comunicación de ese hecho se basa en la primera comunicación del mismo, la modificación crece y así sucesivamente de manera geométrica.
Esto nos lleva a comprender que los hechos sobre los cuales se escribe la historia; y en ella ocupan un lugar, sufren una razonable modificación por intervención de quienes los relataron, los investigaron y los introdujeron en la historia y que a través de ésta llegarán a un receptor final. Dicho esto de otra manera, el hecho histórico, que es diferente al hecho en sí, esta en función del hecho en sí y de quienes intervinieron en su construcción para convertirlo en eso: en un hecho histórico.
Esa “función de”, es el concepto básico, sobre el se basa la historia como una construcción, en todas sus fases y como un producto final de carácter relativo.
Esa relatividad de la historia sugiere algo a la filosofía, y sobre eso trataremos más adelante.
Con estos criterios es claro, que la Filosofía de la Historia de Hegel, entiende las cosas de una manera completamente diferente, o mejor dicho, diametralmente contraria.
Hegel y la teología de la historia
La preocupación de Hegel por establecer una continuidad en el desarrollo religioso de la humanidad, hace que su filosofía camine de la mano de Dios, del pueblo alemán y de su propia construcción; que es, no solo gigantesca, sino además complicada y difícilmente expuesta. Algunas de estas características de la filosofía hegeliana, son una condición comprensible, si ponemos atención a los resultados que él se propone es su trabajo filosófico.
Con la Filosofía de la Historia, Hegel quiere alcanzar un enorme objetivo:
“La necesidad de una ciencia absoluta, que sea autoconocimineto de la razón absoluta, esto es, de la realidad infinita”
En cuanto a la Filosofía de la Historia la pretensión es similar: “Al hablar sobre cosas materiales o históricas, Hegel quiere evitar decir sobre ellas verdades parciales. Se exige la verdad absoluta, y, por tanto, tiene que averiguar ante cuál es la absoluta realidad, de que todo lo demás no es sino modificación, particularización, ingrediente o consecuencia”.
Dentro de esas expectativas, la arquitectura filosófica hegeliana: La Fenomenología del Espíritu, La Formación del Sistema, la Lógica, La Filosofía de la Historia, La Historia del Espíritu, todas y cada una, son elementos enormes, necesarios para una enorme construcción filosófica.
Es indispensable también que esa arquitectura sea cerrada, y dentro de ella los conceptos que se manejen tengan esa condición de Absolutos.
Tratar de unir los cielos con la tierra, lo divino con lo humano, los pueblos con un Estado ejemplar no es tarea fácil y tratar lograr este trabajo en el solo terreno filosófico me parece imposible. Más claro se me presenta y mucho más comprensible el entender la arquitectura Hegeliana, especialmente su entender de la historia, mas cerca de una Teología de la Historia que de una Filosofía de la Historia.

Historia y Filosofía
Si la historia es relativa y tiene su propio mundo de complicaciones sobre las cuales camina, ese carácter relativo esta mejor recogido, si su construcción se la lleva a cabo bajo métodos empíricos y bajo las propias técnicas de las ciencias de la historia como la historiografía.
Como veíamos en la parte pertinente a la construcción de la historia, la relatividad de la misma sugiere algo a la filosofía: “tomar perspectiva” situarse a una adecuada distancia, permitirse reflexiones sobre la historia y sus hechos que tengan un horizonte más amplio a los intereses propios de la historia y a su substancial relatividad.
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Esto nos podría llevar a una filosofía de la historia que manteniendo la naturaleza relativa en el terreno de la historia se oriente a una universalidad en el terreno de la filosofía.
Una Historia Actual, Relativa y Global
La forma como se relacionan las personas en el mundo actual, desbordado de tecnología, hace que las relaciones entre las gentes de este mundo y en estos tiempos se caractericen por rebasar todas las fronteras territoriales. El conocimiento fluye, a través del llamado ciberespacio, de manera vertiginosa.
El famoso tiempo real existe, y permite no solamente conocer de manera pasiva lo que sucede en cualquier parte del mundo, sino además participar e influir de ese suceso.
Las academias ofrecen esos conocimientos sin requisito de presencia del estudiante, los grupos sociales, cualquiera que sean sus intereses y misiones, pueden interactuar con sus pares en cualquier parte del mundo, las formas de intercambio en los negocios presentan el mismo carácter, y por lo tanto los individuos de cualquier país del mundo, pueden y tienen inmensas opciones de identificarse y adherirse, “con formas de vida” en la más amplia extensión de la palabra, que les son atractivas a sus propios intereses.
Esa es otra fase de la relatividad de la historia, pues las clásicas concepciones territoriales, éticas, culturales el mismo genio de los pueblos, al que nos referimos anteriormente son comprensiones relativas, en las circunstancias globales no pueden ser absolutas.
Conceptos de identidad, de región, de nación de supranación, existen dentro de este escenario.
En este sentido tratar de desprenderse de lo global, para sumergirse de manera fundamental en lo regional, nacional, particular, doctrinario, político, económico o cultural va a tener como resultado eso, ser una pequeña y válida visión de esa parcialidad.
Si el quehacer filosófico-histórico no se entiende a si mismo, dentro de la más amplia visión, y se reduce a válidas pero simples parcialidades, quién va a cubrir ese espacio que la los filósofos dejan.

1 Historia Intelectual de la Humanidad, Peter Watson, Ededsa-España 2007, Págs. 503, 504
2 Historia de la Filosofía, Nicolás Abbagnano, Monter y Simón SA-España, 1955, Tomo II Pág. 475
3 Historia de la Filosofía, Nicolás Abbagnano, Monter y Simón SA-España, 1955, Tomo II Pág. 477
4 Historia de la Filosofía, Nicolás Abbagnano, Monter y Simón SA-España, 1955, Tomo II Págs. 477, 478
5 Historia de la Filosofía, Nicolás Abbagnano, Monter y Simón SA-España, 1955, Tomo II Págs. 480
6 Historia de la Filosofía, Nicolás Abbagnano, Monter y Simón SA-España, 1955, Tomo II Págs. 482
7 Historia de la Filosofía, Nicolás Abbagnano, Monter y Simón SA-España, 1955, Tomo II Págs. 482
8 Historia de la Filosofía, Nicolás Abbagnano, Monter y Simón SA-España, 1955, Tomo II Págs. 482, 483
9 Historia de la Filosofía, Nicolás Abbagnano, Monter y Simón SA-España, 1955, Tomo II Págs. 486
10 Historia de la Filosofía, Nicolás Abbagnano, Monter y Simón SA-España, 1955, Tomo II Págs. 487
11 Obras Completas , José Ortega y Gasset , Revista Occidente, Madrid, Tomo 5, Pág. 415
12 Obras Completas , José Ortega y Gasset , Revista Occidente, Madrid, Tomo 5, Págs. 415 y 416
13 Obras Completas , José Ortega y Gasset , Revista Occidente, Madrid, Tomo 5, Pág. 417
14 Obras Completas , José Ortega y Gasset , Revista Occidente, Madrid, Tomo 5, Pág. 418
15Obras Completas, José Ortega y Gasset , Revista Occidente, Madrid, Tomo 5, Págs. 419, 420
16 Obras Completas, José Ortega y Gasset , Revista Occidente, Madrid, Tomo 5, Págs. 422, 423, 424